La estimulación sensorial es fundamental en la infancia.
Hay juguetes que tienen magia desde que los ves y cuando ya los descubres, te enamoran y sorprenden a partes iguales.
Hoy os traigo uno de ellos, de esos que recomiendo y considero básicos en el juego del niño.
Hacia los tres meses de vida el niño empieza a conectar con el entorno y es en este momento cuando tenemos que empezar a presentar objetos sonoros y visuales que estimulen los sentidos y hagan que el peque conecte con el exterior.
Ordena y Agita es un juego de 10 piezas de madera en forma rectangular, de diez tamaños diferentes.
Cada cara de cada bloque tiene un dibujo, siendo dos lisas de un color, una con un animal, otra con un número, otra con tantos objetos como uno de los números que aparezca en un bloque y otra con la parte de un animal para componer un puzzle.
Posibilidades de juego según etapa:
– 3-6 meses: sus piezas tienen diferentes bolitas en su interior que suenan al ser agitadas. Lo que hace que sean geniales para estimular el oído y la diferenciación de sonidos o lados dominación auditiva, la relación entre sonido y silencio.
Las piezas estimulan el oído, la vista y el tacto.
Podemos jugar a hacer seguimientos visuales con el peque tumbado boca arriba y pasando los cubos por delante de su vista sin hacerlos sonar. Para estimular el oído, buscaremos que el peque se gire hacia dónde hagamos sonar el cubo.
Llevaremos su mano a las piezas y dejaremos que las toque y empiece a agarrarlas con sus manos. Primero cogerá con cada mano por separado y más tarde agarrará una misma pieza con ambas manos en la línea media, es decir, frente a sus ojos en el centro del pecho.
– 6-12 meses: a partir de los seis meses el peque puede empezar a estar más incorporado, hasta que se siente por sí mismo y de este modo juegue de una manera más autónoma con sus manitas. Así podrá chocar los cubos para hacer sonido entre ellos, llevárselo a la boca, agitarlos, dejarlo sobre el suelo… Trabajará el agarre en línea media con ambas manos, la coordinación óculo-manual, la precisión en sus movimientos, la discriminación de colores y animales, el descubrimiento de materiales…
–12-18 meses: el peque podrá apilarlos, imitar los sonidos que hacen los animales que vienen dibujados, realizando las onomatopeyas del mono, la vaca o el elefante.
–18-36 meses: podrá construir con ellos realizando animales, formas; creando de mayor a menor, colocando las piezas por orden de tamaño. También podrá reconocer los colores y los distintos animales, a la vez que apila y hace torres muy altas!
Además podrá reconocer los objetos que hay pintados en las caras de cada bloque, que corresponden a los alimentos que come cada animal.
Hacia los dos años podrá realizar los puzzles que se componen uniendo las distintas caras.
– 36 meses en adelante: podrá contar la cantidad de elementos que come cada animal y relacionarlo con el número correspondiente. Además podrá exprimir el material totalmente, siendo capaz de diferenciar las piezas según el sonido que emitan, a colocarlas creando un gran puzzle completo o a organizarlas según cantidad, tamaño o animal. Trabajará la asociación entre alimentos, animales, números, cantidades, colores…
Como podéis observar un juego realmente sencillo, de madera pintada y decorada, ofrece grandes posibilidades al niño, haciéndole crear, imaginar y estimular el área manipulativo y el área cognitivo.
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