Hoy te traigo uno de esos temas que salen en cada conferencia y sesión donde acompaño a las familias: las discusiones entre hermanos.
Las peleas entre hijosnos remueven, conectan con nuestra peor versión y nos llevan a hacer algo. No nos dejan impasibles.
Las emociones incómodas resultan difíciles de acompañar y sostener, pero quizás si disponemos de las herramientas adecuadas y conocemos por qué se comportan así los niños, nos sea más sencillo hacerlo.
Esta es una de las preguntas que más me encuentro acompañando a las familias en sesión.
Muchas veces sentimos la necesidad de intervenir porque parece que sino no estemos haciendo nada y eso nos hace sentirnos culpables.
Es necesario saber qué tipo de intervención es beneficiosa en caso de haber una disputa entre hermanos, ya que lo primero es comprender por qué aparecen las discusiones y qué fin tienen dentro del desarrollo de nuestros hijos e hijas.
Te acompaño a descubrir las claves de este tema, si debemos o no intervenir cuando discuten, en qué casos es esencial que lo hagamos y cuando no, en este artículo para PenguinKids.
Además te explico qué es lo que sí necesitan nuestros hijos en estas situaciones.
Ser el primogénito de la familia determina, indudablemente, ciertos aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de acompañar a nuestros hijos en su camino de vida.
El orden de nacimiento es un condicionante que en muchos casos puede favorecer ciertas características, aunque siempre teniendo en cuenta la individualidad de cada uno.
Desde hace décadas se viene hablando de esto y existe evidencia científica al respecto.
Si quieres saber cuál es la Teoría del orden de nacimiento de Alfred Adler, cuáles son los rasgos característicos de los primogénitos, los aspectos positivos de serlo y los que debemos tener en cuenta, comparto contigo este artículo con todo lo que debes conocer al respecto.
La llegada de un nuevo hijo a la familia nos enfrenta a grandes cambios en nuestras vidas, y por lo tanto en la rutina, en las relaciones familiares y en todas nuestras costumbres.
El hermano o hermana mayor necesita ser acompañado en este proceso de manera respetuosa, segura y consciente. Debe sentirnos entregados a sus necesidades, acompañándole sin juicio, con amabilidad, empatía, comprensión y paciencia.
Quizás haya niños que se adapten rápidamente al proceso de ser uno más, pero habrá quienes necesiten más tiempo para comprender que un nuevo hermano ha llegado y que va a quedarse el resto de nuestras vidas con nosotros.
El juego de lucha es parte del desarrollo evolutivo natural del niño y la niña.
Muchas veces nos preocupamos porque pensamos sobre qué es lo que estamos haciendo mal para que nuestros hijos e hijas jueguen a pelear, haya un juego de contacto físico, se empujen o persigan, cuando realmente pertenece a su desarrollo natural y es parte de su crecimiento personal.
Este tipo de juego les permite desarrollar muchos aspectos y valores tales como: la empatía, los límites, canalizar y gestionar emociones, favorecer el juego simbólico y otros más, que puedes descubrir en este post, en colaboración con Jugaia.
Además el juego de lucha no es comparable a los juguetes de lucha, como pueden ser las armas de juguete o los videojuegos violentos, ya que estos últimos pertenecen a un juego explícito, que no da pie a la imaginación, sino que están diseñados para repetir la función que tienen en la vida real pero dentro del juego.
El juego de contacto, también llamado juego rudo o desordenado comienza a partir de los 2 años y permanece hasta la edad adulta.
Si quieres saber más sobre este tipo de juego, cómo actuar y acompañar a tus hijos e hijas en este camino, y saber cómo gestionar las situaciones en cada momento, puedes hacerlo leyendo el post completo aquí.