Seguro que has oído hablar de la silla de pensar e incluso has visto utilizar esta herramienta en tu entorno.
Y es que a pesar de ser un recurso muy extendido, pocos conocen cómo se creó esta herramienta, su origen y qué fin tenía su creador, Arthur Staats, con su aplicación.
Te invito a leer este artículo que he escrito para El País donde te cuento todo sobre este recurso, y te adelanto que fue un invento creado para adultos y no para niños…
Desde hace décadas castigar sin recreo es un clásico ante aquel alumno que no sigue las normas o los límites del centro educativo pero, ¿es esto eficaz?
¿Dejan de saltarse las normas aquellos niños o niñas que se quedan sin recreo?
Lejos de conseguir el efecto deseado, los castigos consiguen todo lo contrario, ya que el niño o la niña que está castigado siempre suele ser el mismo, por lo que el castigo estaría siendo ineficaz, pero aún así se sigue aplicando generación tras generación.
A la hora de acompañar la infancia de nuestros niños y niñas tendemos a educar del modo que nos educaron a nosotros o, por lo contrario, siguiendo un modelo totalmente contrario a este.
Una de las cuestiones que nos sigue preocupando es si debemos educar o no con premios, con el refuerzo continuo, donde le digamos al niño o a la niña lo que hace o no bien. A veces confundimos términos como disciplina positiva con no poner límites y decirle a nuestros niños solamente aquello que hacen bien, y todo esto nos lleva a tener dudas que se transmiten en el modo de acompañar la infancia de nuestros pequeños de manera inevitable.
En muchas de las conferencias que ofrezco a familias y profesionales que acompañan a niños y niños, surge el debate sobre si educar en el halago o en el aliento es o no adecuado. Pero, ¿cuál es la diferencia?
Seguimos viendo cómo se emplea este recurso de manera habitual tanto en algunos centros educativos como en el entorno familiar, y aunque cada vez vamos teniendo más claro que hay herramientas que no son efectivas ni adecuadas respecto a los valores que queremos inculcar a nuestros niños y niñas, no debemos olvidar que aún sigue estando más presente de lo que desearíamos en el entorno de la infancia.
Es por esto que he escrito un artículo completo al respecto, donde os quiero contar de dónde surge este recurso, quién lo creó, con qué fin y propósito, ya que nada tiene que ver su origen con el uso actual del mismo, y además en este artículo os cuento cuáles pueden ser las herramientas adecuadas para emplear como opción, y qué siente el niño en la silla de pensar, entre otras cosas.
El refuerzo extrínseco a lo que hacemos, ya sea algo positivo o negativo, es un condicionante que empleamos los adultos con los niños para tratar de conseguir alcanzar un objetivo.
Si quizás pudiéramos darle una vuelta a todo esto y modificar el planteamiento, siendo conscientes de que el cambio debe comenzar en uno mismo, acabaríamos comprendiendo que el papel del adulto no es ofrecer un refuerzo externo sino explicar las consecuencias naturales a los actos, y asi poder decidir de manera consciente.
En este nuevo post te explico cómo educar sin premios ni castigos, descubriendo las consecuencias naturales de nuestros actos y decisiones y acompañando a los niños y las niñas en su desarrollo evolutivo, comprendiendo sus necesidades y los aspectos propios de cada etapa.