Hay temas que en según qué entornos aún resultan complejos de abordar. Hay quienes evitan hablar de ellos para no tener que dar respuestas que quizás les resulten poco cómodas o sencillas.
Hablar con nuestros hijos sobre temas como la identidad, la inmigración o el racismo puede parecer difícil, pero es esencial para su desarrollo emocional y social. Estas conversaciones nos permiten sembrar valores de empatía, respeto y diversidad desde la infancia, ayudando a formar personas conscientes, tolerantes y solidarias. Educar en la diferencia no solo transforma a cada niño, sino que construye una sociedad más justa e inclusiva.
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