Educando en sexualidad: Se llama vulva y Se llama pene

Muchos de los tabúes que existían hace décadas en torno a ciertos temas, están desapareciendo en la educación que damos hoy en día a nuestros niños y niñas.

Tener cada día más información sobre muchos de los temas básicos y esenciales de la vida, como la gestión emocional, la sexualidad, las relaciones interpersonales, es fundamental para educar desde una base de seguridad, confianza y afecto.

Uno de los temas en los que debemos trabajar y educar firmemente es la sexualidad.

Podemos ofrecer información a diario desde que nacen, por ejemplo, cuando nos pregunten sus dudas, nos veamos frente al espejo, se toquen su cuerpo, lo nombren o tenga curiosidad por todo aquello que son o ven.

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“Mamá, ¿juegas?”. Tips para que mi hijo juegue solo

Para comprender por qué el niño necesita o no jugar acompañado, es necesario saber que el desarrollo evolutivo de cada ser humano es único y exclusivo.

Su madurez y su evolución en cada área del desarrollo, condicionará su comportamiento y la adquisición de nuevos hitos a lo largo de su vida.

Habrá niñas o niños que sean más independientes que otros, niños que precisen de mayor seguridad, niños que tengan un carácter que les anime a investigar y descubrir continuamente, ambientes diferentes en los que se desenvuelvan y crezcan, familias que favorezcan más unos patrones que otros y por supuesto el factor genético e intrínseco de cada uno que será esencial a la hora de crecer y formar nuestra personalidad.

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Premios o castigos, ¿se deben emplear?

El refuerzo extrínseco a lo que hacemos, ya sea algo positivo o negativo, es un condicionante que empleamos los adultos con los niños para tratar de conseguir alcanzar un objetivo.

Si quizás pudiéramos darle una vuelta a todo esto y modificar el planteamiento, siendo conscientes de que el cambio debe comenzar en uno mismo, acabaríamos comprendiendo que el papel del adulto no es ofrecer un refuerzo externo sino explicar las consecuencias naturales a los actos, y asi poder decidir de manera consciente.

En este nuevo post te explico cómo educar sin premios ni castigos, descubriendo las consecuencias naturales de nuestros actos y decisiones y acompañando a los niños y las niñas en su desarrollo evolutivo, comprendiendo sus necesidades y los aspectos propios de cada etapa.

Puedes leer el post completo aquí, en la revista digital de Penguin Kids.

Y tú, ¿qué opinión tienes sobre este tema?

Te leo en comentarios!

Las expectativas que tenemos sobre nuestros hijos

Cuando pensamos en la idea de tener un hijo o una hija, mil ideas nos vienen a la cabeza y nos invaden los pensamientos, nuestras ilusiones, nuestros deseos, la idealización de un bebé que se convierte en niño, adolescente y adulto perfecto, sano, educado, que cumple todos los estándares que teníamos en nuestra mente, sin salirse de ellos en ningún caso.

Esto es muy beneficioso para la sociedad, ya que estos pensamientos favorecen el crecimiento poblacional y la natalidad, ya que nos impulsan a pensar en lo positivo de procrear como especie y no en aquello que pueda frenarnos a ello.

Sin perder de vista la importancia que esto tiene y lo positivo que es, también es esencial que pongamos los pies sobre la tierra y tengamos expectativas mínimas, que se puedan ver cumplidas o que mejor aún, se puedan ver cambiadas sin hacernos sentir decepción o fracaso.

¿Cuáles son estas expectativas básicas y necesarias? ¿Cuáles son aquellas que pueden resultar frustrantes a la hora de ser alcanzadas para nuestros hijos e hijas? ¿Cuál es nuestro papel como adultos?

Aquí te dejo mi nueva colaboración con el club de malasmadres, donde te hablo sobre las expectativas que tenemos sobre nuestros hijos e hijas, lo que influyen en su crecimiento y cómo podemos gestionarlo adecuadamente.

*Imágenes del club de malasmadres.

Cómo poner límites y normas de manera efectiva

Siempre que hablamos de normas y límites, nos echamos las manos a la cabeza y pensamos que será una tarea complicada.

Pero quizás si nos proponemos un plan y establecemos una pauta en familia, resulte mucho más sencillo y efectivo de lo que nos habíamos planteado.

En este nuevo post en colaboración con el club de Malasmadres, te cuento cómo establecer normas y límites desde la calma, el afecto y la efectividad.

Además te explico el paso a paso de manera sencilla y te muestro cómo establecer las reuniones familiares, contándote qué son, para qué nos ayudan, cómo se realizan y qué beneficios tienen.

Y a ti, ¿te cuesta establecer límites y normas desde la calma y el afecto? ¿quieres empezar a poner límites de un modo respetuoso y con cariño? Te dejo link al post completo aquí.

* Imágenes del club de malamadres