No contagies tus miedos a tus hijos

Antes de haber tenido hijos, hemos sido bebés, niños, adolescentes y adultos. Tenemos nuestro bagaje y nuestra historia personal, nuestros recuerdos y todo lo que ha ido confeccionando quiénes somos y cómo actuamos. Por ello somos personas llenas de vivencias y sentimientos, que vivimos de un modo u otro según lo que hayamos experimentado.
Esto mismo nos hace diferentes y especiales, nos caracteriza y distingue de los demás. Nos hace únicos.Por eso mismo, no tengas miedo a que tus hijos vivan lo que tu has experimentado, porque tus hijos no son tu, porque tus hijos tienen derecho a tener su historia, porque tus hijos tienen la obligación de disfrutar y experimentar, porque deben vivir por sí mismos lo que tú ya viviste, y seguramente lo vivan de un modo diferente y lo recuerden de otro modo al que tú lo experimentaste, porque tus hijos deben equivocarse, tropezarse y levantarse como has aprendido a hacerlo tu. Porque tus hijos deben aprender a escoger y a decidir aquello que se les presenta. Porque debemos dar alas a sus inquietudes y a sus deseos.Porque la vida no es sobreproteger ni vallar el mundo de tus hijos, sino acompañar y alentar desde la experiencia y la empatía.

Que tu experiencia sirva para mostrarte accesible y comprender a tus hijos, con la empatía como base, junto al cariño y la ayuda. Pero que no sea un colchón de miedos en el que tengan que crecer porque tú experimentaste o sentiste de un modo concreto ante una situación.Los miedos deben vivirse, hablarse y servirnos para crecer. Debemos sobreponernos a ellos. Nos deben servir para crecer.

Los miedos no deben impedirnos caminar, atrevernos, disfrutar, experimentar o vivir. Deben ser un sentimiento más dentro del día a día y nosotros somos los responsables de que el miedo no sea un tabú y sea un sentimiento más que nos invite a crecer.

Y tú, ¿compartes tus miedos con tus hijos sin contagiárselos? ¿Crees que es importante alentar desde la empatía a tus hijos y a no temer a la hora de experimentar? 

Cómo enfrentarnos al miedo

Hasta el más mayor y más valiente, alguna vez ha sentido, siente o sentirá miedo.
Pero, cuando tenemos hijos ¿debemos ser capaces de todo? ¿Debemos hacerles cree que los adultos no tienen miedo?

Hablar con normalidad y sencillez de la vida, ayuda a los niños a comprender mejor el entorno y la realidad que vivimos, sabiendo y reconociendo los sentimientos desde pequeños, tanto en sí mismos como en las personas que le rodean.
El miedo es un sentimiento más dentro de los muchos que el ser humano puede percibir a lo largo de su vida.
No conocer lo que va a suceder (el miedo a lo desconocido), adelantarse a los acontecimientos, tener miedo a algo queincluso al descubrir nos acabará gustando, crear ideas preconcebidas de lo que será el futuro, las diferentes preocupaciones, distintos percances o pérdidas en la vida, nos pueden hacer sentir miedo.

fullsizerender-8Un miedo que es lógico y prácticamente inevitable en muchas de estas situaciones.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre el adulto y el niño?
El adulto es capaz de racionalizar las situaciones y poner palabras a lo que siente. Además de poner distancia y serenar las situaciones, dando tiempo y espacio a todo, intentando calmar las emociones.
En cambio, los niños, sienten y son más viscerales y espontáneos, no se paran a pensar ni a razonar sobre lo que sienten, sino que actúan de manera rápida y efervescente.

La labor del adulto es acompañar en esta expresión de emociones y canalizarlas de manera adecuada, mostrando ejemplo y guía para ello, pero no ocultando y mostrando hermetismo, sino dando un modelo ajustado y real de las emociones y del miedo en concreto.
Cuando el adulto acompaña el miedo del niño ha de ayudarle, verbalizándolo: «A mí también me da miedo no saber qué pasará mañana en el médico, si sentirás dolor o algo nuevo, y es normal y lógico que tengas miedo, pero yo estoy contigo».
O incluso en nuestros propios miedos también exteriorizaremos este sentimiento en alto: «¿Sabes? He tenido una pesadilla y he pasado miedo, aunque luego he pensando que era sólo un sueño y me he tranquilizado».

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Para el niño ver que sus figuras de referencia, sus padres, sienten y padecen igual que él y son capaces de expresarlo y sobrellevarlo, le hace sentirse tranquilo, calmado y aliviado.
Y además de este modo sabrá que puede consultar con sus padres, compartir con ellos sus miedos e inquietudes y consolidará el vínculo entre ellos, afianzándose al compartir sus emociones y experiencias.

La capacidad del adulto para racionalizar y poner palabras a los sentimientos y las emociones, nos hace que tengamos miedo y seamos capaz de sobrellevarlo mejor de lo que lo hace normalmente un niño pero esto no quiere decir que los adultos no tengamos miedo o tengamos que ocultarlo ante los niños, fingiendo ser súper héroes o algo irreal que no ayuda a los niños a entender el mundo con claridad.

Ante todo, enseñar a los niños a empatizar dándoles ejemplo de cómo resolver situaciones ante distintas emociones, les brinda estrategias para enfrentarse a la vida de una manera real y adecuada.

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Y tu, ¿piensas que es positivo enseñarles a no tener miedo? ¿Es necesario poder con todo o mostrar que se puede con todo o por el contrario, debemos mostrarnos tal y como sentimos?

Descubriendo métodos alternativos en la enseñanza 

Desde hace tiempo vienen sonando con fuerza las nuevas pedagogías y los métodos alternativos a la enseñanza convencional. Cada vez son más los que se suman a este modo de crianza, donde el respeto y la participación del niño son las clave.Contemplar estos nuevos modelos puede hacernos abrir los ojos ante los cambios que están surgiendo en la enseñanza.

Hoy os hablo del método que está en boca de todos tras saltar a la palestra por ser el que el Príncipe Guillermo de Inglaterra está empleando con su pequeño Jorge: el Método de Escucha Activa.Además os muestro cuáles son sus bases y qué es lo que favorece este modelo de enseñanza que cada vez está más latente.

También podéis descubrir la pedagogía Montessori y el método Waldorf, contemplando lo que les une y diferencia en este nuevo post en colaboración con Tutete.Os dejo con este nuevo post y espero vuestras consultas y dudas en los comentarios!

Y tu, ¿empleas nuevas alternativas en la enseñanza de tus peques? ¿Te gusta probar nuevos recursos e integrarlo en la educación de tus hijos? ¿Crees que es positivo aprender a educar con nuevos métodos?

Dejemos que los niños se aburran 

Tratamos de llenar a los niños de estímulos, juguetes, materiales y todo tipo de entretenimientos, sin permitir que desarrollen sus patrones normales del desarrollo según la etapa en la que se encuentren.
Es increíble ver cómo los niños se entretienen con lo más básico cuando no tienen posibilidad de otros elementos o cuando no se encuentran en su entorno habitual.

Es típico escuchar: «Es que mi hijo en casa de los abuelos se entretiene con cualquier cosa durante horas». Y eso ¿por qué es?

Se debe a que los niños son camaleónicos y se adaptan a todo tipo de situaciones e incluso son capaces de disfrutar de ellas.

Por eso, hoy os cuento en mi nueva colaboración en el Club de Malasmadres los beneficios del aburrimiento y lo que fomenta en los niños.

http://clubdemalasmadres.com/el-aburrimiento-y-los-ninos-una-buena-alianza/

Castigos ¿sí o no?

Cuando hablamos de poner límites a los niños siempre aparece este tema: castigar  ¿sí o no? 

Hay quien no emplea el castigo nunca y quien no tienen otro recurso para enseñar y poner límites a los niños. 

Pero, ¿qué buscamos castigando? ¿Conseguimos efectividad con lo que hacemos? ¿Los niños aprenden ante el castigo? 

Todo ello os lo cuento hoy en una nueva colaboración con Tutete donde hablamos de por qué emplear o no el castigo, su efectividad, otros modos de enseñar y las consecuencias de éste en el peque.

Un tema que debemos conocer todos y en base a ello actuar de un modo u otro.

Además os espero en la Ronda de Preguntas en su Facebook esta misma noche, respondiendo a todas vuestras dudas respecto al tema!

http://chupetespersonalizados.com/2016/07/castigos-si-o-no/