Aprender a estar solo desde la infancia: soledad escogida

La soledad escogida es una buena compañera de vida siempre y cuando aprendamos a educarnos en esta idea. Es decir, si entendemos la soledad como un castigo o como un tiempo de aislamiento social impuesto, ésta nos parecerá negativa o incluso un castigo.

Pero si educamos a los niños y niñas desde la infancia en que el tiempo con uno mismo es un privilegio y un regalo para uno mismo, podemos potenciar valores incalculables para una sociedad que está creciendo y está adquiriendo patrones de conducta para su vida adulta.

La soledad puede ser la aliada perfecta para: imaginar, crear, escucharse a uno mismo, potenciar nuestras virtudes, pensar, aprender a aburrirse, y mucho más.

Te lo cuento todo en mi nuevo artículo para El País.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.