Hoy quiero hablar de la importancia de la inteligencia emocional como aprendizaje a nivel escolar y educacional.
Nadie se cuestiona que las matemáticas no sean parte de cualquier etapa educativa, pero en cambio, con la educación emocional, esto no sucede, pese a que las emociones son parte esencial de nuestro día a día.
Aquí te dejo varias claves que donde te explico por qué es necesario educar en inteligencia emocional, acompañar, validar y nombrar cada emoción y empezar por uno mismo para poder acompañar el proceso en nuestros hijos e hijas y en los demás.
Desde hace años se habla de los términos mamitis o papitis con ligereza, entendiendo que el niño demanda continuamente la compañía y la atención de uno de sus progenitores o los dos.
Pero, ¿por qué surge esta demanda? ¿Qué ocurre de base en el cerebro del niño para que se comporte así y necesite del acompañamiento del adulto?
Siempre que observamos un comportamiento en el niño, tiene unas raíces y un por qué, no es en vano ni casual, sino que parte de una lógica y una naturaleza que tiene un fin concreto.
El niño que se comporta de manera disruptiva puede —seguro— que nos esté queriendo decir algo, como explicaba en este artículo.
Pero cuando también nuestros hijos e hijas nos demandan más, están pegados a nosotros como si de una pegatina se tratara y les es costosa la separación, existe una explicación y debemos abordar la causa para poder acompañar esta emoción adecuadamente, cubriendo las necesidades de nuestro pequeño.
En mi nueva colaboración para El País, os cuento de qué se trata la llamada mamitis o papitis y cómo podemos acompañar a nuestros niños en este momento vital.
Y tan sólo recordar que la conducta del niño tan sólo es la punta del iceberg, es decir, es la señal que nos hace empezar a ver que hay algo más allá detrás de su comportamiento y que precisa de nuestro acompañamiento para poder dirigirse y ser comprendido.
Ser el primogénito de la familia determina, indudablemente, ciertos aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de acompañar a nuestros hijos en su camino de vida.
El orden de nacimiento es un condicionante que en muchos casos puede favorecer ciertas características, aunque siempre teniendo en cuenta la individualidad de cada uno.
Desde hace décadas se viene hablando de esto y existe evidencia científica al respecto.
Si quieres saber cuál es la Teoría del orden de nacimiento de Alfred Adler, cuáles son los rasgos característicos de los primogénitos, los aspectos positivos de serlo y los que debemos tener en cuenta, comparto contigo este artículo con todo lo que debes conocer al respecto.
La vuelta al cole ya está aquí y con ella muchas emociones aparecen en nuestros niños y niñas, dentro de nuestro hogar y nuestras familias.
A veces no sabemos cómo realizar los cambios en la rutina, cómo anticipar lo que vamos a ir viviendo, cómo hacer que se vuelvan a instaurar los horarios que teníamos hace unos meses, y a esto se unen las emociones de nuestros hijos, que están más sensibles, irascibles, nerviosos… y no es fácil en ningún caso afrontar una época de cambios de este modo.
Una de las principales preocupaciones o hitos a tratar es la separación entre familia y niño, ya que este proceso debe darse de manera paulatina, acompañando las emociones del niño, validándolas, entendiendo sus necesidades y dándole seguridad, tiempo y calma, o lo que es lo mismo, favoreciendo y respetando su proceso de adaptación.