Desde hace años se habla de los términos mamitis o papitis con ligereza, entendiendo que el niño demanda continuamente la compañía y la atención de uno de sus progenitores o los dos.
Pero, ¿por qué surge esta demanda? ¿Qué ocurre de base en el cerebro del niño para que se comporte así y necesite del acompañamiento del adulto?
Siempre que observamos un comportamiento en el niño, tiene unas raíces y un por qué, no es en vano ni casual, sino que parte de una lógica y una naturaleza que tiene un fin concreto.
El niño que se comporta de manera disruptiva puede —seguro— que nos esté queriendo decir algo, como explicaba en este artículo.
Pero cuando también nuestros hijos e hijas nos demandan más, están pegados a nosotros como si de una pegatina se tratara y les es costosa la separación, existe una explicación y debemos abordar la causa para poder acompañar esta emoción adecuadamente, cubriendo las necesidades de nuestro pequeño.
En mi nueva colaboración para El País, os cuento de qué se trata la llamada mamitis o papitis y cómo podemos acompañar a nuestros niños en este momento vital.
Y tan sólo recordar que la conducta del niño tan sólo es la punta del iceberg, es decir, es la señal que nos hace empezar a ver que hay algo más allá detrás de su comportamiento y que precisa de nuestro acompañamiento para poder dirigirse y ser comprendido.
Esto no es tarea sencilla , pero con algunos pasos, constancia y persistencia, podemos ir sembrando en aquello que resulta fundamental para nosotros como familia.
Algunas claves son:
Identificar nuestras prioridades
El respeto como base
Potenciar nuestras fortalezas
Rebajar nuestras expectativas
Ser conscientes de lo que todo ello implica
Además, si quieres conocer cómo empezar a educar en valores, te animo a seguir leyendo en este artículo que he escrito para Penguin Kids, con las claves para empezar a sembrar dichos valores y unas recomendaciones de lecturas sobre este mismo tema.
Esta es una de las cuestiones que más tratamos en sesión y más puede salir en las asesorías que realizo con las familias a las que acompaño.
Pero, ¿existe la clave de la felicidad?
¿Puedo hacer algo para que mi hijo sea feliz? ¿Qué es lo que está en mi mano?
En este post que he escrito en la revista digital de Penguin Kids, te doy algunas claves y te dejo la fórmula secreta de la felicidad, aunque te adelanto que la magia no existe, pero seguro que hay algo que sí podemos hacer y está en nuestra mano, como por ejemplo… leer este nuevo artículo.