Cómo acompañar la retirada del pañal: El control de esfínteres

El control de esfínteres es un hito madurativo del desarrollo. Es decir, no se trata de un aprendizaje o una enseñanza adquirida, sino de la madurez de tres aspectos fundamentales: el cognitivo o neurológico, el motor y muscular o fisiológico y el emocional.

Sin estos aspectos es imposible alcanzar este hito. Por eso el pañal no se puede quitar, sino que es el niño o la niña quien decide el momento cuando está maduro para realizar con éxito este cambio.

En este post te cuento cuáles son las señales de madurez del niño o la niña para conocerlas y poder acompañarle en este proceso de una manera eficaz y segura.

Ante todo mucha empatía, cariño, paciencia y una actitud de no juicio, para poder acompañar desde el respeto y el amor a nuestra hija o hijo.

Aquí tienes el post en colaboración con el Club de Malasmadres.

¿Qué puedo hacer con un año?

Como ya os conté hace unos días en este post, los niños a partir de los doce meses son más autónomos e independientes y comienzan a explorar por sí mismos como nunca antes habían hecho.
Para ello me gustaría que tuvierais en cuenta que siguen siendo peques o bebés, aunque empiezan a descubrir que son capaces de realizar muchas cosas con ayuda o al menos pueden tratar de intentar hacer tareas que antes eran impensables.
Cuando nos encontramos con peques de cuatro o cinco años que no han tenido la independencia o la libertad de realizar acciones o escoger por sí mismos (se sobreentiende que con ayuda), es porque se les ha sobre protegido o no se les ha dado la oportunidad de realizar el proceso de autonomía gradualmente, sino que de un día para otro el adulto encuentra que tiene un niño que podría realizar cositas solo y ahora tiene que comenzar de cero a esta edad tardía.
Y os preguntareis, ¿pero qué puede hacer un niño de un año, si es aún un bebé?
Yo os propongo que empecéis a involucrarle en las tareas del día a día en casa, siempre con ayuda y con sentido común, sabiendo que hay cosas peligrosas para él y que ni con ayuda podrá hacer.
Algunas de estas habilidades son:
– Ya puedo quitarme algunas prendas de ropa solito, como los calcetines, belcros, el gorro, ayudar a sacar brazos y piernas de la ropa…
– Puedo identificar vocabulario básico de mi entorno, como personas de la familia (papá, mamá, abuelo, abuela, tía…), juguetes (pelota, muñeca, cocinita o lo que use para jugar), objetos cotidianos (mesa, silla, carro, chupete, agua, comida…), acciones (ven, toma, dame, coge, come, bebe, juega, sienta, duerme…), espacios (casa, calle, cocina, baño, coche…) y mucho más.
– Puedo comprender órdenes sencillas y seguirlas. «Dame la pelota», «coge el muñeco del suelo», «quítate el zapato», «siéntate», etc.
– Puedo comenzar a ser consecuente con mis actos, es decir a guardar tras sacar, a coger algo que tiro al suelo, a llevar la ropa al cesto de la lavadora, a sacar mi cuchara para comer…
– Puedo comer solo, con mis manos, a mi manera, aunque me ensucie, pero puedo. Debemos dejar que experimenten esto para que aprendan  comer solitos más adelante con cubiertos, pero dándoles su tiempo.
– Puedo beber de mi vaso con boquilla sin ayuda.
– Puedo caminar sin ayuda cortas distancias y cada vez más largas.
– Puedo ayudar en el momento del baño, enjabonándome el cuerpo con ayuda y así conociendo mejor mi cuerpo según me nombran sus partes.
– Puedo garabatear en un papel, empezando a coger una pintura y tratando de seguir líneas como las que hace el adulto.
– Soy capaz de hacer encajes sencillos, ensartar aros en un soporte, poner piezas pequeñas en una base, meter monedas en una hucha, coger piezas pequeñas con la pinza digital…
– Puedo lanzar una pelota tras un modelo, o tratar de chutarla o rodarla a alguien.
– Puedo entender prohibiciones y llevarlas a cabo.
– Puedo permanecer en una misma actividad más tiempo que antes, realizando algo desde principio a fin con ayuda y motivación.
– Puedo ver un cuento con ayuda del adulto, tocando y pasando sus páginas.
Y además de esto miles de cosas más, ya que cada peque es único y diferente, y podrá hacer unas cosas u otras dependiendo de los hábitos que tenga y su entorno.
Esto son sólo algunos ejemplos de lo que podemos hacer con un niño de un año, empezando a hacerle más autónomo y consciente de su realidad.
Sobre todo quiero que tengáis en cuenta que cuando me refiero a un peque de un año, es desde los doce meses hasta los veinticuatro. Ya que cada uno lo realizará en una edad y un momento diferente.
Como siempre me gusta deciros, el desarrollo de cada niño es único y no debemos adelantarnos al momento que cada uno vive. Todo llegará y hay tiempo para todo.
Ahora sólo os queda disfrutar de vuestro bebé grande un añito.

¿A qué podemos jugar con un peque de un añito?

Hoy os quiero hablar de los juegos que podéis hacer con vuestros peques de un año.
Esta fase entre los 12-24 meses es realmente importante para los niños ya que hay una maduración espectacular en todos los niveles.
En esta etapa se observa el cambio de bebé a niño y podemos apreciar como la autonomía aumenta cada día.
Los niños ya no son tan dependientes y empiezan a experimentar por sí mismos sin necesidad de ser ayudados por el adulto. Les gusta probar y equivocarse y volver a intentarlo una y mil veces más.
Les gusta sentirse válidos por sí mismos, ganando confianza y autonomía en cada uno de sus intentos.
Para ello os voy a hablar de varias actividades que podéis hacer en casa para estimular todas las áreas del niño.
Hay mucha variedad de juegos en esta etapa pero lo fundamental es encontrar aquello que divierta a nuestro hijo y le guste para sus momentos de juego y entretenimiento.
Hay muchos ratos en los que los padres tienen que buscar aquello que les sirva para entretener al peque y a la vez ir haciendo ellos algo, pero en los ratos que decidamos dedicarle en exclusiva a nuestro hijo (los llamados momentos de calidad que expliqué aquí), deberemos proponerle una selección de juegos y que él mismo decida cuáles quiere realizar y que lo haga con libertad, ya que es su momento.
Para ello podemos ofrecerle juegos de manipulación (de los cuales os hablé también en este post), ya que es en esta etapa donde empiezan a ganar mayores destrezas a nivel manipulativo y comienzan a ser más hábiles con sus manos, logrando hacer cosas que antes no podían.
Para ello podemos ofrecerle encajes sencillos de formas concretas, como un círculo, un cuadrado, un triángulo o alguna otra forma básica. Al principio solamente los sacarán pero al poco tiempo comenzarán a encajarlos en su forma correspondiente.
 Encajes de Eddu Toys y Goula
También podemos jugar con el típico apilable de aros, para que comiencen a sacarlos y meterlos, por este orden, y aprendan a hacerlo según el tamaño. Esto les suele gustar mucho.
Aros de goula, Dideco
 
Las construcciones de madera suelen encantar a todos los niños. Proponen un juego libre y de imaginación donde cada uno crea y construye a través de sus ideas, siendo cada vez un juego nuevo.
Algo que suele encantarles es meter monedas en una hucha. Como el dinero es algo que contemplamos como peligroso y sucio, podemos hacernos con fichas de cartas, que las podemos encontrar en cualquier tienda de juguetes. Además de ser de colores, son de plástico y tienen el mismo tamaño de las monedas pero sí se pueden lavar.
Lo importante es comenzar intentándolo cuando el niño realice la pinza digital con sus dedos índice y pulgar. De este modo cogerá la ficha adecuadamente y para ayudarle le pondremos la ranura de la hucha en horizontal a sí mismo, como aparece en la imagen. Así será más sencillo y poco a poco podremos ir cambiando la postura para que se vaya haciendo más complejo.
Monedas o fichas de Poly y hucha de Carrefour
 
También os recomiendo los pinchitos de plástico de colores, que se ponen sobre la tablilla. Al principio podemos poner nosotros varios y pedirle al niño que los vaya quitando.
Es más sencillo quitar que poner, por lo tanto, empezaremos quitando.
Si observáis, lo habitual en los niños es quitar al principio los pinchitos en garra, y según van ganando calidad son más precisos, lográndolos quitar con la pinza digital.
Más adelante los pondrán ellos mismos, empezando por los más grandes y siguiendo por los más pequeños.
Pinchitos de Fantacolor, Dideco
También está el juego simbólico o pre-simbólico, donde el peque trata de comenzar a meterse en el papel de otro, a representar, comienza por imitar y luego sigue creando por sí mismo.
De este modo observaremos cómo se peina o trata de peinar a otros, da de beber o comer, acuna a un bebé, hace que limpia, habla por teléfono…
Es muy importante realizar este tipo de juegos en la infancia, donde el peque es capaz de representar, imaginar, empatizar con el otro, sentir o ponerse en el lugar de.
Para ello ofreceremos material que invite a ello, como muñecos, accesorios de muñeco, animales, teléfonos, objetos de profesiones…
Casita de Hape, cocina de Ikea, supermercado El Corte Inglés
Los cuentos son esenciales en esta etapa, me encantaría recordaros un post sobre cuentos que publiqué hace tiempo y os recomiendo esperar a fin de mes, que estoy preparando otro sobre cuentos de tacto.
Para mi los favoritos en esta etapa son los cuentos con ventanas, relieves, contrastes, distintas texturas, sonidos o estímulos, ya que atraen al niño y le hacen interesarse por la lectura, por la escucha, la atención conjunta, la permanencia en una misma actividad, el seguimiento de una historia o un personaje. Os recomiendo ir a la librería con el peque y hacer que escoja y busquéis cuál le gusta o llama la atención.
Libros de Toca Toca, Dideco     
 
La pelota comienza a ser muy atractiva a partir del año. Podemos comenzar a hacerla rodar hacia el niño y que él trate de soltarla voluntariamente, siempre con ayuda del adulto.
También podemos jugar a tirarla a una meta o a chutarla. Ya veréis cómo les gusta y cuando lo consiguen ¡qué contentos se ponen!
Las pompas de jabón pueden ser un gran entretenimiento para nuestros hijos, que nos harán favorecer la permanencia en una misma actividad, ya que les gustan mucho y suelen quedarse sentados mientras el adulto sopla para hacer pompas.
También potencia la espera y paciencia en el peque, mientras permanece esperando a que soplemos.
Es un momento que les suele encantar y que además con el tiempo podemos trabajar el soplido, algo que les alegrará aprender.
Hay muchísimos más juegos que podéis realizar en esta etapa (juegos de baño, instrumentos musicales, encajables en 3D, arrastres…), ya que no habría blog suficiente para escribir sobre todos ellos, pero en mi opinión, estos son los más comunes, aparte de los juguetes electrónicos con luces y botones de todo tipo y la importancia del juego en exterior, como en el parque, los columpios u otros entretenimientos.
¿Y vosotros a qué jugáis en casa? ¿Qué es lo que más les gusta a vuestros peques? ¿Os gustaría conocer juegos de alguna otra etapa?

Alimentación complementaria

La alimentación complementaria, a partir de los seis meses, debe iniciarse poco a poco y entendiéndolo como lo que es, es decir, algo complementario, que se añade a la lactancia y no debe suplantarla, ya que hasta el año el niño debe tomar en su mayoría leche.
Teniendo en cuenta esto, son muchos los métodos de introducción de la alimentación complementaria.
Hay una gran corriente que introduce los nuevos alimentos únicamente triturados hasta el año o incluso alargándose en el tiempo, dependiendo del niño.
Primero se comienza con las frutas y verduras y después se añaden las carnes como el pollo, ternera, pavo, cerdo, cordero y por último, el pescado.
En los purés puedes introducir gran variedad de alimentos y asegurar la ingesta de todos juntos de forma cómoda y rápida.
Se recomienda que se realice sentado en posición vertical, para que sea adecuada y no haya problemas de atragantamiento.
Se suele recomendar un puré de verduras y carne/pescado a la hora de comer y papilla de frutas para merendar. El resto de comidas serían leche y cereales.
Hay otro método que está teniendo mucho auge en la actualidad; se llama Baby-led Weaning.

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¿Jugamos juntos?

Desde que comienza el periodo del juego en un niño hacia los 6 meses de vida, hasta que se desarrolla en la primera infancia, ocurren muchas fases y todas muy distintas y necesarias.

En el inicio el juego es algo básico, donde el pequeño interactúa con el entorno más próximo, y esta interacción con el medio es lo único que busca.
Se trata de un periodo donde hacer mover sonajeros, explora con la boca todo lo que está a su alcance, mirar, juega al cucú-tras por imitación, etc.
Es una fase muy básica donde el adulto es esencial para crear juego. El niño por sí mismo no juega, explora y conoce pero no está jugando. Disfruta de la atención del resto y de lo que los demás le aportan, con sonidos, sonrisas, miradas, caricias…

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Más tarde aparece el periodo de juego conjunto donde el niño juega con el adulto a dar y recibir, sacar o meter, tirar y recoger, buscando la interacción con el otro, que el adulto esté pendiente de él. Busca la causa-efecto dentro de la relación.
Esta fase comienza hacia los nueve o diez meses y se desarrolla durante varios meses más, evolucionando paulatinamente.
Aquí empezamos a observar que el pequeño es capaz de estar unos segundos jugando con lo mismo él solo, sin necesidad de una continua atención por parte del adulto. Es capaz de entretenerse unos minutos sin continua interacción, aunque la supervisión es necesaria en todo momento.
Está conociendo su entorno, los juguetes, los materiales y todo le llama la atención y le hace sentirse curioso.
Los niños continúan llevándose todo a la boca y es su manera fundamental de explorar y conocer su entorno. Debemos permitirle al niño esta etapa donde conoce todo a través de la boca.

El juego motor es la base de la siguiente etapa. Los niños exploran con su cuerpo el espacio, gatean, se ponen de rodillas, de pie, miran el espacio recorriéndolo, caminan, sortean obstáculos, trepan, tratan de alcanzar cualquier cosa que les guste…
Esta etapa es dura para el adulto porque el niño no para y necesita mucha supervisión y atención. Y seguirá realizándose durante mucho tiempo, de forma conjunta con los siguientes tipos de juego.

Poco a poco comenzará a realizar juego pre-simbólico, imitando a sus padres cuando hablan por teléfono, haciendo que se peina o da de comer a una muñeca…
En cuanto a mi opinión, es en este periodo, hacia los dos años, es cuando los niños deben empezar a jugar solos en cortos periodos de tiempo. Siempre controlando el entorno y con supervisión pero sin necesidad continúa de la interacción con el otro.
Es esencial que los niños jueguen con los demás, pero también que sepan elaborar su juego y entretenerse un rato solos.

En muchas ocasiones esto se confunde y tendemos a generalizar este consejo y dejamos a los niños frente a la televisión solos pensando que es esto lo que nos han dicho que hagamos. Y no. No se trata de que empiecen a estar solos en cualquier ambiente, sino en la elaboración de su juego. Que no estén siempre guiados y con un modelo del adulto o de otros niños, sino que imaginen y creen por sí mismos.
Es muy positivo que el pequeño se relacione con otros niños de su edad y que observemos su juego. En torno a los dos años son pocos los niños que necesitan de otros iguales para jugar. Más adelante comienzan a jugar juntos pero a su modo, quitándose las cosas, demandando los mismos juguetes, observando o imitando conductas… Pero no tienden a relacionarse jugando conjuntamente.

El juego compartido y de socialización se da más adelante. Los niños tienen que comenzar a respetar turnos, comprender a no invadir el espacio del otro, participar en grupo, y no ser siempre el centro de atención.
Cuando tienen bien elaborado su juego propio, donde su está desarrollando la imaginación, la capacidad de resolución de conflictos, es donde el niño interactúa de forma social con sus iguales, es decir, con otros niños.
De igual manera es esencial el juego individual a ratos, donde no siempre el pequeño debe estar con otros para jugar o divertirse.

¿Cuál es vuestra experiencia? ¿En qué fase se encuentran vuestros hijos? ¿Qué observáis que les gusta más a vuestros hijos?