Cuando un bebé nace, se convierte en un acontecimiento familiar y social de gran impacto, donde cada uno tiene su idea sobre la llegada del nuevo miembro, y es por esto que deben establecerse ciertos límites para poder recibir al bebé y acompañar a su mamá desde el mejor escenario y ambiente posible, donde su bienestar prime por encima de todo.
Siempre habrá a quienes les guste hacer las cosas de un modo u otro, y habrá opiniones y opciones para todos los gustos, pero lo que sí que debemos tener claro de antemano es que hay ciertas normas básicas que deberíamos seguir en este momento tan delicado e importante para la nueva familia, donde nace un bebé y se inician nuevos lazos y vínculos, donde se recibe una nueva vida inmadura y vulnerable.
El tándem mamá-bebé, papá- bebé, es lo más importante en este momento, deben conocerse poquito a poco, tener sus tiempos de descanso tras el parto, anteponiendo sus necesidades a las de cualquier otro, escuchando lo que necesitan y sienten que quieren hacer, estableciendo sus rutinas, descubriéndose, eligiendo la manera de alimentar al bebé, dormir y calmarse, entre muchas otras cosas.
Cada familia establecerá sus claves para este momento tan personal, pero la realidad es que las visitas al hospital en muchos casos se llevan a cabo por un tema cultural, por una costumbre que se lleva realizando décadas, pero comienza a ser algo muy cuestionado en la sociedad actual.
Los expertos aconsejan limitar las visitas al hospital, para que el vínculo entre mamá, papá y bebé se establezca sin prisas, con naturalidad, respetando sus necesidades y ritmos. Además el bebé está adaptándose a este mundo, donde todo es nuevo para él. Los sonidos, las luces, los olores, la temperatura…; y no debemos olvidar que el sistema inmune del bebé está totalmente inmaduro, por lo que hay que extremar las medidas de higiene y ser responsable.
Y, además, la mamá seguramente necesite descansar, tras un esfuerzo tan grande como es el parto, ya sea vaginal o por cesárea. En ambos casos se trata de un proceso de cambio grande, del que se necesita recuperar, poder cuidarse, dormir o descansar cuando así lo necesite.
Aún así, si se decide que habrá visitas al hospital, estos son unos imprescindibles a llevar a cabo que pueden ayudarte en este momento:
- Llama antes de hacer una visita, aunque seas el mismísimo rey. Hay momentos en los que bebé y mamá descansan o prefieren estar a solas. No te lo tomes como algo personal, respétalo.
- Respeta los horarios de visita aunque el hospital no los tenga. Lo habitual es preguntar a la familia o sino ir en un horario donde no se interfiera ni la comida ni el descanso (10:30-13:30/17:00-20:00).
- Si estás enfermo no hagas visitas. No pasa nada porque el bebé conozca a sus seres más queridos dos semanas más tarde. Se trata de priorizar la salud por encima de todo.
- Haz visitas cortas, ya que bebé y mamá se están conociendo y necesitan tiempo para ellos.
- Lávate las manos antes de visitar al bebé, en un baño del hospital, justo antes de entrar a la habitación, sin usar el de la mamá.
- El bebé no es un trofeo que pasa de mano en mano. Tiene que estar con su mamá, su papá o en donde ellos decidan. Ya habrá tiempo de cogerle.
- El bebé se está adaptando al mundo. Por lo que debe estar lo más cerca de su madre, ya que lleva nueve meses junto a ella y es donde mejor va a estar, oliéndola, oyendo su corazón y tocándola.
- No uses el baño de la mamá, ni su armario o su cama para sentarte. Por respeto y por higiene.
- Respeta las tomas donde bebé y mamá necesitan intimidad y calma para tomar el pecho o su biberón.
- No hables del aspecto de la mamá. Las frases típicas de “tienes cara de cansada”, “no se te ha bajado nada la tripa” o “vaya pelos llevas” no aportan nada.
- Acuérdate de preguntarle a la mamá cómo está y darla apoyo, ya que el postparto es un momento duro y la empatía y el cariño es todo lo que necesita.
- No des consejos. Lo que más ha escuchado la mamá durante su embarazo son consejos, por lo que ahora necesita apoyo y ánimo, no experiencias ajenas u opiniones.

Y lo más importante y que menos solemos recordar es que ofrecer ayuda en lo que necesiten no es ayudar en lo que tengamos nosotros en mente como necesario, sino preguntar a la nueva familia en qué necesitan verdadera ayuda o qué les resultaría útil que hagamos en este momento. Ese es el verdadero y único significado de ayuda.
Quizás les ayude más que les lleves comida a casa para cuando lleguen no tener que perder tiempo en esto, o que les ayudes con los papeles y trámites que tendrán que realizar ahora. Ayudar no es hacer lo que uno quiere, sino lo que el otro necesita.
Estos imprescindibles son muy básicos y razonables, donde el sentido común prima a la hora de ir a conocer a un bebé, ya sea en el hospital o en la casa, ya que lo primero en lo que debemos pensar es en la mamá y en su bebé, y no en lo que nosotros deseemos o queramos, por muy buena intención que tengamos.
Nadie duda de que lo que queramos sea demostrar todo nuestro amor a ese nuevo bebé, pero quizás es más importante en este momento comprender que la llegada al mundo para él es un cambio muy brusco y lo que necesita es tan solo los brazos de su madre o su padre, alimento y calma.
Ya habrá tiempo de todo lo demás durante toda su vida, ¿no crees?
