Los niños y las niñas no tienen por qué querer dar besos o abrazos al saludar a personas ya sean conocidas o desconocidas para ellos.
Las normas de cortesía en ocasiones se confunden con las muestras de afecto. Podemos enseñar a nuestros hijos a saludar sin necesidad de tener contacto físico con nadie, pero, ¿llevamos bien esto los adultos?
¿Por qué nos cuesta que nuestro hijo ponga el límite y sea quien marque el contacto?
Te lo cuento todo en este artículo para El País donde puedes ver qué consecuencias conlleva obligar a los niños a dar besos y abrazos.

