La importancia del juego

El juego es la base del desarrollo en la infancia.

Jugar es un derecho y el motor de aprendizaje de los niños y las niñas.

A través del juego podemos adquirir muchos de los hitos más significativos del desarrollo y de un modo lúdico donde así se integren mejor.

Hay diferentes tipos de juego según la edad, las capacidades y el momento evolutivo de cada niño.

Además en este nuevo post en colaboración con la Revista digital de PenguinKids, te muestro cuentos para aprender jugando, con actividades, propuestas y más.

Te dejo aquí link al post completo con todo lo que te he comentado anteriormente.

Mis hijos juegan a luchar, ¿qué debo hacer? ¿Es normal?

El juego de lucha es parte del desarrollo evolutivo natural del niño y la niña.

Muchas veces nos preocupamos porque pensamos sobre qué es lo que estamos haciendo mal para que nuestros hijos e hijas jueguen a pelear, haya un juego de contacto físico, se empujen o persigan, cuando realmente pertenece a su desarrollo natural y es parte de su crecimiento personal.

Este tipo de juego les permite desarrollar muchos aspectos y valores tales como: la empatía, los límites, canalizar y gestionar emociones, favorecer el juego simbólico y otros más, que puedes descubrir en este post, en colaboración con Jugaia.

Además el juego de lucha no es comparable a los juguetes de lucha, como pueden ser las armas de juguete o los videojuegos violentos, ya que estos últimos pertenecen a un juego explícito, que no da pie a la imaginación, sino que están diseñados para repetir la función que tienen en la vida real pero dentro del juego.

El juego de contacto, también llamado juego rudo o desordenado comienza a partir de los 2 años y permanece hasta la edad adulta.

Si quieres saber más sobre este tipo de juego, cómo actuar y acompañar a tus hijos e hijas en este camino, y saber cómo gestionar las situaciones en cada momento, puedes hacerlo leyendo el post completo aquí.

Acompañar para educar

El juego es muy amplio y varía según la edad y la etapa del desarrollo del niño, como os contaba aquí.
Las diferentes etapas del juego permiten al niño desarrollar distintas habilidades y nuevos aprendizajes, necesarios y muy útiles para el resto de su vida.
El papel que desempeña el juego en diferentes áreas es muy importante, como por ejemplo, a nivel motor, a nivel cognitivo, creativo o relacional.

IMG_8788Hoy quiero hablaros de las relaciones en el juego. De las interacciones de unos niños con otros y de lo que esto les aporta y les enseña.
Si os paráis un momento a mirar cómo juega vuestro hijo en el parque, o en grupo, veremos que no se relaciona igual con un niño de su edad que con otro más mayor o más pequeño, y lo mismo sucede si el niño es conocido o desconocido para él o si es su hermano o un amigo del colegio.

Hay diferentes expertos que recomiendan intervenir en el juego del niño, guiar y proponer y, de este modo, dar unas pautas y una guía adecuada en cada momento.

Mi punto de vista, es el contrario. En las sesiones que realizo en psicomotricidad, me gusta sacar varios materiales y proponer diferentes juegos y partiendo de ahí, dejar libre la experimentación del niño y su imaginación, facilitando que exprese su naturaleza y sus habilidades innatas.

Pero, ¿entonces estoy diciendo que debemos dejar a los niños libres y sin ninguna guía? La respuesta es no. No consiste en dejar a los niños sin supervisión y siendo libres en todo lo que hacen y sin normas, sino que consiste en dejarles expresar su momento evolutivo y sus necesidades, pero mostrando lo que es correcto, dando ejemplo y explicando los límites del resto del grupo.

¿Y qué quiere decir esto?
Pues que cada uno no puede hacer lo que quiera sin respetar al otro ni su espacio, sino que hay unas normas básicas de convivencia y relación en el juego, donde todos debemos respetarnos y dar ejemplo de lo que exigimos para nosotros mismos.

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En el juego la espontaneidad y la imaginación, propician ideas mucho más grandes que las planteadas en un inicio, pero es necesario educar desde la cuna, explicando los límites de cada uno y poniendo palabra a los sentimientos del grupo, fomentando que los niños desde pequeños pidan y expresen con palabras sus necesidades.

Por lo tanto, la guía en el juego debe ser esta supervisión, donde a pesar de dejar libre la creatividad y las necesidades del niño, los adultos estaremos para establecer límites, poner palabra a los sentimientos y pautar aquello que no es adecuado, haciendo que el niño empatice con los sentimientos del otro.
Por ejemplo: si vemos que nuestro hijo le quita un juguete a otro niño, podemos acercarnos y decirle que lo debe pedir, expresando con voz cómo debe hacerlo («Quiero esa pelota, ¿me la dejas por favor?»).
Otro ejemplo: si vemos que empuja a un niño, nos acercaremos y pondremos palabra: «Si no te gusta que te quite la pelota, díselo pero no le empujes».
Este es el modo de educar en las relaciones interpersonales, dando pautas de cómo convivir y relacionarse en grupo, pero sin modificar la naturaleza del niño y su creatividad.

No podemos quejarnos de que la educación está empeorando si no somos capaces de supervisar el juego de nuestros peques y acompañar en este aprendizaje tan importante. Porque el juego es la base de la niñez y es el principal motor de aprendizaje del niño. A través de éste aprenderá y generalizará lo que adquiera llevándolo a su día a día según vaya creciendo.