Desde que comencé a trabajar con niños y niñas, me di cuenta de que la estructura y la rutina, facilitaban mucho la ejecución del día a día, ya que daban sentido a una jornada que comenzaba siempre de manera similar, con unas actividades, ritmos y juegos, que poco a poco nos llevaban a otros diferentes y acabábamos con un patrón parecido durante cada día, para dar de este modo seguridad, confianza y tranquilidad a los pequeños.
Este método que estructura y da un sentido a cada día, creando una rutina, hace que se puedan incorporar actividades nuevas con mayor facilidad, dentro de una estructura fija diaria. Y esto no quiere decir que durante cada jornada se lleven a cabo las mismas actividades o juegos, sino que se emplea un horario más o menos cerrado, con unos espacios marcados, y unas actividades concretas para cada franja, pero permitiendo también los cambios, las espontaneidad, el juego libre y los momentos de mayor flexibilidad.
Nuestra rutina comienza siempre por el uso del calendario, que empleamos tanto en casa como en aula, ya que nos centra y nos hace situarnos en el momento concreto que vivimos, dando sentido a lo que sucederá en el día (ya que cada día de la semana supone unas acciones u otras, no es lo mismo que sea lunes que domingo), y dando seguridad y sentido al niño sobre sí mismo y su entorno.
Os presento dos modelos que me encantan y creo que son muy útiles y sencillos de usar si se emplean de manera continuada:
Con este calendario de tela, contamos con piezas textiles para poner y quitar de manera muy sencilla, tantas veces como queramos, según el día en el que nos encontremos.
¿Qué se puede trabajar?
– La fecha en el que estamos, conociendo así el número del día que es, aprendiendo a contar del 1-10, la familia del 1 y la del 2, descubriendo la sucesión entre un día y el siguiente, y trabajando conceptos como “hoy”, “mañana” y “ayer”.
– El día de la semana: los niños hasta los 4 años aproximadamente, no tienen conciencia exacta del paso del tiempo y su estructura, y les cuesta situarse en el día de la semana que viven, en el momento del día en el que están y lo que implica todo ello. Es por eso, que una herramienta de este tipo, tan visual, táctil y manipulativa, les implica, les hace aprender y les da protagonismo en su aprendizaje de manera activa.
– El mes en el que estamos: haciendo a los niños conscientes del paso del tiempo y conociendo así los meses del año.
– Las estaciones: las niñas y los niños, suelen trabajar dentro del aula las estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno) a través de manualidades, colllage, juegos, actividades, cuentos o proyectos; por lo que es importante que sepan en qué estación del año se encuentran y qué implica cada estación en el clima o el horario.
– El clima o el tiempo: este dato es uno de los que más les gusta añadir cada día en el calendario, ya que implica su participación autónoma, donde son ellos mismos quienes miran por la ventana y escogen el tiempo que ven que hay hoy en su ciudad.
Este calendario puede usarse a partir de los tres años de manera conjunta con el adulto, ya que cada pieza es de un color, y si tendemos a mantenerlas ordenadas, aunque el niño o la niña aún no lea, puede ser capaz de colocar cada pieza en su lugar, con un poco de ayuda y asociando el color y la palabra al día de la semana o el mes que corresponda. Puede ser así, un modo fabuloso de comenzar con la lecto-escritura.
El clima puede ser puesto antes por las niñas y los niños, ya que aparece un dibujo además de la palabra.
Ante todo, debe ser una actividad de juego conjunta, en la que el pequeño muestre interés, agrado y disfrute y comprenda lo que estamos tratando de enseñarle, a través de su participación, iniciativa y manipulación.
2. EL RELOJ- CALENDARIO DE MADERA:
Este material llevamos empleándolo más de tres años en casa y en el aula y os aseguro que es un auténtico acierto.
Se trata de un panel de madera, donde poder tocar y manipular sus elementos para aprender a situarnos en el tiempo exacto del día.
¿Qué se favorece?
– A diferencia con el calendario de tela, este calendario incluye reloj, por lo que la precisión dentro del día es mayor, y quizás necesitemos una mayor compresión del niño o la niña para comenzar a emplearlo.
– Su uso puede ser igualmente a partir de los tres años, ya que el clima puede comprenderlo y asignarlo un peque de esta edad.
– Con este calendario no tenemos que poner o quitar piezas, como hacíamos con el de tela, sino que movemos las clavijas que señalan a cada momento hasta ponerlas en el sitio adecuado.
Es también una herramienta muy visual y manipulativa, en la que los niños ven su acción de manera inmediata reflejando su actividad en el panel.
– Podemos trabajar las horas, comenzando a explicar los momentos mas significativos del día a día, como son a hora de despertarnos, la hora de entrada al colegio, la hora de la comida, la hora de vuelta a casa, o la hora de ir a dormir.
También podemos explicarles el paso del tiempo, según van creciendo y comprendiendo mejor el concepto de hora y minuto.
– La fecha del día: en este calendario ya vienen escritos los días en la parte superior, por lo que tan solo hay que mover una posición la clavija cada día para saber situarnos en el día que estamos, aunque con los niños y niñas mas mayores, podemos también explicar los meses del año que tienen 28-30-31 días, y aprender las familias de números del calendario.
– En él también aprenderemos a situarnos en el día de la semana y la estación del año, donde podemos ver además de manera visual los meses del año y un pequeño dibujo que aclara mejor el momento del año en el que nos encontramos.
Tanto el uso del calendario de tela como el del calendario de madera, de manera continua, hace que favorezcamos la atención, la escucha, la situación en el tiempo, la estructura, el orden, la paciencia, el conocimiento del tiempo, las rutinas, la mirada, la comprensión, la memoria y la permanencia, entre otros muchos aspectos. Y con el uso regular, nos daremos cuenta de que es el propio niño el que nos pide acudir al calendario cada día para organizar su día y situarse dentro del entorno y el tiempo en el que vive.
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La mente del niño no está condicionada por tantos factores y vivencias como la del adulto, por lo que su imaginación es más amplia y libre. Es indudable que esto enriquece su juego y puede ser muy positivo para nosotros imitar sus conductas y dejarnos guiar por sus ideas de juego.
¿A partir de qué edad lo recomiendo?
– Capacidad de imaginación: podemos llevar a cabo mil formas diferentes, creando y desarrollando nuestra imaginación, nuestro pensamiento abstracto y nuestra creatividad.


¿A partir de qué edad los recomiendo?
– Chocar entre sí: A partir de los 6 meses también empezaremos a ver cómo los peques empiezan a juntar sus manos en la línea media, es decir en el centro de su cuerpo, pudiendo así coger objetos con ambas manos a la vez, o dando palmas o chocando piezas entre sí.
– Destruir: ¿A qué niño no le gusta tirarlo todo? Hacia los 8 meses observamos cómo los niños disfrutan tirando objetos y viendo las consecuencias que esto tiene. Esto se debe a que han obtenido la permanencia de objeto y observar cómo al tirar algo cae o permanece en otro sitio. Por lo que es una buena etapa para que construyamos los adultos y ellos disfruten derribando. Así podemos potenciar la capacidad de espera y paciencia poco a poco.
– Apilar, equilibrar y construir: Tras haber cumplido el año y medio, observaremos como empiezan a construir cada vez con más piezas y mejor calidad. Poco a poco aprenderán a equilibrar las piezas entre sí para que no caigan, elaborando torres y otras construcciones que imaginen.
– Mirar a través de ellos y apreciar los colores: Al jugar sobre la mesa de luz, podemos observar cómo los peques disfrutan mirando a través de los bloques y sus colores, la luz que entra y pasa a través de ellos.
– Crear minimundos y desarrollar juego simbólico: Si algo tiene de bueno este material, es que sus formas y colores invitan a imaginar y crear casi sin darnos cuenta.
– Hacer series de varios elementos: También es un material que podemos emplear para reforzar aquello que se esté trabajando desde el cole como pueden ser las formas, los colores, las series de varios elementos, contar piezas, etc.

Quería que fuera un curso muy completo y entretenido, para todas las madres, padres, familias, profesionales, que tuvieran ganas de descubrir cómo es el desarrollo evolutivo del niño desde que nace hasta sus tres años de vida y cómo poder formar parte de esta etapa del niño de una manera consciente, acompañando en las emociones y conociendo cuáles son los hitos del desarrollo más significativos, los materiales necesarios en cada etapa y mucho más.