Anticipar y jamás mentir

Muchos de los papás de los peques con los que trabajo, me preguntan sobre dudas rutinarias que les van surgiendo a lo largo del desarrollo de sus hijos y quieren saber cómo resolverlas de la manera más adecuada, teniendo en cuenta que no hay opción buena o mala o una única opción en lo que educación se refiere.

A veces me preguntan sobre hitos del desarrollo que van apareciendo según los peques crecen, como la postura adecuada para jugar, si se le puede sentar ya o no, si está preparado para coger objetos, a que pueden jugar con una edad concreta, cómo realizar el control de esfínteres, cómo actuar ante las rabietas, y una larga lista que preocupa a cada familia según el momento en el que se encuentren.

Pero lo emocional a veces queda en un segundo plano, ya que no es algo que pueda medirse tan fácilmente como el desarrollo motor, los hitos cognitivos o manipulativos; pero aquí vengo yo a recordarlo de nuevo, ya que los que me leéis normalmente, sabéis que es algo que me encanta remarcar porque es realmente importante en el desarrollo de cualquier persona y por ello debe ser trabajado desde pequeños.

Una de las claves para fomentar seres humanos seguros y con un autoestima alta, es la confianza y el uso de la verdad.

¿Y qué quiero decir con esto?
El niño está formando su personalidad desde el momento en el que viene al mundo y todo lo que le rodea influirá en este desarrollo de un modo u otro, confeccionándolo y dándole forma.

Respecto a esto, las madres y los padres de los peques que acuden a sesión me suelen realizar algunas consultas de este tipo:
– Cuando vamos al médico, Juan se pone a llorar desde que llegamos a la puerta del edificio, es incapaz de comprender que no van a hacerle daño y que simplemente vamos a recoger unos resultados-
Y yo pregunto – ¿Pero le anticipas a Juan que vais a ir al médico?-
Y la respuesta suele ser – No, ya que ya sabemos cómo se va a poner y preferimos evitarle el mal trago dos horas antes; cuanto más tarde se entere mejor-

Y aquí es cuando yo les explico:
La empatía es la base para comprender el desarrollo y el comportamiento de los niños, ya que ponernos en su piel nos ayuda a darnos cuenta de sus emociones y sus sentimientos, de lo que piensan y sienten y de por qué se comportan de un modo u otro.
Por eso les pregunto:
¿Qué es lo que te gustaría saber si vas a ir al médico?
¿Querrías saber a qué vas a ir? ¿Querrías saber qué vais a hacer allí? ¿Si te van a poner o no una vacuna? ¿Si te va a acompañar tu madre o tu padre a la consulta? ¿Si te van a realizar una prueba que ya conoces?

Lo normal es que nos guste saber a dónde vamos, a qué vamos y por qué vamos, quién nos va a acompañar y qué va a suceder.
Anticiparnos a los acontecimientos nos da seguridad, nos prepara para lo que viene y nos hace sentir más tranquilos.
Por todo ello, si a ti te gusta saberlo, ¿por qué se lo ocultas a tu hijo? ¿Crees que ocultándole la verdad le va a doler menos o va a ser mejor? ¿No sientes que se enfada cada vez que esto sucede, se enrabieta o se siente defraudado?
Lo habitual es que a partir del año, cuando empiezan a preguntarnos sobre lo que vamos a hacer o lo que sucede en su entorno, pongamos nombre de manera clara a cada hecho, explicándolo de manera sencilla y sincera, sin rodeos ni ocultaciones.IMG_5929Anticiparemos al niño lo que vayamos a hacer, tanto si es bueno como si no lo es, para que sienta mayor seguridad y aprenda a anticiparse por sí mismo. Lo haremos unos minutos antes, ya que a los peques les cuesta mucho medir el tiempo, y contárselo unos días antes sólo hará que se angustien más o se pongan más nerviosos.
Trataremos de explicarles antes de salir de casa o mientras nos arreglamos, lo que va a suceder.
-Hoy vamos a ir en coche al médico porque nos toca revisión. Mamá va a entrar contigo y te van a mirar muy rápido para ver si has crecido, cuánto pesas, escucharte el corazón y verte los oídos. Mamá te acompaña y no te va a dejar solo. No tengas miedo que yo estoy contigo. Entiendo que estés asustado pero de verdad que van a ser sólo unos minutos-

U otro ejemplo:
– Hoy te voy a recoger a la salida del colegio y después vamos a ir a la piscina. Ya sé que te asusta un poco el agua, pero papá y mamá van a acompañarte y el profesor te va a ayudar en lo que necesites. Te vamos a estar mirando desde los bancos y seguro que lo vas a hacer genial-

Son casos en los que el peque no se siente seguro, no quiere acudir a esa acción porque tiene miedo o angustia y los adultos solemos ocultarles lo que va a suceder o dónde van a ir para evitarnos la rabieta de camino al sitio. Pero lo que no nos damos cuenta es que en esa evitación, mentimos al peque, diciéndole que vamos a otro sitio u ocultándole que vamos donde sabemos que no quiere ir.FullSizeRender (3)Si queremos que nuestros hijos se sientan seguros, tengan confianza en nosotros y en sí mismos y crezcan aprendiendo a usar la verdad, debemos dar ejemplo de todo ello desde el momento en el que empiezan a comprender y expresar, tanto sus necesidades como sus temores, sus angustias o curiosidades.

Anticipar al niño con sinceridad y sencillez y acompañar en sus emociones, temores y miedos.
Y si no sabes qué decir, a veces es mejor no decir nada, mucho mejor que mentir.

¿Y tú qué piensas de la anticipación de los hechos? ¿Crees que ayuda a que el niño se sienta más tranquilo y seguro? ¿Hará esto que confíe más en los adultos?

Debemos obligar a los niños a dar besos 

El tema de las muestra de cariño del niño hacia el adulto es muy recurrente.   En muchas ocasiones el peque es obligado a mostrar cariño hacia el adulto de forma obligada, siendo un momento violento o desagradable para él. Pero, ¿es positivo hacer esto? ¿Estamos educándole en el cariño y las normas sociales de manera adecuada? ¿Las obligaciones no producen el efecto contrario de rechazo? 

 Hoy os hablo de todo ello en el nuevo post en colaboración con Tutete, donde explico por qué no debemos obligar a los niños a dar besos, qué conseguimos con todo ello, qué siente el niño, y otras cuestiones respecto al tema.
http://chupetespersonalizados.com/2016/04/debemos-obligar-a-los-ninos-a-dar-besos/

Cómo trabajar las emociones desde pequeños 

Las emociones son la base de la vida. Nos movemos por ellas y para ellas. Lo que sentimos, lo que nos motiva, nos ilusiona, nos hace felices, es lo que perseguimos.Cuando buscamos en nuestros recuerdos nos invaden las emociones.

Entonces, si son tan importantes, ¿por qué no las trabajamos desde pequeños? ¿Por qué no les damos el valor que tienen?  

El desarrollo emocional es esencial en la infancia del niño. Condiciona su manera de percibir el mundo, de descubrirlo, de disfrutarlo y sentirlo.

Para ello hoy os muestro materiales para trabajar las emociones desde que los niños son muy pequeños hasta pasados los seis años.

Son herramientas que nos serán de gran utilidad para mostrarle las emociones, haciéndole comprender cuáles son los sentimientos que tiene, poniéndoles nombre, sabiendo identificarlos y haciéndole sentir más seguro y conectado a su percepción del mundo.

Te dejo que descubras cómo trabajar las emociones con estos cuentos y estos juegos que acabarán siendo parte de tus imprescindibles del día a día:

http://chupetespersonalizados.com/2016/03/la-importancia-de-las-emociones/

*Colaboración con Tutete

Descubriendo «Laberinto del alma»

Hoy quiero sumergiros en este nuevo título de Anna Llenas, Laberinto del alma, de la editorial Planeta.

Un libro de un tamaño fantástico, ya que es grande, con tapas duras, con ilustraciones a dos caras y perfecto para leer en grupo o mostrar en el aula o en mis sesiones a varios peques a la vez o disfrutarlo uno mismo sumergiéndose en sus páginas sin ojos para ninguna otra distracción.

Si quieres viajar a través del camino que Anna nos propone hacia nuestro alma no dudes en descubrirlo.

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DESCRIPCIÓN
Este libro es un básico imprescindible en cualquier librería tanto infantil como adulta, incluso me gustaría añadir, que dependiendo de la edad con la que se mire y aprecie, podremos sacar una lectura u otra y una funcionalidad u otra. Seguir leyendo

¿Debemos dejar llorar a los bebés? 

¿Sucede algo si dejamos a un bebé llorar? ¿Tendrá secuelas emocionales? ¿Le perjudicará en la formación de su personalidad?

Todas estas preguntas son una constante cuando tenemos un bebé y son muchas y contradictorias las respuestas que suelen darnos en torno a ello.

Cuando tenemos un bebé nos suelen bombardear con opiniones, consejos, trucos y de más que muchas veces son contradictorios o nos confunden más de lo que ya lo estamos.

Es importante basarse en lo que los profesionales recomiendan y en el por qué debemos o no hacer algo con un argumento firme.


Por eso hoy os cuento en mi nueva colaboración con Tutete si se debe o no dejar llorar a los niños y el por qué de todo ello.

No os perdáis este post que está lleno de argumentos y respuestas y anímate a realizarme tus preguntas!