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Cuándo empiezan a extrañar los niños. Qué es la angustia por separación
– A partir de los seis meses el bebé comienza a extrañar a personas desconocidas o poco habituales para él. Paulatinamente va decidiendo pasar más tiempo junto a sus padres o aquellas personas que ve a diario; sobre todo suele ser habitual la necesidad del niño de estar pegado a su madre, que es quien suele estar a su lado desde hace meses.
En esta etapa, que puede presentarse desde los seis hasta los nueve meses y alargarse durante un tiempo, es normal que el pequeño llore al quedarse solo unos segundos, que no quiera estar en brazos de otras personas, que no se vaya con cualquiera, que no sonría a todos como antes hacía, que retire la mirada a un desconocido y otros aspectos que detectaremos que han cambiado respecto a lo que era antes.
Es un proceso normal y lógico de la evolución del niño, ya que distingue a quiénes conoce de a quiénes no, de los que son cercanos a él y le dan seguridad y de quienes no le dan tanta confianza.
Es muy importante vivirlo como un proceso normal del desarrollo del niño y no como una angustia ante el cambio que está sucediendo. Cuanto más tranquilos estemos nosotros, más tranquilidad trasmitiremos y el peque sentirá mayor normalidad ante la situación.
No debemos obligar al niño a estar en brazos de quien no quiera estar ni a dar besos o sonrisas a aquellos que el no quiere.
Poco a poco irá pasando esta etapa y será una fase más en su desarrollo.
Angustia por separación:
También os quiero hablar de la angustia de separación que puede aparecer en torno a los ocho meses de vida o ante un cambio repentino en la vida del niño y/ o de su entorno (vuelta a la vida laboral de la madre, un viaje de los padres, dejar al niño con alguien para ir a algún sitio, que se quede en casa unos días sin colegio y le cueste mucho la vuelta a la rutina…). En estos y otros casos puede aparecer la angustia por separación, término acuñado por Bowlby (psiquiatra infantil que estudió y desarrolló una teoría completa del apego), del cual se ha estudiado mucho en los últimos años por muchos profesionales.
Es importante avisar al niño de lo que va a suceder por pequeño que nos parezca (desde que nace), contarle lo que vamos a hacer, los cambios que van a suceder… También es muy importante tener en cuenta que si nos vamos a ir y le vamos a dejar con alguien debe ser cuando esté despierto, para que no tenga la sensación de que al dormirse su madre desaparece, ya que puede provocar alteraciones en el sueño, angustias ante el momento de ir a la cama, miedo a dormir o cerrar los ojos, incredulidad ante la madre o el padre… Es fundamental expresar la verdad y decirle lo que va a suceder y anticipárselo.
La angustia por separación suele ser hacia la madre y está muy vinculada al apego y los cambios que sufra el niño.
Ante esta situación es importante mantenerse cerca del niño, no mostrar enfado o angustia, sino mostrar mayor cercanía, darle seguridad, cariño y hacerle sentir querido, mostrándole que no desaparecemos, que nos vamos un rato a hacer algo pero que volvemos, jugando a escondernos detrás de la puerta, de nuestras manos, dejándole a ratitos solo en su cuna o manta de juegos, pero que nos oiga aunque no nos vea, etc.
Poco a poco irá pasando por estas fases y las superará con éxito mientras sepamos estar junto a él.
Cómo conocer nuevo vocabulario
Hoy me gustaría hablaros de algunos métodos para hacer que el niño conozca los primeros conceptos de su vida (aparte de papá, mamá…) y vaya adquiriendo cada vez más.
Desde mi experiencia profesional, los objetos en sí son los que mejor hacen conocer al niño su entorno y aprender de él. Los objetos físicamente son más sencillos de explorar y reconocer, recordar y memorizar.
Si ofrecemos una pelota a un niño y la toca, la explora, juega con ella, se la nombramos…, irá conociéndola y la nombrará para pedirla, para darla, para jugar…
Lo mismo sucederá con el resto de conceptos.
Si queremos que adquiera más vocabulario de otras maneras diferentes, encuentro muy atractivo ofrecerle libros sencillos con imágenes del día a día, como el libro «Mis primeras 100 palabras» de Beascoa.
Son imágenes reales de distintas familias semánticas: comidas, transportes, animales, colores, emociones, objetos cotidianos, de la casa…
Es muy llamativo para los pequeños, ya que tiene colores y son muchas imágenes pero cada una está en un recuadro diferente.
Es un libro muy sencillo con vocabulario básico, con tapas y hojas duras, fáciles de manipular por el niño que se pueden limpiar con un papel si se ensucian y es de tamaño grande.
También hay otra forma más personal de realizar esto mismo, de forma DIY, que tan de moda está, es decir, hacérselo uno mismo, sacando fotos a los objetos que queramos enseñar al niño y plastificarlas o hacer un álbum con ellas y, así podemos nombrárselas como si de un cuento personalizado se tratara.
Pero sobre todo, no olvidemos, que lo que el niño necesita es que el adulto le nombre los objetos del entorno cada día, en su vida cotidiana, dedicándole tiempo para hablarle, contarle, aunque creamos que es muy pequeño para entenderlo todavía.
El lenguaje debe estar presente desde el nacimiento. El tono de voz que empleamos, la expresión facial y corporal, las palabras, la melodía de la conversación…, todo ello, hace que el niño vaya adquiriendo su base para comunicarse.
Con estas actividades potenciamos la atención, la comprensión, la adquisición de nuevos conceptos, la interacción recíproca entre adulto y niño, los diálogos, la espera de turnos… Y, sobre todo, la dedicación de tiempo al niño, que es lo más importante.
Nuestra vaca preferida
Hoy os quiero enseñar un regalo que nos hicieron hace unos días unos amigos. Es una vaquita de peluche de la marca Tiny Love, que sirve para colgarse gracias a la pinza que lleva incorporada, que lleva como unas bolitas dentro en el cuerpecito.
Estos son los juguetes que siempre menciono que a los más peques son los que más gustan por sus contrastes en el colorido.
La vaca es blanca y negra principalmente y tiene rojo en la carita, azul y amarillo. Es una mezcla estupenda para los bebés, ya que la miran y siguen con la vista encantados.
Mi peque de 4 meses está enamorada de ella, tanto que se la colgamos de la capota del capazo y cuando vamos por la calle va feliz intentando tocarla, tirar de ella, mirándola, dándola con su manita…
La vaca tiene una pinza y una cuerda que la hace colgar de ésta. Al tirar de la vaca hacia abajo, vibra y hace sonar las bolitas que lleva dentro, y éstas se oyen pero al tacto no se notan. El muñeco es blandito y suave.
Las extremidades de nuestra amiga llevan dentro como papel celofán, que al tocarlas suenan y se sienten diferentes al resto del cuerpo.
Y la carita de la vaca, ¿qué me decís? Es preciosa, esa sonrisa que tiene con esos ojos… Ya os digo que ahora mismo está entre nuestro top ten de juguetes!
Esta vaca estimula el tacto con sus diferentes texturas, ya que la cara y las extremidades son de peluche y el cuerpo de tela. La vibración siempre sorprende a los más pequeños y les gusta sentir esa experiencia sensorial.
Estimula la vista con su contraste en los colores, sus motivos de espirales, manchas de negro sobre blanco… Ofrece el sonido de las bolitas y el celofán.
Fomenta la coordincación oculo-manual, ya que al corgarla delante o encima del niño, tendrá que tratar de tocarla, cogerla, golpearla…
Es un juguete muy completo y que puede venir con nosotros a cualquier sitio.






