Cómo favorecer la curiosidad en la infancia

La curiosidad a veces se contempla como un valor negativo, ya que pensamos que quien es curioso, es cotilla o entrometido, pero muy lejos de la realidad, la curiosidad es la capacidad de investigar, mantener la ilusión, explorar el medio en el que vivo, investigarlo y no cesar en el aprendizaje continuo de la vida.

Los niños y las niñas son curiosos por naturaleza, pero el exceso de normas, limitar su comportamiento ante conductas naturales, en ocasiones hace que esta curiosidad desaparezca y tendamos a ser una sociedad donde la diversidad no está bien vista ni contemplada.

Es por ello que es necesario comprender cómo podemos acompañar la curiosidad de los niños, mantenerla en el tiempo y volver a hacer florecer la nuestra propia si es que sentimos que no está muy presente en nuestro día a día.

En este nuevo artículo para PenguinKids te cuento cómo potenciar la curiosidad no sólo en la infancia sino en el ser humano en general.

¿Mamitis? ¿Papitis? ¿O necesidad de atención y acompañamiento emocional?

Desde hace años se habla de los términos mamitis o papitis con ligereza, entendiendo que el niño demanda continuamente la compañía y la atención de uno de sus progenitores o los dos.

Pero, ¿por qué surge esta demanda? ¿Qué ocurre de base en el cerebro del niño para que se comporte así y necesite del acompañamiento del adulto?

Siempre que observamos un comportamiento en el niño, tiene unas raíces y un por qué, no es en vano ni casual, sino que parte de una lógica y una naturaleza que tiene un fin concreto.

El niño que se comporta de manera disruptiva puede —seguro— que nos esté queriendo decir algo, como explicaba en este artículo.

Pero cuando también nuestros hijos e hijas nos demandan más, están pegados a nosotros como si de una pegatina se tratara y les es costosa la separación, existe una explicación y debemos abordar la causa para poder acompañar esta emoción adecuadamente, cubriendo las necesidades de nuestro pequeño.

En mi nueva colaboración para El País, os cuento de qué se trata la llamada mamitis o papitis y cómo podemos acompañar a nuestros niños en este momento vital.

Y tan sólo recordar que la conducta del niño tan sólo es la punta del iceberg, es decir, es la señal que nos hace empezar a ver que hay algo más allá detrás de su comportamiento y que precisa de nuestro acompañamiento para poder dirigirse y ser comprendido.

Mi hijo me está retando

En muchas ocasiones, a lo largo de la crianza y la educación de nuestros hijos e hijas nos encontraremos con la sensación de que nuestros hijos nos echan un pulso y nos están retando pero, ¿es esto del todo cierto?

Conociendo el desarrollo del cerebro del niño y de la niña y todo lo que la neurociencia nos puede explicar sobre este tema, podemos afirmar que esto no es cierto, ya que los niños y las niñas no tienen la capacidad para razonar y actuar en consecuencia como lo haría el adulto con su desarrollo cerebral.

Te explico en este nuevo artículo que he escrito para El País, qué es lo que sucede dentro del cerebro del niño, el por qué de su comportamiento, cómo podemos acompañarle y qué hacer cuando se dé esta conducta.

Léelo completo aquí.

Por qué no hay que castigar a los niños y las niñas sin recreo

Desde hace décadas castigar sin recreo es un clásico ante aquel alumno que no sigue las normas o los límites del centro educativo pero, ¿es esto eficaz?

¿Dejan de saltarse las normas aquellos niños o niñas que se quedan sin recreo?

Lejos de conseguir el efecto deseado, los castigos consiguen todo lo contrario, ya que el niño o la niña que está castigado siempre suele ser el mismo, por lo que el castigo estaría siendo ineficaz, pero aún así se sigue aplicando generación tras generación.

Te comparto aquí una entrevista en la que he participado para el diario El País donde varios expertos hablamos del castigo, de su efectividad y de las alternativas a éste.

Puedes leerlo completo aquí.

Por qué no hablar del cuerpo de los demás

Qué importante es enseñar a nuestros niños y niñas desde pequeños que del cuerpo y la forma de ser de los demás, no se debe opinar, ni valorar en ningún caso.

Que cada uno podemos tener nuestra opinión pero no es necesario ni adecuado compartirla, ya que es algo totalmente subjetivo e innecesario, además de que es importante que aprendamos a empatizar desde pequeños.

Opinar en relación al cuerpo de otros, etiquetar, juzgar, criticar, resaltar ciertas características frente a otras, tan solo perjudica nuestra manera de ser, de relacionarnos con el otro y con nosotros mismos.

Te lo explico en este artículo de PenguinKids detalladamente, a la vez que te ofrezco títulos de cuentos relacionados con este tema para trabajarlo tanto en casa como en el aula.