Nos planteamos una clase con niños y pensamos siempre en alumnos iguales, de la misma edad, de familias estructuradas del mismo modo al nuestro, todos exactos o al menos parecidos a nuestro modelo. Pero, ¿qué hay de real en todo esto? Qué hay de ideal en este planteamiento? ¿Qué es lo mejor para el grupo?
Lo habitual suele ser todo lo contrario y esto es de lo que trata el post de hoy: educando en la diversidad.
¿Qué beneficios tiene educar en la diversidad? ¿Qué aporta esta variedad? ¿Por qué debemos dar distintos modelos y no uno solo al niño?
Es un tema que desde mi campo, la educación especial y la atención temprana, realmente me preocupa y me hace involucrarme.
Creo que en la sociedad todos aportamos y lo que nos enriquece de los demás es aquello que nosotros no tenemos, ¿no os parece?
Aspectos como la empatía, la creatividad, la imaginación, el pensamiento o el enriquecimiento se dan gracias a la diversidad.
Os lo cuento y os espero en este post en mi nueva colaboración con el blog de Tutete.
No dudéis en compartir y comentar vuestras experiencias.

Cada uno de los entrevistados deja un mensaje potente acerca de la educación, de los cambios, la evolución, las mejoras o sus pasiones sobre estos temas.
Y si el embarazo ya nos pone en advertencia de lo que a la gente le gusta opinar) y no callar), una vez que damos a luz, se abre la veda y llegan las miradas, las opiniones, los comentarios, los consejos no pedidos, y las frases que ninguna madre quiere oír.