Niño, no se llora!

El llanto en los niños es una herramienta de comunicación, además de ser un modo de expresar emociones, sentimientos y necesidades, como os contaba en este post.

Cuando aparece el llanto en bebés es común escuchar al entorno decir frases como:
– No le pasa nada porque llore
– Déjale que llore que le viene fenomenal para ensanchar los pulmones
– Eso no es llorar
– Se queja para que le cojas porque tiene mucho morro
– Qué listo/a es tan pequeño/a y ya nos toma a todos el pelo
Y un largo etcétera que nos hace asignar al niño un serie de atributos y calificativos, que es incapaz de tener debido a lo pequeño que es.img_6504 Seguir leyendo

¿Cómo podemos ayudar a sobrellevar mejor los cambios a los niños?

Normalmente la mayoría de las familias tienen una base de la que parten sus rutinas, sus horarios, sus hábitos y costumbres.
Esto es lo que les conforma como familia, como su propia y única familia. Lo que los distingue del resto y les hace tener su propia identidad.

Al inicio, la pareja que se haya creado antes de tener hijos, tiene sus hábitos y rutinas, pero al llegar el primer hijo, esto cambia y, tanto el bebé como los padres, deben hacerse a este cambio, reestructurando las normas, los hábitos y las costumbres. Creando una nueva rutina y añadiendo o eliminando ciertas costumbres que entran en beneficio o perjuicio para su familia, siempre partiendo de según sus ideales.

Y ¿no es verdad que como pareja, el cambio de dos a tres es todo un desafío? ¿No os sucedió que todo se removió y hubo que reestructurar algunos pilares en los que os habíais asentado hasta ahora? ¿Este cambio que tanto deseabais no os hizo sentir muchas emociones?
Creo que está claro que la mayoría de los que tenemos hijos pensamos que nos aportan cosas increíbles y que haberlos tenido es de lo más maravilloso, pero la realidad es que los cambios nos cuestan y nos desestabilizan.
El proceso es costoso y se necesita tiempo, estabilidad y crear una nueva rutina con nuestro nuevo presente.img_6507Y ¿por qué os pongo en esta situación? ¿Por qué emplear este ejemplo?
Porque para los niños sucede algo muy parecido. Para ellos cada cambio en sus hábitos o costumbres, suele suponer grandes sentimientos. Seguir leyendo

El fin no justifica los medios

Estamos en una sociedad en la que vamos corriendo a todas partes, tenemos poco tiempo y sentimos que a duras penas llegamos a todo, o a casi todo, pero no como quisiéramos.

Lo que está claro es que estas circunstancias son las que son y debemos ajustarnos a ellas, ya que nos guste o no, tenemos obligaciones que debemos cumplir y los días y las rutinas mandan.

Pero, ¿cómo podemos hacer esta rutina mejor? ¿Cómo podemos controlar el modo de llevarlo a cabo? ¿Qué es lo verdaderamente importante?

– Lo primero es marcarse unas metas asequibles. Aquello que sepamos que sí o sí tenemos que hacer en un día concreto. Y tratar de cumplirlo, pero asumiendo una cantidad de tareas limitadas y adecuadas al tiempo y a nuestras posibilidades.
Recargarnos de responsabilidades no es lo adecuado, y nos hará sentir siempre con el agua hasta el cuello, frustrándonos cada vez más y más.img_7442 Seguir leyendo

Los niños no son marionetas

Tendemos a manejar a los niños como si fueran objetos más que personas, llevándoles y trayéndoles a los sitios como si no pensaran, sintieran o padecieran. Pero, ¿por qué hacemos esto? ¿Es que nos resulta más cómodo y menos elaborado que fomentar los valores que luego les exigimos?Esos valores que queremos que tengan deben trabajarse con esfuerzo y paciencia y si tratamos a los niños como si fueran marionetas, no podemos pretender que sean responsables, consecuentes, empáticos, emocionalmente sanos, tengan personalidad y carácter, sepan escoger y discernir entre el bien y el mal o aprendan a confiar en sí mismos.

Hoy os explico por qué los niños No son marionetas y qué valores se fomentan al incluir a los peques dentro de la vida familiar como un miembro en igualdad de condiciones. 

Os animo a educar de un nuevo modo, porque la infancia es nuestro futuro. Los valores que inculquemos ahora en los niños, serán los que formarán su base en el futuro. El adulto no se forma en dos dias. ¿No os parece muy importante? 

*Colaboracion con el blog de Tutete

No contagies tus miedos a tus hijos

Antes de haber tenido hijos, hemos sido bebés, niños, adolescentes y adultos. Tenemos nuestro bagaje y nuestra historia personal, nuestros recuerdos y todo lo que ha ido confeccionando quiénes somos y cómo actuamos. Por ello somos personas llenas de vivencias y sentimientos, que vivimos de un modo u otro según lo que hayamos experimentado.
Esto mismo nos hace diferentes y especiales, nos caracteriza y distingue de los demás. Nos hace únicos.Por eso mismo, no tengas miedo a que tus hijos vivan lo que tu has experimentado, porque tus hijos no son tu, porque tus hijos tienen derecho a tener su historia, porque tus hijos tienen la obligación de disfrutar y experimentar, porque deben vivir por sí mismos lo que tú ya viviste, y seguramente lo vivan de un modo diferente y lo recuerden de otro modo al que tú lo experimentaste, porque tus hijos deben equivocarse, tropezarse y levantarse como has aprendido a hacerlo tu. Porque tus hijos deben aprender a escoger y a decidir aquello que se les presenta. Porque debemos dar alas a sus inquietudes y a sus deseos.Porque la vida no es sobreproteger ni vallar el mundo de tus hijos, sino acompañar y alentar desde la experiencia y la empatía.

Que tu experiencia sirva para mostrarte accesible y comprender a tus hijos, con la empatía como base, junto al cariño y la ayuda. Pero que no sea un colchón de miedos en el que tengan que crecer porque tú experimentaste o sentiste de un modo concreto ante una situación.Los miedos deben vivirse, hablarse y servirnos para crecer. Debemos sobreponernos a ellos. Nos deben servir para crecer.

Los miedos no deben impedirnos caminar, atrevernos, disfrutar, experimentar o vivir. Deben ser un sentimiento más dentro del día a día y nosotros somos los responsables de que el miedo no sea un tabú y sea un sentimiento más que nos invite a crecer.

Y tú, ¿compartes tus miedos con tus hijos sin contagiárselos? ¿Crees que es importante alentar desde la empatía a tus hijos y a no temer a la hora de experimentar?