El verano es una época donde la familia se junta. La casa del pueblo o de la playa hace que se unan 3 generaciones para disfrutar de este tiempo de vacaciones en familia.
Quizás sea el único modo de poder viajar fuera de casa o sea ya una tradición familiar que queremos mantener por los hijos, porque estén con sus abuelos o primos.
Sea como fuere, si este año viajas en familia, quizás tengas que enfrentarte a algún comentario poco acertado sobre tu modelo de educar, o sobre cómo se comportan tus hijos y esto quizás sea complicado de llevar, e incluso te cueste saber qué decir o cómo salir de todo ello.
Durante los meses de vacaciones es habitual que las rutinas se vean alteradas.
Quizás hay a quien le funcione seguir los mismos horarios que a lo largo del curso, y quienes necesiten modificarlo para poder conciliar la vida laboral con la familiar, pero seguro que hay ciertas claves que pueden ayudarnos a todos a sobrellevar mejor estas semanas de vacaciones en familia.
Llega el verano y con él los temidos libros de vacaciones y actividades que muchos niños y niñas detestan, y por qué no decirlo, también las familias, que tienen que estar detrás de ellos para que los hagan.
Y es que con el calor, tras un largo curso lleno de tareas, exámenes y trabajos… ahora lo que menos apetece es ponerse a repasar el curso delante de un libro o unos folios monótonos, llenos de actividades repetitivas que el niño está cansado de hacer.
Pero, entonces, ¿no hay que repasar nada estos meses de vacaciones?
La realidad es que cada caso es único y habrá quienes necesiten practicar más algunos contenidos que otros, pero siempre existen alternativas y opciones más llamativas y atractivas para los menores.
En este nuevo artículo que he escrito para el diario El País, te cuento cómo hacer del verano un tiempo de descanso, la importancia de desconectar para poder volver a empezar en septiembre y actividades del día a día que se pueden emplear para repasar lo aprendido en todo el curso.
Hoy te traigo uno de esos temas que salen en cada conferencia y sesión donde acompaño a las familias: las discusiones entre hermanos.
Las peleas entre hijosnos remueven, conectan con nuestra peor versión y nos llevan a hacer algo. No nos dejan impasibles.
Las emociones incómodas resultan difíciles de acompañar y sostener, pero quizás si disponemos de las herramientas adecuadas y conocemos por qué se comportan así los niños, nos sea más sencillo hacerlo.