Los niños poco a poco van descubriendo el mundo y esto incluye descubrirse a uno mismo y a los demás.
Es curioso verles y observarles y sentir cómo comienzan a coger sus manos, sus pies, a chuparlo todo, a llevarse las cosas a la boca para conocerlas, a tocarse y sentir su entorno, a explorar, a moverse, y a descubrir sobre todo a través de sus sentidos.
En este aprendizaje el cuerpo es esencial; sus estímulos, la percepción del tacto, los sentidos, cómo aprender a manipular, tocar, nombrar… todo ello es un conjunto de aprendizajes que nos hace ir adquiriendo experiencias e ir descubriendo el mundo de manera única y diferente.
Por esto mismo, el desarrollo del cuerpo humano, sus partes, cómo está formado o para qué sirve cada una de ellas, es algo que considero esencial trabajar desde pequeños.
Nosotros trabajamos esto con varios materiales, como son los cuentos, los puzzles, los encajes o alguno concreto como este juego que os traigo hoy: “Cómo funciona mi cuerpo».
Se trata de un material compuesto por un tablero imantado y un libro donde ver, tocar y aprender todo lo necesario, imprescindible y más relevante del cuerpo humano.
En el libro podemos encontrar datos súper interesantes sobre el desarrollo del cuerpo humano. Cómo nos formamos, el funcionamiento de los distintos órganos del cuerpo, el aparato respiratorio, el aparato digestivo, el cerebro, la piel, la vista, el gusto, el olfato, los músculos o los huesos, entre otros.
En él aparecen datos anecdóticos y curiosos que fomentan el interés y la atención del niño o la niña, haciéndoles partícipes de su aprendizaje y fomentando la curiosidad, y la búsqueda de mayor información.
Además el libro tiene un tamaño perfecto para las manos de los pequeños y se acompaña de imágenes la información que ofrece, por lo que es una herramienta muy visual y enriquecedora.
En el tablero gigante encontramos, a la izquierda, las siluetas de dos cuerpos vacíos donde poner por un lado los músculos y por el otro los huesos, todos de manera individual, para poder aprender a nombrar cada uno de ellos y a situarlos adecuadamente en el cuerpo.
Además es una herramienta autocorrectiva, como sucede con los juguetes Montessori, ya que al no colocar adecuadamente un hueso o un músculo en la posición correspondiente, el resto de piezas no encajarán o no se ajustarán al perfil de la silueta.
Esto lo convierte en un juego que el niño y la niña pueden desarrollar por sí mismos, sin necesidad de consulta continua al adulto, ya que pueden emplear el libro y el resto de piezas para conocer el lugar adecuado de cada parte.
En la parte derecha del tablero se encuentran la mandíbula, el corazón y los órganos del cuerpo, siendo una parte que atrae y encanta a los pequeños, ya que en ella podemos tratar la función de cada órgano, la posición dentro del cuerpo, la importancia de cada uno de ellos, el riego sanguíneo y mucho más.
Respecto a la mandíbula, podemos trabajar la posición de los dientes, la caída de estos, el orden de salida, la higiene bucodental y el sentido del gusto.
Este juego se convierte en una herramienta de aprendizaje muy visual, atrayente y atractiva, donde poder comenzar a señalar en el tablero y en nuestro propio cuerpo, adquiriendo nueva información de manera directa, funcional y a través del aprendizaje activo.
Es un juego que demanda mucha participación por parte del niño o la niña, y esto hace que se sientan protagonistas del mismo y de su aprendizaje.
La curiosidad debe potenciarse desde la infancia y con estas herramientas los niños van descubriendo más sobre sí mismos y él funcionamiento de lo que ellos mismos son.
Descubrirse es esencial para poder descubrir el resto del mundo. Valorar nuestro cuerpo, de qué está formado, para qué sirve cada una de sus partes o cómo funciona cada uno de sus órganos o sentidos, es el mayor regalo que pueden tener desde que son pequeños.
Además con este material podemos potenciar:
- La adquisición de nuevo vocabulario
- El juego en familia y cooperativo
- La curiosidad
- El afán por descubrir, conocerse e investigar
- El juego didáctico, de aprendizaje y enriquecimiento
- Aprender a cuidar, organizar, colocar y ordenar un material
- El valor de uno mismo y su cuerpo
- El interés por la biología, la ciencia y el funcionamiento del cuerpo humano
- Jugar por turnos, favoreciendo la paciencia, la atención, la espera o la memoria
- Disfrutar del juego al 100%

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Por todo ello, y por muchas razones más, os hablo hoy en un 



– El día de la semana: los niños hasta los 4 años aproximadamente, no tienen conciencia exacta del paso del tiempo y su estructura, y les cuesta situarse en el día de la semana que viven, en el momento del día en el que están y lo que implica todo ello. Es por eso, que una herramienta de este tipo, tan visual, táctil y manipulativa, les implica, les hace aprender y les da protagonismo en su aprendizaje de manera activa.
– El mes en el que estamos: haciendo a los niños conscientes del paso del tiempo y conociendo así los meses del año.
– El clima o el tiempo: este dato es uno de los que más les gusta añadir cada día en el calendario, ya que implica su participación autónoma, donde son ellos mismos quienes miran por la ventana y escogen el tiempo que ven que hay hoy en su ciudad.

– Podemos trabajar las horas, comenzando a explicar los momentos mas significativos del día a día, como son a hora de despertarnos, la hora de entrada al colegio, la hora de la comida, la hora de vuelta a casa, o la hora de ir a dormir.
– La fecha del día: en este calendario ya vienen escritos los días en la parte superior, por lo que tan solo hay que mover una posición la clavija cada día para saber situarnos en el día que estamos, aunque con los niños y niñas mas mayores, podemos también explicar los meses del año que tienen 28-30-31 días, y aprender las familias de números del calendario.
– En él también aprenderemos a situarnos en el día de la semana y la estación del año, donde podemos ver además de manera visual los meses del año y un pequeño dibujo que aclara mejor el momento del año en el que nos encontramos.
Tanto el uso del
A los más pequeños les gustan aquellos que son llamativos, que tienen diferentes estímulos para sus sentidos, que les mantienes activos y atentos, y según van creciendo van interesándose más por el contenido del cuento en sí, siguiendo el hilo de la historia, potenciando la mirada, la atención, el gusto por la lectura, el amor por los cuentos, su cuidado, la transmisión de valores, la adquisición de nuevo vocabulario y mucho más.
Os dejo