Cómo hablar a mi hijo para que me escuche

Puede ser que trates de comunicarte con tu hijo y tengas la sensación de que no te escucha.

En ocasiones pensamos que estamos haciendo todo lo posible para crear una buena comunicación en familia pero no se dan los resultados que esperamos y esto nos frustra y nos hace sentir mal.

Hay algunas claves que pueden ayudarnos a enfocar adecuadamente esta comunicación:

  • Establecer relaciones horizontales, bidireccionales con nuestros hijos, de tú a tú.
  • Dialogar mucho.
  • Escuchar y no juzgar sus emociones ni opiniones.
  • Cuidar nuestro lenguaje.
  • Dar respuesta a sus preguntas (por muy incómodas o repetitivas que puedan resultarnos).
  • Dar ejemplo de una buena comunicación entre iguales y con los demás.

Y otras claves más que puedes descubrir y profundizar en este artículo que he escrito para la Revista Digital de Penguin Kids, sobre cómo comunicarte con tu hijo de manera efectiva y funcional, conectando con él o con ella de un modo adecuado, donde además te recomiendo cuentos y libros tanto para niños de 4-6 años, como pata adolescentes y adultos.

Quiero que mi hijo sea feliz

Esta es una de las cuestiones que más tratamos en sesión y más puede salir en las asesorías que realizo con las familias a las que acompaño.

Pero, ¿existe la clave de la felicidad?

¿Puedo hacer algo para que mi hijo sea feliz? ¿Qué es lo que está en mi mano?

En este post que he escrito en la revista digital de Penguin Kids, te doy algunas claves y te dejo la fórmula secreta de la felicidad, aunque te adelanto que la magia no existe, pero seguro que hay algo que sí podemos hacer y está en nuestra mano, como por ejemplo… leer este nuevo artículo.

¿Qué influencia tiene ser el hermano mayor?

Ser el primogénito de la familia determina, indudablemente, ciertos aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de acompañar a nuestros hijos en su camino de vida.

El orden de nacimiento es un condicionante que en muchos casos puede favorecer ciertas características, aunque siempre teniendo en cuenta la individualidad de cada uno.

Desde hace décadas se viene hablando de esto y existe evidencia científica al respecto.

Si quieres saber cuál es la Teoría del orden de nacimiento de Alfred Adler, cuáles son los rasgos característicos de los primogénitos, los aspectos positivos de serlo y los que debemos tener en cuenta, comparto contigo este artículo con todo lo que debes conocer al respecto.

Además te recomiendo cuentos y libros sobre hermanos, relación entre ellos y el orden de nacimiento en este post de la revista PenguinKids.

Educar en el aliento y no en el halago

A la hora de acompañar la infancia de nuestros niños y niñas tendemos a educar del modo que nos educaron a nosotros o, por lo contrario, siguiendo un modelo totalmente contrario a este. 

Una de las cuestiones que nos sigue preocupando es si debemos educar o no con premios, con el refuerzo continuo, donde le digamos al niño o a la niña lo que hace o no bien. A veces confundimos términos como disciplina positiva con no poner límites y decirle a nuestros niños solamente aquello que hacen bien, y todo esto nos lleva a tener dudas que se transmiten en el modo de acompañar la infancia de nuestros pequeños de manera inevitable.

En muchas de las conferencias que ofrezco a familias y profesionales que acompañan a niños y niños, surge el debate sobre si educar en el halago o en el aliento es o no adecuado. Pero, ¿cuál es la diferencia?

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Educar en el asombro y el entusiasmo

Los niños y las niñas tienen esa capacidad innata de ver el mundo con un brillo único y mágico en sus ojos a lo largo de la infancia. Es un talento innato que llevan grabado en su ADN.

Su disposición por descubrir cada día algo nuevo, tanto del mundo que les rodea como de sí mismos, es maravillosa. Tienen un interés e ilusión únicos por explorar el mundo y la vida a través de todos sus sentidos, ya que es su modo de conocerlo y descubrirlo.

Cuando educamos a nuestros hijos e hijas y acompañamos su infancia, tendemos a contagiarles nuestro modo de ver el mundo en lugar de ser nosotros los que nos contagiamos del suyo.

Según nos acercamos a la adultez ese asombro y entusiasmo naturales que tiene el niño se van perdiendo porque ya no nos impresionamos con la misma intensidad con la que lo hacíamos de pequeños o no sentimos que las situaciones sean novedosas y, esto, nos lleva a apagar nuestro asombro y entusiasmo casi de manera generalizada.

Pero, ¿es posible trabajar en ello para que este encanto nunca se apague?

Te lo cuento en este nuevo Post que he escrito para Penguin Random House y su revista digital Penguin Kids sobre cómo educar en el asombro y en el entusiasmo, acompañándonos de cuentos y libros que nos ayuden a ello.

Puedes leerlo completo aquí.