Cómo retirar el chupete

Son muchas las familias con las que trabajo que a lo largo del tiempo me han hecho la misma consulta: ¿CUÁNDO DEBE DEJAR EL CHUPETE MI HIJO? 

Es lógico que queramos retirar el chupete en el momento idóneo, pero como casi todo lo que tiene relación con el desarrollo madurativo del niño, no hay una fecha exacta para ello, pero sí que podemos observar ciertos aspectos que nos darán la clave del momento preciso.

  
Podréis conocer que el chupete tiene ventajas o desventajas dependiendo del momento y la manera en que se use.

Os dejo descubrirlo en el post de hoy que he escrito en colaboración para Tutete. 

http://chupetespersonalizados.com/2015/09/como-dejar-el-chupete/

*foto de Tutete

La importancia del vínculo afectivo

Si hay algo esencial en la crianza de los niños es el vínculo afectivo.
Es algo de lo que todos oímos hablar pero no sabemos muy bien cómo potenciarlo de una forma sana y positiva, sin llegar a ser sobreprotectores o posesivos, pero dando seguridad y confianza a nuestro hijo. Haciéndole un ser seguro de sí mismo, apoyado por sus padres y sobre todo, feliz y querido.

En mi propia labor diaria, potencio este vínculo con los niños antes de comenzar las sesiones, para que acudan al tratamiento de atención temprana con alegría, con seguridad, con confianza y sobre todo respetando su espacio y sus tiempos. Desde ahí parto para seguir un camino largo con cada niño, donde quizás estemos trabajando durante muchos años juntos y la base debe ser sólida como en toda relación entre personas.
Debido a que mi trabajo se basa fundamentalmente en el tratamiento a niños con dificultades y sus familias y entorno, muchas veces el vínculo de las familias con los pequeños es costoso de establecer, ya sea porque las expectativas marcadas no se han cumplido, porque es complicado enfrentarse a los problemas, porque todo nos ha pillado de imprevisto, cuesta enfrentarse con la realidad… Es lógico comprender que el vínculo deba potenciarse con unas pautas que sirvan de guía y acompañamiento.
Es positivo que todos tengamos herramientas para favorecer un vínculo afectivo sano y seguro con nuestros hijos, ya que aunque sean lo más deseado, hay un proceso de llegada al mundo, donde debemos conocernos y adaptarnos los unos a los otros, a la nueva vida que hemos creado y que vamos a vivir.

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¿Cuándo está un niño maduro para retirar el pañal?

Hoy estreno colaboración con Tutete, la tienda número uno online de puericultura ligera en España. Una marca que es referente para todos l@s m/padres que tienen peques en su entorno o trabajan con ellos. Podéis encontrar una gama infinita de chupetes personalizados, utensilios de alimentación, juguetes, complementos y accesorios infantiles… todo lo que se os ocurra en relación a los peques.

Teresa, su co-fundadora, a la cual planteé la colaboración en su Blog, no dudó en abrirme un hueco en su proyecto, transmitiéndome y contagiándome su energía e ilusión. Es una persona cercana, atenta y amable que me ha dado la libertad y la seguridad de crear mi parte en este proyecto tan profesional en el que también Clara es parte esencial.

Ella me ha guiado en este empiece, dándome su apoyo ante mis dudas y acompañándome en mis ideas. De lo cual les estoy muy agradecida a ambas.

Así que hoy os traigo el primer Post en el que he participado, hablando sobre «La madurez de un niño para retirarle el pañal». Es un post esencial que nos aclara los signos y señales de madurez del niño a la hora de dejar el pañal, ya que con este post descubriremos si nuestr@ peque está preparado para empezar a usar el orinal o si debemos esperar un poquito.

Os dejo disfrutar del post y espero vuestros comentarios y experiencias!!

Qué hacer cuando los niños muerden y/o pegan

Hoy te cuento en el Club de Malasmadres cuáles son los principales motivos por los que un niño pega o muerde, qué hacer ante tal conducta y cómo prevenirlo.

Hoy vengo a hablaros de ese momento tan temido, ese momentazo donde te enfadas con tu hijo, le niegas algo o le pones límites y, de repente, te pega un bocado o te da un manotazo; así, sin comerlo ni beberlo. Y empiezas a preguntarte qué ha pasado para llegar a este punto, dónde está tu bebé que hace dos días se movía a tu antojo y no sabía decir “no”.

Y de la mano aparece el sentimiento de culpa. Y te planteas si tu hijo te ha mordido porque va a la guardería o si es porque pasa mucho tiempo contigo y, las dudas te invaden y te hacen cuestionarte a ti misma.

Por eso hoy vengo a desmontar todo esto, a daros otra visión de estas conductas, para que comprendáis que es un proceso natural del niño, que aparece con mayor frecuencia de lo que creemos y que no viene asociado a “niños malos”, como siempre se nos ha hecho creer.

Tenemos que partir de la base de que nuestro bebé está madurando y, por lo tanto, empieza a ser un ser independiente y que gana autonomía y quiere explorarlo todo. Esto sucede a partir del año y pico y se prolonga en el tiempo dependiendo del niño, la familia y su entorno.

Esto es importante para que entendáis que los niños que pegan o muerden desde el año hasta los tres o incluso los cuatro años, no lo hacen con la intención de agredir físicamente ni de hacer daño sino con otras intenciones que os explico más adelante.

Para que comprendáis bien estas conductas, lo primero es saber los motivos por los que nuestro hijo está pegando o mordiendo.

En esto es en lo único en lo que yo encuentro diferencia respecto a las dos conductas, ya que morder y pegar van muy de la mano, aunque es bueno diferenciarlos a la hora de explicar las posibles causas que llevan a tu hijo a hacerlo.

Un niño muerde:

1. Porque quizás solamente tenga hambre.

2. Puede estar saliéndole algún diente y esto le hace llevarse cualquier cosa a la boca y tener la necesidad de morder y frotar sus encías con cualquier cosa.

3. Imita la conducta en otros niños.

4. Siente frustración por: no poder hacer algo, por no saber pedir ayuda, por no recibir la atención que en ese momento necesita, por no tener lenguaje para expresarse y decir lo que quiere con palabras y entonces recurre a lo más primario, a morder, como cualquier otro mamífero.

5. Llama la atención de la manera que puede, por celos, por ejemplo.

Un niño pega:

1. Porque imita a otros sin saber que es algo malo.

2. Siente frustración, incomprensión…

3. Quiere llamar nuestra atención.

Si aquí sigues leyendo porque te sientes identificado con lo que cuento, estarás preguntándote y “¿entonces qué hago para prevenirlo?”.

Pues si tu hijo es de los que ni muerde ni pega, ¡Enhorabuena!, pero te aconsejo que tengas claras ciertas herramientas para prevenir que lo haga, ya que como ves en las causas de por qué lo hacen, es bastante común que un niño se sienta de alguna de esas maneras a lo largo de su infancia.

¿Cómo puedes prevenirlo?:

1.Intentando anticiparte a aquellas cosas que le hacen morder o pegar. Como ya sabemos que no podemos controlar el mundo (ni lo pretendemos), intentaremos controlar lo que esté a nuestro alcance. Si crees que si le dices “no” a algo te responderá pegando o mordiendo, agáchate a su nivel y cogiéndole de las manos suavemente le dices que eso no está bien. Al tenerle contenido con tus manos, ya previenes que te pegue y puedes sujetarle para que no muerda.

2. Dando mensajes claros y directos, sin dar vueltas ni muchas explicaciones. El lenguaje es uno de los principales motivos por los que los niños se frustran y tienden a agredir. No saben cómo expresar enfado, rabia, nervios o descontrol y su manera más primitiva o primaria es mordiendo o pegando. Por lo tanto, demos palabras a lo que sienten antes de que peguen. Puedes decir en voz alta: “Sé que estás enfadado; que quieres esto y no te lo doy; ¿necesitas ayuda?”, lo que creemos que diríamos nosotros en esa situación si estuviéramos en la piel del buenhijo. Esto previene que llegue al límite de pegar.

3. Si prometemos cumplimos, es esencial, aquí nuestra palabra no puede fallar; porque si no perdemos credibilidad y el ansia y la frustración aparecen.

4. Acompaña en el enfado al buenhijo, no le amenaces con irte, con comportarte peor que él, en definitiva. No puedes enseñar a que respeten sin respetar, a no pegar pegando o a morder mordiendo. Cuántos adultos he visto que dicen “No pegues” a la vez que dan un cachetazo al niño en la mano o en el culo. Muy buen mensaje no es, y además poco claro para el niño. Recordemos que son imitadores natos y lo copian todo, y parece que lo malo antes que lo bueno.

Ahora puede que estés realizándote una pregunta: “Y si mi buenhijo ya pega o muerde, ¿qué hago?”. Pues sobre todo, aunque suene a tópico y a imposible, tratar de sacar paciencia de donde no la haya y aplicar estas estrategias, que con constancia y repetición nos serán muy útiles para enfrentarnos a un proceso madurativo habitual, pero que queremos que cese y no vaya más allá.

¿Qué hacer si ya lo hace?

1. Reacciona, es hora de poner límites de forma amable, firme y calmada. Hay que proteger sobre todo que no se hagan daño ni se lo hagan a nadie.

2. Empatiza con tu hijo y piensa por qué acaba de hacer esto. Tenga o no razón, no cambiará nuestra reacción, ya que pegar o morder no está contemplado bajo ninguna excepción, pero sí que hay que pensar que los motivos son importantes para comprender a nuestro hijo.

No es lo mismo que pegue porque un niño le ha quitado su juguete, que lo haga porque él se lo ha quitado al niño. Nuestro acompañamiento es darle estrategias para no repetir la conducta. Si el peque ha quitado algo a otro niño, le explicaremos que no es su juguete y que tiene que devolverlo, como a él le gustaría que hicieran. Si el juguete es suyo y se lo han quitado, le explicaremos cómo puede pedírselo al niño sin pegar, con palabras, que entendemos que esté enfadado, pero no pegando o mordiendo.

3. No hagas lo que no te gustaría que repitiera. No le pegues, no le grites, no hagas cosas que no son un modelo para tu hijo. Además piensa que no lo hace por molestarte o hacerte desesperar, sino por lo antes explicado. Si consigues verlo así, tienes mucho ganado.

4. Bájate a su nivel y mirándole a los ojos dile claramente “no” y explícale de una forma sencilla que no se pega o muerde. Insistir es esencial y como ellos no tienen conciencia de tiempo tienen mucha más paciencia que nosotros, así que ánimo, piensa que en unos meses habrá pasado.

5. Si pega o muerde en otro espacio, no es tu responsabilidad. Si la abuela, la profe o el tío te cuentan que ha pegado estando con ellos, dales este post y a seguir. No es responsabilidad tuya volver al tema cuando ya ha pasado. No regañes al peque por algo que ni has visto y que pasó hace tiempo, porque estarás hablándole en chino. Los niños (1-3 años) comprenden causa-efecto de forma inmediata, no comprenden que estés enfadado por algo que pasó hace horas, no saben relacionarlo.

Y si todo esto no funciona o no te ves con fuerzas, lo mejor es que dejes a tu hijo un rato con alguien que se encuentre con más fuerzas o paciencia que tú, o simplemente retírate o trata de mantener tu atención en otra cosa. No te hagas responsable de tal conducta. Y, sobre todo, ten en cuenta que les sucede a muchos niños, vayan o no a la guardería, tengan o no hermanos, etc.

Estas conductas son fruto de los cambios madurativos de los niños, que tienen que adaptarse rápidamente a todo lo que van conociendo y aprendiendo, y hacerse mayor cuesta, pero todo pasa, piensa sólo en eso, ¡es tu única esperanza!

Puedes compartir tu experiencia con todos y yo misma contestaré a tus dudas o propuestas.

¿Aprendemos las horas y a situarnos en el tiempo?

El reloj calendario de Goula de Dideco es un básico imprescindible para cualquier casa o aula de infantil o primaria.

Se trata de un material recomendado a partir de los tres años o cuando el niño esté interesado por la temporalidad, los números, el clima y la esquematización de una rutina u horario.

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Durante toda mi experiencia profesional he contado con herramientas similares de construcción casera o DIY, como ahora se llaman, pero que al final resultaban menos resistentes y llamativas para los peques que esta opción que hoy os presento de la mano de Dideco.

Este material es muy útil para crear hábitos y rutinas en los niños, sobre todo en mi campo dentro de la atención temprana y la discapacidad, donde se tiende a realizar las mismas pautas de iniciación y finalización de sesiones para estructurar y centrar al niño en el contexto y que así les sea más sencillo comprender el inicio y el fin de las sesiones, el saludo y la despedida.

En mi caso, lo he empleado de forma habitual en el inicio de las sesiones y os cuento cómo:

– Podemos comenzar por el clima, algo que los peques de dos años con ayuda del adulto, son capaces de hacer mirando por una ventana o tras haber estado en la calle.

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Al principio podemos tratar de ayudarles a colocar el casillero sobre el clima que corresponda. Luego lo podrá hacer el peque sin ayuda.

– Después podemos seguir con los días de la semana, donde podremos trabajar de la misma manera descrita que con el clima.

Además los días de la semana incluyen el dibujo de unos círculos bajo el nombre según si es lunes (un círculo o punto), martes (dos), miércoles (tres), jueves (cuatro), viernes (cinco), sábado (seis) o domingo (siete).

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Éstos a su vez están pintados en diferentes colores para diferenciarse unos de otros y del mismo modo poder enseñar a los peques a diferenciar al principio cada día de la semana por su color, algo que ayuda mucho al inicio.

– Más adelante podemos tratar de integrar los meses y las estaciones del año, algo que suele resultar sencillo para ellos, ya que no cambia con frecuencia, sino que cambia cada mayor tiempo respecto al resto de componentes de la tabla.

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Los meses del año suelen aprenderlos de forma sencilla desde pequeños y, de la mano, sucede lo mismo con las estaciones de año, donde además suele potenciarse su aprendizaje a través de algunas manualidades o actividades en clase, como recoger hojas de los árboles en otoño, pintar flores en primavera…

Por todo ello podemos trabajar su adquisición a través de este material y recordar el mes y la estación en la que nos encontramos cada día, para que el peque lo integre y aprenda.

El mejor modo es hacerle partícipe de la colocación correcta de la flecha, pidiéndole que la sitúe sobre el mes en que nos encontramos y, de este modo, observará directamente la estación del año en la que estamos según el mes. La misma flecha señala ambas cosas.

– Lo siguiente sería la adquisición de los días del mes, algo que con rutina y trabajo diario podemos hacer que el niño integre al cabo de pocos días, ya que podemos trabajar la temporalidad, haciéndole recordar qué día fue ayer para comprender que hoy es un día más, es decir, si ayer fue día 9 y lo pusimos en el calendario, hoy será un día más, por lo tanto día 10. Poco a poco irá recordando la fecha del día anterior y situando la del día de hoy.

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Esto les hará integrar y tener percepción del tiempo y los días, algo que trabajando el día y la noche les hace comprender e interiorizar mejor este concepto.

– Por último, trabajaremos las horas y los minutos, de manera muy visual y sobre la tabla. En el reloj observamos: horas de 1 a 12 y de 12 a 24, minutos, cuartos de hora y las horas en punto.

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Podemos trabajarlo primero con orientación respecto a las rutinas diarias fijas del niño, es decir, si siempre nos levantamos a la misma hora, podemos pedirle que coloque las agujas del reloj a la hora que nos levantamos, para que relacione esa posición con la mañana y la hora de levantarse.

Si queremos que comprenda cuánto queda para realizar algo, o a qué hora haremos algo, como por ejemplo: “¿a qué hora acaba la clase?”, podemos explicarle que cuando la aguja pequeña marque el 5, por ejemplo, y la grande el 12. Explicándole al peque que eso son las cinco de la tarde y será cuando nos vayamos.

La temporalidad se les puede explicar en relación a hábitos del día a día, como por ejemplo, es por la mañana cuando nos levantamos, es mediodía cuando comes, es por la tarde cuando sales del colegio, es por la noche cuando nos vamos a dormir. También les podemos ayudar a estructurar las acciones en relación a hábitos, como por ejemplo, iremos al parque después de merendar.

Este concepto es esencial para que el niño tenga seguridad y sepa situarse en relación al tiempo, ya que conocer los tiempos hace que sepa anticiparse a las rutinas, tenga conocimiento y estructura de su vida y pueda saber qué va antes y después de cada día, hora y minuto.

Además este material favorece significativamente la atención del niño, tanto individual como conjunta con el adulto que le enseñe, ya que es un aprendizaje muy significativo y que es útil y necesario para toda la vida.

La memoria también se ve potenciada a través de esta tabla, donde el esfuerzo y el aprendizaje diario harán que se alcance su adquisición total.

Además la tabla puede emplearse sobre una mesa de forma portátil o colocándola en la pared, con unos clavos sobre los agujeros que lleva integrados, algo que es muy útil y libera espacio en la habitación y da visibilidad al juguete, que es muy atractivo y bonito, con colores llamativos y un aspecto clásico y sencillo, que ha encantado a todos los peques con los que hemos trabajado.

Además, me parece que su precio es muy bueno para la utilidad tan prolongada que tiene y la calidad tan buena que ofrece. Podéis encontrarlo por menos de 24€ en vuestra tienda Dideco más cercana o en su página web, aprovechando su envío a España y Europa.

¡Un material muy aconsejable y útil para todos los peques!