El juego y sus tipos

Hoy me gustaría hablaros de los diferentes tipos de juego.
Aunque esta catalogación varía según el autor, yo voy a dividirlo de este modo para explicar de una forma rápida y sencilla los distintos juegos.
1) Juego funcional o de ejercicio:
Se trata de juegos de motricidad gruesa, en los que la base es el movimiento, el ejercicio físico y la libertad del cuerpo a la hora de desplazarse y jugar.
Se pueden crear circuitos, donde se potencien las habilidades motoras, como saltar obstáculos, caminar por bordillos, subir y bajar rampas o escalones…
También se incluyen en este apartado los juegos de pelota, como lanzar, botar, coger al vuelo, rodar a una meta, encestar, chutar…
Sirven para desarrollar la musculatura, la fuerza, la coordinación, las habilidades de motricidad gruesa en sí.
Este grupo de actividades comienzan a desarrollarse desde que el niño comienza a moverse por sí mismo con el gateo y la bipedestación en torno a los 8- 12 meses y se llevan a cabo durante toda la infancia.
El juego motor es fundamental.
2) Juego simbólico:
Se trata de los juegos que ponen al niño en el lugar de un papel, es decir, representación de funciones, capacidad de empatizar y meterse en el papel del otro.
Los juegos que implican el desarrollo de una profesión, como al jugar a policías, dependientes, médicos, cocineros, bebés y papás, a los animales, a los coches, a las peluquerías…
En estos juegos el niño interpreta un papel donde se implica su lado emocional, la capacidad de representación, cambios de tonos de voz, actuar como si fuera «tal o cual».
Este juego es esencial para desarrollar la parte emocional del niño. Es importante favorecerlo a lo largo de la infancia, con materiales que le inviten a ello, juguetes de representación, muñecos, etc.
En muchos casos se dividen estos juegos por sexos, algo que veo inadecuado e inapropiado. Tanto niños como niñas deben tener la oportunidad de jugar tanto con muñecas y cocinitas como con pistolas y pelotas.
En cuanto al inicio del juego simbólico son muchas las opiniones a cerca de la edad con la que se comienza, según los distintos autores.
En mi caso, comienzo a dar instrumentos cotidianos al niño desde los 8-12 meses (peines, cucharas, muñecas, etc.) y así potenciamos el inicio del juego simbólico lo antes posible.
Veremos cómo lo realizan durante toda la infancia.
3) Juego de reglas:
Estos juegos se llevan a cabo en una edad más tardía, cuando el niño tiene más capacidad de comprensión y entendimiento de las pautas que se le ordenan.
Hay juegos que implican seguir una sóla norma y eso puede realizarse por un niño de dos años. Pero cuando las normas aumentan y se juega en grupo en lugar de por parejas, la edad para comprenderlas aumenta.
Por lo tanto, los juegos que implican normas incluyen un razonamiento y un proceso congnitivo más complejo por parte del niño.
Cada peque es un mundo y eso es lo que no dejará ver la edad adecuada para cada juego, ya sea un juego de mesa o en grupo y de carrera, pero siempre bajo unas normas.
También incluyo aquí los juegos por turnos, ya que seguir y respetar turnos ya es una regla dentro de un juego.
Fomentar la espera y la paciencia en los niños desde que comienzan a jugar con los demás, es esencial para todos los aprendizajes de la vida en sociedad.
4) Juego de construcción:
En este grupo se incluyen todos los juegos que solicitan al niño un proceso cognitivo de razonamiento viso-espacial y abstracto.
Por ejemplo la construcción de puzles, rompecabezas, apilables, unión de piezas, encajes, etc.
Yo comienzo a realizarlos a partir del año y poco con encajes de madera sencillos, con o sin clavija para agarrarlos y sacarlos, los de formas geométricas básicas suelen ser fáciles y ayudar en el proceso de aprendizaje inicial.
Luego seguir con puzles de madera de dos piezas, de madera porque son más gruesos que de otros materiales, e ir aumentando con más piezas y luego pasar a los de plástico y por último a los de cartón.
Yo también saco fotos del ordenador de animales o dibujos y las plastifico y corto por la mitad, para que el niño las una entre sí, es una forma barata de hacer puzles que no necesitan encajarse, sino sólo unirse. Y se puede incrementar la dificultad cortando el dibujo en más piezas.
Los juegos de apilar, con piezas de madera de construcción, también pueden servir para que el pequeño las apile por sí mismo o imite construcciones que nosotros hagamos.
Espero que os haya servido para conocer la gran variedad de juegos que existe y las posibilidades que os doy en cada apartado para realizar según la edad del niño.
Cada uno puede realizarse en grupo o solo, aunque de esto ya os hablaré en otro Post.

Invitación al movimiento

Desde que el niño cumple los seis meses más o menos, su actividad se dispara en todos los aspectos.
Comienza a interesarse mucho más por el entorno y a querer ser más independiente, en la medida de sus posibilidades.
Aquí descubrimos que el mejor ejercicio para los niños es el suelo.
Algo tan sencillo como jugar en el suelo potencia todos los aspectos que necesitan para ejercitar sus músculos, el desarrollo cognitivo, la motricidad gruesa, la coordinación, la fuerza…img_0882
Los peques necesitan estar en el suelo y empezar a moverse y desplazarse por sí mismos, primero con el volteo, luego reptando y después gateando, sentándose y poniéndose de pie.
Para ello debemos buscar un entorno seguro, libre de enchufes, cables, esquinas, piezas pequeñas y otros materiales que puedan dañar al pequeño.
Una vez protegido el espacio, debemos cubrir el suelo con un tapiz, una manta u otro elemento que amortigüe mejor las caídas que el duro suelo, ya que serán varias las que el niño tenga mientras prueba, ensaya y progresa. Está claro que el mejor protector son los padres, que deben anticiparse al movimiento del niño y parar el golpe, pero para prevenir, lo mejor es cubrir el suelo.
La higiene en esta fase es esencial. Debemos limpiar la zona donde el niño estará para que no tenga pelusas que pueda llevarse a la boca u otros elementos.
Colocar algunos juguetes que sean llamativos para el peque enel suelo ayudará a que éste disfrute del juego y trate de desplazarse a por ellos.
Debemos dejar al niño libre, sin guiarle constantemente, para que pruebe, ensaye y mejore cada día, sin un modelo.
Poco a poco veremos cómo va logrando movimientos nuevos y va ganando fuerza y coordinación y mayor control de su cuerpo.
De este modo explora, conoce más su cuerpo, siente a través de sus sentidos y conoce sus posibilidades y las mejora cada día con la práctica.
El niño se siente muy satisfecho al ver su progreso y sentirse más autónomo y capaz sin necesitar tanta ayuda por parte del adulto.
El papel del adulto es acompañar y apoyar en cada movimiento, sin dejar solo al pequeño. Protegiéndole y dándole seguridad en cada uno de sus intentos.

Caries de biberón

Hoy quiero hablaros de la caries de biberón o caries de primera infancia o caries del lactante.
Es una afección en los dientes debido al contacto de azúcares de forma prolongada en la boca al usar el biberón para dar zumos, refrescos con azúcar, infusiones u otros azúcares, como al untar el chupete en miel u otros.
Esta continua exposición de los dientes o las encías con el azúcar provocan que al estar el líquido en contacto con éstas durante tiempos prolongados, haga que las bacterias habituales en la boca conviertan el azúcar en ácido y éste disuelva el esmalte paulatinamente hasta formar la caries.
Normalmente se observan primero afectados los incisivos superiores con unas pequeñas manchitas blancas hasta que más tarde se observa la caries y se puede llegar a afectar el resto de la boca.
Para prevenir este problema, es esencial tener en cuenta unas pautas sencillas:
– Los zumos u otros líquidos que contienen gran cantidad de azúcares deben darse con cuchara y no en biberón, para prevenir el contacto continuo de éstos con la boca. Así evitaremos que el líquido azucarado permanezca durante tiempos prolongados en contacto con las encías o los dientes.
– Debemos dar el biberón con leche durante un rato, controlando los tiempos, sin dejarle al niño con el biberón como si fuera un juguete. Ya que la leche también contiene muchos azúcares y los niños que van continuamente agarrados a un biberón se exponen más al problema y tienen más probabilidades de padecerlo.

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Capacidad de elección

Siempre escuchamos hablar de las rutinas, la necesidad de organización, de escogerlo todo y dárselo por hecho al niño para que no se descoloque y no tenga opción de pensar algo diferente a lo propuesto por el adulto… Y yo me planteo si esto es lo mejor para todos y si es necesario para la educación de un niño, ya que la espontaneidad, la improvisación y la capacidad de elección por parte del niño, quedan en un segundo plano o llegan a ser incluso inexistentes.
¿Es esto lo que queremos? ¿Así vamos a enseñar a nuestros hijos a decidir lo que es lo mejor para ellos? ¿Están obedeciendo o aprendiendo a escoger por sí mismos? ¿Qué queremos enseñarles con todo esto?
Yo creo que hay ciertas pautas, normas u horarios que deben seguirse y establecerse por los adultos, ya que los niños no son capaces de valorar lo adecuado o inadecuado para ellos a su temprana edad. Pero también hay ciertos aspectos que debemos dar a escoger, solicitar opinión, fomentar su elección propia para propiciar un crecimiento intelectual y madurativo.
Al inicio podemos proponer una selección previa cerrada para que escojan entre esta, es decir, en casos cotidianos podemos dejarles escoger según su criterio cuando lo deseemos como, por ejemplo, ofreciéndoles cuatro camisetas y que elijan la que más les guste para vestirse. Lo mismo se puede hacer cuando llegue la hora de la merienda donde les podemos ofrecer bocadillo de diferentes cosas o frutas distintas, una selección que escojamos anteriormente y de ahí que ellos mismos seleccionen lo que más les guste. O a la hora del postre. Y también podemos hacerlo cuando llegue el momento de jugar, que escojan los juguetes que quieren para cada tarde, o con los que van a bañarse…
Si ofrecemos una selección previa muy amplia quizás no sepan qué deben hacer o cuáles son las decisiones adecuadas, pero con un filtro previo por parte del adulto donde tengan tres o cuatro opciones, aprenderán a escoger por sí mismos poco a poco.
De la mano del adulto les será sencillo y se irán sintiendo más seguros y capaces de realizar tareas por sí mismos.
Es esencial inculcar este tipo de aprendizajes a nuestros hijos o alumnos para que vayan haciéndose responsables de sus elecciones y actos, para que comprendan las consecuencias tras una elección, sean más responsables, autónomos y maduros pero siempre acompañados del adulto, de su referente y modelo.
Así observaremos que paulatinamente el pequeño es capaz de escoger lo correcto y lo que le gusta, sin necesidad de ayuda, generando su propia personalidad, sus gustos, formando su esencia y sin ser guiado para todo, sino con decisión propia y en definitiva, con capacidad de decisión, razonamiento y elección personal.

La importancia de la despedida

Ya sabemos que a ninguno le suele gustar despedirse de alguien al que quiere. En alguna ocasión ya he comentado algo sobre este tema pero hoy me gustaría profundizar más.

Cuando tenemos que despedirnos de nuestro bebé o nuestro niño o niña para ir a trabajar o para separarnos un rato por el motivo que sea, a veces se hace costoso, ya porque le cueste a los padres o porque el niño ya sea consciente de lo que esto supone y lo sufra y muestre o porque les cueste a ambos.

En muchas ocasiones las familias esperan a que los niños estén dormidos o despistados para dejarles con el cuidador, el familiar o en la guardería y así poder irse sin vivir esa experiencia de separación tan difícil y costosa. Desde mi conocimiento y experiencia profesional aconsejo que esto no se haga, ya que los niños en ese momento preciso no sufren por la despedida ya que no son conscientes de la separación que se está dando pero al despertarse o situarse estarán confusos, desorientados y sin saber dónde están sus padres, los que le dejaron durmiendo o jugando un rato.

Su sentimiento es el de angustia, miedo, engaño o enfado, y aunque no veamos lo que sienten, lo sufren igual pero no estamos con ellos para explicarles lo sucedido, darles consuelo y acompañar su emoción.temp Seguir leyendo