La gran pregunta.
¿Qué es la felicidad?
Te lo cuento en este artículo en la Revista de Penguin Kids.

La gran pregunta.
¿Qué es la felicidad?
Te lo cuento en este artículo en la Revista de Penguin Kids.

Hoy te cuento cómo acompañar el duelo y la pérdida de tu mascota con tus hijos e hijas, en esta entrevista con la experta en duelo animal y gran profesional Laura Vidal, autora de “A tu lado”, un cuento para hablar del duelo y la pérdida en familia.
Laura explica como a través de su experiencia personal se formó en duelo animal y ahora acompaña a las familias que pasan por lo mismo que ella pasó para hacer el camino de una manera más llevadera, comprendiendo cada momento de éste y empatizando con cada una de las emociones que se transitan en este proceso.
Puedes leer la entrevista completa aquí.

Algo que nos preocupa cada día más a las familias es cómo inculcar valores a nuestros niños y niñas desde la infancia para que sean adultos con unas cualidades firmes, positivas, y que hayan ido estableciéndose desde la base de sus vidas.
Esto no es tarea sencilla , pero con algunos pasos, constancia y persistencia, podemos ir sembrando en aquello que resulta fundamental para nosotros como familia.

Algunas claves son:
Además, si quieres conocer cómo empezar a educar en valores, te animo a seguir leyendo en este artículo que he escrito para Penguin Kids, con las claves para empezar a sembrar dichos valores y unas recomendaciones de lecturas sobre este mismo tema.
Sentir miedo es algo natural. El ser humano está diseñado con toda su capacidad emocional, donde se incluyen todas sus emociones y sentimientos, que tienen un fin determinado.
Cada emoción está en nosotros para desarrollar un papel esencial en nuestras vidas. Sin ellas no podríamos realizar el camino de vida de manera completa, es decir, las emociones son necesarias para transitar nuestro viaje.
No existen emociones buenas ni malas, sino emociones que nos producen mayor bienestar al sentirlas y vivirlas, y otras que nos remueven o resultan más incómodas cuando las experimentamos. Pero todas ellas son necesarias para poder reaccionar al mundo que nos rodea de manera adecuada.

Cuando tenemos hijos e hijas, nuestras vivencias de la infancia vuelven a aflorar al acompañar sus vidas, su desarrollo, sus hitos…, y, esto es totalmente normal, siempre y cuando no nos afecte de manera negativa y nos impida ser guía y ejemplo de nuestros niños y niñas.
En ocasiones, nuestro bagaje nos impide acompañar las emociones y el desarrollo como quisiéramos, ya que conectamos con aquello que nosotros vivimos en nuestra infancia al estar cerca de la de ellos y no somos capaces de tomar la distancia necesaria y comprender que no se trata de nuestra vivencia pasada, sino de la vida de nuestros hijos. De esa vida que ahora les toca vivir a ellos, sin ser nosotros de nuevo, sin ser nuestra segunda oportunidad, sino siendo seres independientes a nosotros mismos, que no nos pertenecen ni vienen al mundo para cumplir nuestras expectativas y sueños frustrados.
El dicho tan extendido que dice “Cuidarse para poder cuidar” es un mantra que todos deberíamos integrar en el momento en el que nos convertimos en padres y madres, ya que su mensaje es totalmente necesario y cierto. Si nosotras y nosotros mismos no nos cuidamos, no defendemos nuestros derechos y necesidades, no buscamos nuestros tiempos de autocuidado, nuestros hobbies, no tendremos la capacidad de poder cuidar del otro como se merece,como me necesita u ofreciéndole mi mejor versión.
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