Castigos ¿sí o no?

Cuando hablamos de poner límites a los niños siempre aparece este tema: castigar  ¿sí o no? 

Hay quien no emplea el castigo nunca y quien no tienen otro recurso para enseñar y poner límites a los niños. 

Pero, ¿qué buscamos castigando? ¿Conseguimos efectividad con lo que hacemos? ¿Los niños aprenden ante el castigo? 

Todo ello os lo cuento hoy en una nueva colaboración con Tutete donde hablamos de por qué emplear o no el castigo, su efectividad, otros modos de enseñar y las consecuencias de éste en el peque.

Un tema que debemos conocer todos y en base a ello actuar de un modo u otro.

Además os espero en la Ronda de Preguntas en su Facebook esta misma noche, respondiendo a todas vuestras dudas respecto al tema!

http://chupetespersonalizados.com/2016/07/castigos-si-o-no/

¿La soledad como un castigo?

Parece increíble, pero después de años y años de estudios e investigaciones, son muchos los profesionales que siguen empleando los mismos métodos anticuados y fuera de lugar para hacer entender a los niños lo que deben o no hacer, para poner límites y «enseñar» lo que «está bien o mal».

Pero, ¿quién decide qué es lo que está bien o lo que está mal? Esta línea es realmente fina y subjetiva, ya que dependiendo del profesional, sus estudios y el centro en el que se encuentre, llevará a cabo unos patrones y conductas diferentes para enseñar, limitar, educar y guiar a los peques.

Para ello es importante que visitemos, conozcamos, nos reunamos con los profesionales y escojamos aquel centro que se adapte mejor a nuestra visión sobre la educación, a nuestro método de crianza y a nuestro modo de ver la vida, aunque cada centro tenga su filosofía, debemos tener en cuenta que está formado por personas, donde cada uno somos de un modo u otro.

Reconduciendo la guía al tema principal, lo ideal sería que desde pequeños enseñáramos a los niños a empatizar con el otro, ayudándole a entender cómo se siente su amigo si invadimos su espacio, qué sucede si pegamos al compañero, qué siente la niña a la que empujamos, o cómo le gustan a su amigo los besos.

Esto le enseñará mucho más que el famoso «rincón de pensar» o «rincón de no molestar» diría yo, ya que no creo que un niño con dos o tres años tenga una capacidad de reflexión autónoma muy profunda. Una cosa muy diferente es, retirar al niño del conflicto y ayudarle a comprender por qué no puede estar en grupo, haciéndole preguntas como «¿a ti te gusta que te muerdan?», «¿No crees que a tu amigo le duele o molesta que le peguen?» «¿Te gustaría que la niña te empujara?». Son preguntas que sí invitan a reflexionar al nivel comprensivo del niño, y le hacen pensar sobre lo sucedido y las consecuencias, poniéndose en la piel del resto de niños.

Más tarde le diremos cómo poder resolver el conflicto para unirse en grupo de forma positiva. Es decir, «¿Quieres que vayamos a pedir perdón a la niña?», «Igual con un abrazo podemos ayudar a tu amigo a que se sienta mejor», «¿Qué te haría a ti sentirte mejor? Son herramientas útiles que puede ir integrando a su modo de pensar y actuar.IMG_6995Son preguntas en las que el niño piensa y elabora una respuesta de empatía y resolución que le será funcional para tener relaciones sociales positivas y agradables. Le ayudarán a tener herramientas a la hora de resolver un conflicto y a saber cómo hacerlo por sí mismo, mucho más funcional que quedarse en un rincón apartado sin aprender nada, más que si no haces lo que esperamos de ti, estarás solo.

¿Y esto no nos parece terrible? ¿Enseñar a que estar en soledad es negativo? ¿A que el tiempo en el que no se obtiene toda la atención del mundo, implica castigo? A mi me parece que estamos volviendo a atrás. Estar en soledad implica madurez, autonomía, privacidad, desconexión, desarrollo de creatividad y juego simbólico, implica desarrollo de la imaginación del niño, aburrimiento y desarrollo cerebral.IMG_6994Si le enseñamos que el hecho de  estar solo es un castigo, le enseñaremos a ser dependiente del resto, a buscar aprobación del entorno aunque no esté de acuerdo con lo que se hace o dice, a seguir a la masa sin pensar de este modo, a ser poco o nada asertivo, complaciente y falto de carácter y personalidad.

La soledad dada como privilegio es un auténtico lujo para los niños y más tarde para los adolescentes y como no, para los adultos. Disfrutar del tiempo sin necesidad de estar con nadie, disponiendo de nuestras ideas, llevándolas a cabo con libertad y decisión, sintiéndonos seguros de lo que hacemos, decisivos, con personalidad y valentía.

Por favor, no castigues a tu hijo con la soledad, enséñale a que comer solo es una aventura, dormir solo es un placer (si así lo deseáis), jugar solo le da libertad de elección, expresión y decisión, todo puede ser genial solo, aunque después nos guste estar en grupo y seamos seres sociales, como es lógico. Pero igual que estar juntos nos aporta, reconforta y hace crecer como personas, la soledad también nos aporta otros valores igual de importantes, que no debemos temer ni evitar.IMG_7001Está claro que educar implica mucho esfuerzo y a veces empleamos aquello que es más sencillo en un momento dado, antes que lo que implica participación y ayuda de nuestra parte. Castigar es más fácil que hacer que el niño empatice, pero ¿Qué es lo que realmente buscamos?

¿Crees que la soledad debe ser un privilegio o un castigo? ¿Emplear el castigo es mejor que emplear la capacidad de reflexión?

¿Es positivo cambiar de hábitos y rutinas en vacaciones?

Son muchas las consultas sobre este tema las que me realizáis ahora que llega el verano y con ello las vacaciones escolares.

A muchas familias les da vértigo pensar en modificar cualquier hábito de los ya adquiridos y convertidos en rutina a lo largo del curso, ¡Con lo que nos ha costado!, me decís. Pensar en modificar lo ya consolidado nos asusta un poco, como es lógico, pero, ¿puede ser esto positivo para el niño, y para la familia?IMG_6279Hoy os hablo de cómo pueden beneficiar los cambios en las rutinas y los hábitos, tanto en el horario, el sueño, la alimentación, el cambio de entorno o de juegos.

No os perdáis esta nueva colaboración con el blog de Tutete, sobre cómo realizar estos cambios y cómo volver a la rutina, habiéndonos beneficiado todos del periodo de vacaciones y relax que proporciona el verano.IMG_6278

http://chupetespersonalizados.com/2016/06/cambios-de-habitos-a-los-ninos/

¡Espero vuestras consultas, comentarios y aportaciones! 

Y NO OLVIDÉIS QUE EL DOMINGO 19 DE JUNIO ESTARÉ EN EL FACEBOOK DE TUTETE DE 10.00 A 12.00 RESPONDIENDO A VUESTRAS CONSULTAS!

 

Anticipar y jamás mentir

Muchos de los papás de los peques con los que trabajo, me preguntan sobre dudas rutinarias que les van surgiendo a lo largo del desarrollo de sus hijos y quieren saber cómo resolverlas de la manera más adecuada, teniendo en cuenta que no hay opción buena o mala o una única opción en lo que educación se refiere.

A veces me preguntan sobre hitos del desarrollo que van apareciendo según los peques crecen, como la postura adecuada para jugar, si se le puede sentar ya o no, si está preparado para coger objetos, a que pueden jugar con una edad concreta, cómo realizar el control de esfínteres, cómo actuar ante las rabietas, y una larga lista que preocupa a cada familia según el momento en el que se encuentren.

Pero lo emocional a veces queda en un segundo plano, ya que no es algo que pueda medirse tan fácilmente como el desarrollo motor, los hitos cognitivos o manipulativos; pero aquí vengo yo a recordarlo de nuevo, ya que los que me leéis normalmente, sabéis que es algo que me encanta remarcar porque es realmente importante en el desarrollo de cualquier persona y por ello debe ser trabajado desde pequeños.

Una de las claves para fomentar seres humanos seguros y con un autoestima alta, es la confianza y el uso de la verdad.

¿Y qué quiero decir con esto?
El niño está formando su personalidad desde el momento en el que viene al mundo y todo lo que le rodea influirá en este desarrollo de un modo u otro, confeccionándolo y dándole forma.

Respecto a esto, las madres y los padres de los peques que acuden a sesión me suelen realizar algunas consultas de este tipo:
– Cuando vamos al médico, Juan se pone a llorar desde que llegamos a la puerta del edificio, es incapaz de comprender que no van a hacerle daño y que simplemente vamos a recoger unos resultados-
Y yo pregunto – ¿Pero le anticipas a Juan que vais a ir al médico?-
Y la respuesta suele ser – No, ya que ya sabemos cómo se va a poner y preferimos evitarle el mal trago dos horas antes; cuanto más tarde se entere mejor-

Y aquí es cuando yo les explico:
La empatía es la base para comprender el desarrollo y el comportamiento de los niños, ya que ponernos en su piel nos ayuda a darnos cuenta de sus emociones y sus sentimientos, de lo que piensan y sienten y de por qué se comportan de un modo u otro.
Por eso les pregunto:
¿Qué es lo que te gustaría saber si vas a ir al médico?
¿Querrías saber a qué vas a ir? ¿Querrías saber qué vais a hacer allí? ¿Si te van a poner o no una vacuna? ¿Si te va a acompañar tu madre o tu padre a la consulta? ¿Si te van a realizar una prueba que ya conoces?

Lo normal es que nos guste saber a dónde vamos, a qué vamos y por qué vamos, quién nos va a acompañar y qué va a suceder.
Anticiparnos a los acontecimientos nos da seguridad, nos prepara para lo que viene y nos hace sentir más tranquilos.
Por todo ello, si a ti te gusta saberlo, ¿por qué se lo ocultas a tu hijo? ¿Crees que ocultándole la verdad le va a doler menos o va a ser mejor? ¿No sientes que se enfada cada vez que esto sucede, se enrabieta o se siente defraudado?
Lo habitual es que a partir del año, cuando empiezan a preguntarnos sobre lo que vamos a hacer o lo que sucede en su entorno, pongamos nombre de manera clara a cada hecho, explicándolo de manera sencilla y sincera, sin rodeos ni ocultaciones.IMG_5929Anticiparemos al niño lo que vayamos a hacer, tanto si es bueno como si no lo es, para que sienta mayor seguridad y aprenda a anticiparse por sí mismo. Lo haremos unos minutos antes, ya que a los peques les cuesta mucho medir el tiempo, y contárselo unos días antes sólo hará que se angustien más o se pongan más nerviosos.
Trataremos de explicarles antes de salir de casa o mientras nos arreglamos, lo que va a suceder.
-Hoy vamos a ir en coche al médico porque nos toca revisión. Mamá va a entrar contigo y te van a mirar muy rápido para ver si has crecido, cuánto pesas, escucharte el corazón y verte los oídos. Mamá te acompaña y no te va a dejar solo. No tengas miedo que yo estoy contigo. Entiendo que estés asustado pero de verdad que van a ser sólo unos minutos-

U otro ejemplo:
– Hoy te voy a recoger a la salida del colegio y después vamos a ir a la piscina. Ya sé que te asusta un poco el agua, pero papá y mamá van a acompañarte y el profesor te va a ayudar en lo que necesites. Te vamos a estar mirando desde los bancos y seguro que lo vas a hacer genial-

Son casos en los que el peque no se siente seguro, no quiere acudir a esa acción porque tiene miedo o angustia y los adultos solemos ocultarles lo que va a suceder o dónde van a ir para evitarnos la rabieta de camino al sitio. Pero lo que no nos damos cuenta es que en esa evitación, mentimos al peque, diciéndole que vamos a otro sitio u ocultándole que vamos donde sabemos que no quiere ir.FullSizeRender (3)Si queremos que nuestros hijos se sientan seguros, tengan confianza en nosotros y en sí mismos y crezcan aprendiendo a usar la verdad, debemos dar ejemplo de todo ello desde el momento en el que empiezan a comprender y expresar, tanto sus necesidades como sus temores, sus angustias o curiosidades.

Anticipar al niño con sinceridad y sencillez y acompañar en sus emociones, temores y miedos.
Y si no sabes qué decir, a veces es mejor no decir nada, mucho mejor que mentir.

¿Y tú qué piensas de la anticipación de los hechos? ¿Crees que ayuda a que el niño se sienta más tranquilo y seguro? ¿Hará esto que confíe más en los adultos?

Acompañar para educar

El juego es muy amplio y varía según la edad y la etapa del desarrollo del niño, como os contaba aquí.
Las diferentes etapas del juego permiten al niño desarrollar distintas habilidades y nuevos aprendizajes, necesarios y muy útiles para el resto de su vida.
El papel que desempeña el juego en diferentes áreas es muy importante, como por ejemplo, a nivel motor, a nivel cognitivo, creativo o relacional.

IMG_8788Hoy quiero hablaros de las relaciones en el juego. De las interacciones de unos niños con otros y de lo que esto les aporta y les enseña.
Si os paráis un momento a mirar cómo juega vuestro hijo en el parque, o en grupo, veremos que no se relaciona igual con un niño de su edad que con otro más mayor o más pequeño, y lo mismo sucede si el niño es conocido o desconocido para él o si es su hermano o un amigo del colegio.

Hay diferentes expertos que recomiendan intervenir en el juego del niño, guiar y proponer y, de este modo, dar unas pautas y una guía adecuada en cada momento.

Mi punto de vista, es el contrario. En las sesiones que realizo en psicomotricidad, me gusta sacar varios materiales y proponer diferentes juegos y partiendo de ahí, dejar libre la experimentación del niño y su imaginación, facilitando que exprese su naturaleza y sus habilidades innatas.

Pero, ¿entonces estoy diciendo que debemos dejar a los niños libres y sin ninguna guía? La respuesta es no. No consiste en dejar a los niños sin supervisión y siendo libres en todo lo que hacen y sin normas, sino que consiste en dejarles expresar su momento evolutivo y sus necesidades, pero mostrando lo que es correcto, dando ejemplo y explicando los límites del resto del grupo.

¿Y qué quiere decir esto?
Pues que cada uno no puede hacer lo que quiera sin respetar al otro ni su espacio, sino que hay unas normas básicas de convivencia y relación en el juego, donde todos debemos respetarnos y dar ejemplo de lo que exigimos para nosotros mismos.

IMG_4677

En el juego la espontaneidad y la imaginación, propician ideas mucho más grandes que las planteadas en un inicio, pero es necesario educar desde la cuna, explicando los límites de cada uno y poniendo palabra a los sentimientos del grupo, fomentando que los niños desde pequeños pidan y expresen con palabras sus necesidades.

Por lo tanto, la guía en el juego debe ser esta supervisión, donde a pesar de dejar libre la creatividad y las necesidades del niño, los adultos estaremos para establecer límites, poner palabra a los sentimientos y pautar aquello que no es adecuado, haciendo que el niño empatice con los sentimientos del otro.
Por ejemplo: si vemos que nuestro hijo le quita un juguete a otro niño, podemos acercarnos y decirle que lo debe pedir, expresando con voz cómo debe hacerlo («Quiero esa pelota, ¿me la dejas por favor?»).
Otro ejemplo: si vemos que empuja a un niño, nos acercaremos y pondremos palabra: «Si no te gusta que te quite la pelota, díselo pero no le empujes».
Este es el modo de educar en las relaciones interpersonales, dando pautas de cómo convivir y relacionarse en grupo, pero sin modificar la naturaleza del niño y su creatividad.

No podemos quejarnos de que la educación está empeorando si no somos capaces de supervisar el juego de nuestros peques y acompañar en este aprendizaje tan importante. Porque el juego es la base de la niñez y es el principal motor de aprendizaje del niño. A través de éste aprenderá y generalizará lo que adquiera llevándolo a su día a día según vaya creciendo.