Después de unos días de vacaciones en Madrid, a veces cuesta volver a la rutina, y los peques son quienes más lo notan. Llevan cuatro días con sus papis y ahora hay que volver al colegio. Esto implica que hoy por la noche les pueda costar más dormirse, debido al cambio de rutina y hábitos de los días festivos. Podemos tratar de evitar la siesta de hoy o fomentar más actividad, jugar mucho hasta la hora del baño e ir anticipando a nuestro peque lo que va a ir sucediendo: «mañana hay cole y tenemos que irnos a dormir pronto para estar mañana despejados para jugar con los amigos». Podemos evitar las situaciones de actividad a partir de las 7 u 8 de la tarde, para ir potenciando un ambiente de calma y tranquilidad antes del momento de sueño. Después del baño podemos hacer masaje, sería bueno hacerlo cada día, al menos un rato, pero si no lo hacemos, hoy es un buen día para empezar. Anticipar al niño en el cambio tras unos días diferentes, es muy importante para que no le pille de sorpresa y le cueste más adaptarse. Tampoco es necesario estar todo el día recordándole o diciéndole lo que va a venir, pero si unas tres veces, por ejemplo, según se acerque la noche. Otra ayuda para asimilar la vuelta a la rutina es que participe activamente de ella, ayudando a colocar la ropa para mañana, a escoger de qué quiere el sándwich del recreo, qué va a meter en la mochila o qué les va a contar a sus amigos que ha hecho. Esto les hace meterse más en la situación real que va a acontecer. Espero que os sirva para la vuelta a la rutina y para otras ocasiones donde tengan vacaciones o un puente los peques.
Etiqueta: DESARROLLO EMOCIONAL
Premio o castigo
Siempre hablando desde mi conocimiento y mi experiencia profesional, el castigo y el premio son tema de debate entre profesionales, familiares y otras personas que rodean a la población infantil desde siempre.
EL VÍNCULO AFECTIVO: PEDIR AYUDA
Encasillar a los niños
La llegada de un nuevo miembro a la familia
La llegada de un nuevo miembro a la familia siempre cambia todo, modifica nuestras rutinas y hace que tengamos que adaptarnos poco a poco, tanto la familia que ya estaba integrada como el nuevo miembro que llega.
Para un niño que siempre ha estado solo junto a sus padres, que ha sido hijo único hasta el momento, el cambio es muy grande y debemos hacer que lo viva como algo natural y como un momento de alegría, no como si de una pérdida de protagonismo se tratara.
Para ello debemos anticiparle desde el momento que elijamos en el embarazo y sobre todo teniendo en cuenta la edad del niño y su capacidad de comprensión.
Es importante contarle desde una visión realista lo que va a ir sucediendo poco a poco. Es fundamental no agobiar al pequeño con el mismo tema a diario y tratar de no estar insistiéndole con esto de continuo.
En algunos casos en los que insiste mucho a los niños, acaban aborreciendo el tema, no queriendo hablar de ello y haciendo que no escuchan a los adultos cuando se menciona.
El niño paulatinamente irá tratando el tema cuando se sienta preparado o tenga más curiosidad o cuando vea más evidente lo que le están contando (ver crecer las tripa de mamá, oír a otros hablar del tema, comprar cosas para el bebé…). Debemos darle su tiempo para que asimile, ya que si es muy pequeño le costará comprender cómo mamá lleva un bebé dentro y, más aún, comprender que va a venir un bebé a casa de verdad.
Una forma de acercar al niño a la realidad sin atosigarle es haciéndole sentir parte protagonista de este cambio. Podemos hacerle colaborar con lo que pueda, ayudando a preparar el cuarto del bebé, pidiéndole opinión sobre el nombre, yendo a comprar algunas cosas para el bebé con él y que escoja dentro de unas posibilidades…
Al llegar el día del nacimiento, podemos tener preparado un regalo para él, que le explicaremos que se lo ha traído el bebé. Esto suele funcionar muy bien con los niños, ya que esos días sufren muchos cambios, notan la ausencia de sus padres en la noche, ya que están en el hospital, sienten que todos prestan más atención al bebé… No sólo con un regalo se sentirán más presentes, pero puede ayudar a que perciban a su hermano de manera más positiva.
Es muy importante que a partir de este momento le demos su tiempo para comprender y asimilar el cambio, sin agobiarle ni estar constantemente diciéndole cosas relacionadas con el nuevo bebé.
Podemos hacer que se sienta protagonista pidiéndole ayuda para cambiar al niño, que nos traiga el pañal, nos ayude a tirarlo, nos acompañe a tareas que el bebé no puede, como ir a las compra, ayudar en las cocina…
Y, sobre todo, darle un rato a cada hijo de manera individual, para hacer lo que él elija, que escoja lo que quiera y disfrute de papá y mamá de forma exclusiva.
En conclusión, la situación debe afrontarse con naturalidad y tranquilidad, pensando en disfrutar de cada momento y dándole a cada uno el espacio que se merece.
