¿Aprendemos jugando?

Hay materiales realmente específicos para fomentar ciertas habilidades en los peques. 

La realidad es que desde este espacio intento proponer materiales útiles y funcionales, que ayuden a favorecer el desarrollo de las distintas áreas del niño.

La atención temprana se basa, desde mi perspectiva, en aprender jugando, en adquirir nuevas habilidades a través del juego y del entretenimiento, donde el niño debe ser parte activa del proceso en todo momento.

Para ello es importante trabajar con materiales llamativos y motivadores.

Hoy os quiero mostrar dos juguetes.

El material:

El primero es el circuito de flores de canicas de Hoptoys. Se trata de un panel de madera con diferentes flores de colores y bolitas pequeñas de los mismos colores que éstas.

Es un juego que yo recomendaría a partir de los dos años, aunque el fabricante lo recomienda a partir de los tres, ya que requiere de precisión en el movimiento del puntero, ya sea en puño o con la prensión correcta de éste.

El tablero está cerrado completamente por un panel de plexiglás transparente que lo cubre, como observáis en las fotos. Lo que hace que podamos ver las flores y las bolitas, pero no se puedan tocar ni salir.

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En la parte derecha del juguete observamos un puntero con imán y cuerda. Y os preguntaréis, ¿y todo esto para qué sirve?

El juego consiste en llevar con el puntero las bolitas a cada flor, uniéndolas por el color correspondiente. Las bolitas están imantadas y se mueven al colocar el puntero sobre ellas.

¿Qué potencia?

Este juego fomenta la motricidad fina, ya que precisa de buena prensión del puntero para moverlo de un lado a otro del panel y así poder colocar las bolitas en la flor correspondiente.

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Si nos encontramos con el caso de querer realizarlo con un niño que emplee más la izquierda que la derecha, os animo a que cortéis la cuerda que une el tablero al puntero, ya que al estar colocada a la derecha, se queda muy corta para aquellos que emplean la izquierda.

Como podéis apreciar favorece la coordinación oculo-manual, ya que el peque debe coordinar sus movimientos y su mirada para realizar correctamente el ejercicio.

Además este juego nos ayuda a discriminar, emparejar y conocer los colores

Favorece la atención del niño, ya que es necesario estar centrados y permanecer en la actividad para una buena ejecución.

Si nos encontramos ante un peque que aún no conoce los colores pero está interesado por el material, podemos jugar simplemente a llevar las bolas a cualquier flor sin discriminar el color. Las habilidades que estaremos potenciando serán muy parecidas a las que hemos comentado, excepto en el reconocimiento y emparejamiento por color.

Modos de juego

También podemos jugar a meter todas las bolas en un sólo color o en una sola fila de flores, añadiendo de este modo dificultad en la ejecución de las órdenes que le damos al niño, trabajando así la comprensión de órdenes y la puesta en marcha de éstas.

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Antes de realizar el juego podemos emplear la técnica de modelado, proponiendo al peque que se siente sobre nuestras piernas y llevando su mano junto con la nuestra para realizar el ejercicio.

Esto le dará un ejemplo de la ejecución que debe llevar a cabo para realizar el juego, mandando a través del movimiento guiado un mensaje al cerebro sobre lo que buscamos que haga.

También podemos jugar a realizar el camino con el dedo índice antes de hacerlo con el puntero, para dar de igual modo un ejemplo real al niño sobre lo que buscamos que haga con el puntero. 

Al inicio debemos dejar al peque que explore y descubra el juguete, sin guiarle ni darle pautas exactas y precisas.

Es importante que se sienta motivado y atraído por el material para que más tarde quiera lanzarse a realizarlo por sí mismo. 

Es un juego que precisa de mucha atención y persistencia, ya que no es fácil de realizar por primera vez y en ocasiones los peques se ven frustrados al no poder tocar las bolitas con sus manos.

El material:

Por otro lado, os traigo un segundo juguete en el que los niños sí que podrán tocar las canicas, algo que les encanta. Se trata del árbol musical de madera con canicas.

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El juguete consta de una base de madera y unos peldaños o pétalos del mismo material de distintos colores y tamaños, y seis canicas de mármol de diferente color, a cada cual más bonita y llamativa.

El juego consiste en lanzar la canica desde la parte superior y dejarla caer para escuchar el sonido que emite ésta según baja por cada peldaño.

Cada uno de ellos emite un sonido diferente, pasando del más agudo al más grave, produciendo una melodía agradable que recuerda a la naturaleza.

Este material puede usarse a partir del año de edad.

¿Qué potencia?

Con este material podemos potenciar el juego por turnos, donde cada uno debe esperar para lanzar su canica por la superficie esperando a que llegue a la base.

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La espera es un aprendizaje esencial en la vida, donde debemos aprender a tener paciencia y a jugar conviviendo con los demás.

También podemos potenciar todo lo contrario, lanzando las canicas todos a la vez, proponiendo un juego más libre y espontáneo, donde los peques escojan cómo jugar y los tiempos para realizar el juego.

Podemos aprender la gama cromática, ya que cada parte es de un color distinto y esto nos puede ayudar a identificar los colores y sus gamas.

También se puede fomentar la adquisición de conceptos numéricos como por ejemplo, «lanzar canicas de una en una», «coge un par», «coge una canica en cada mano», etc.

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El sonido que ofrece este juguete es realmente agradable y atractivo para el niño, además de la calidad tan buena que tiene.

Ideas de juego

Este material da realmente mucho juego tanto en sesiones individuales como en sesiones de atención temprana en grupo, ya que cada uno le da una funcionalidad o papel diferente.

Se ve favorecido el juego simbólico, imaginativo y expresivo, donde cada peque propine un uso distinto desde su imaginación y participación.

Este material es propio de la filosofía Montessori y podéis encontrarlo en Hoptoys.

 

No dejéis de descubrir la marca Hoptoys, que está especializada en materiales para todos, adaptados para personas con discapacidad o alteraciones en el desarrollo. Una marca centrada en la diversidad y en atender las necesidades de todos, ofreciendo material realmente útil para peues con necesidades educativas especiales, material específico de comunicación, motricidad, estimulación sensorial, autonomía, etc.

Os la recomiendo si buscáis materiales de calidad, duraderos y funcionales. Muy buenos para trabajar con varios niños y que permanezca perfecto!

*Post en colaboración con Hoptoys

 

El sueño en familia: el colecho

El sueño del niño es un tema realmente controvertido, del que todo el mundo opina, dan consejo y propone métodos diferentes de dormir al niño.

  
Sabéis que hay corrientes muy variopintas, desde dejar al niño que duerma solo en su habitación desde el primer día, sin ayuda y dejando que llore, hasta la opción de dormir todos en familia hasta que los peques estén preparados para dormir solos o ellos decidan cambiarse de habitación.

Hoy os traigo nueva colaboración con Tutete donde hablamos de un modo de dormir: el colecho.

  
Os propongo que leáis y compartáis vuestra experiencia con el sueño y la hora de dormir, ya que es algo realmente personal y único.

http://chupetespersonalizados.com/2016/02/dormir-en-familia-el-colecho/

Feliz jueves a todos! 

Dibujos animados: pros y contras 

De siempre ha estado mal visto comentar que los niños ven los dibujos en lugar de estar todo el día jugando.

Los dibujos tienen mala fama y el lugar donde se ven más aún. Dejarles ver la tele, el iPad o el móvil es un debate que está en la mesa de todas las familias con niños. 

Pero, ¿deben prohibirse los dibujos siempre? ¿Se puede permitir a los niños ver un rato los dibujos cada día? 

  

Hoy os hablo de todo ello en el Club de Malasmadres, en mi nueva colaboración donde os cuento qué contenido es el adecuado, el tiempo recomendado, las situaciones en las que no está permitido y dónde es mejor verlos para el niño

http://clubdemalasmadres.com/dibujos-animados-son-tan-malos-como-los-pintan/

No dejéis de compartir vuestra experiencia o vuestras dudas dejando un comentario en el post!

El proceso de escritura

En torno al año de vida, los niños empiezan a interesarse por coger un lápiz y garabatear sobre un folio, haciendo líneas, formas y de más figuras abstractas que son el inicio de una acción que realizará el resto de su vida: emplear el lápiz y escribir.
Poco a poco iremos viendo cómo va interesándose por copiar trazos sencillos como líneas rectas horizontales o verticales o incluso círculos.

Más adelante los peques tratan de realizar dibujos y formas concretas, como cruces, triángulos, cuadrados, aspas u otras figuras que conforman dibujos que el peque encuentra en su entorno.

En torno a los cuatro años, muchos niños se interesan por empezar a escribir y leer (lectoescritura). El comienzo suele empezar por letras y números sencillos y su identificación, tratando de copiar el trazo, a veces seguido por líneas de puntos (como los cuadernillos Rubio), por imitación de otra imagen, conociendo el trazo a través del tacto o más tarde por noción propia.

Todo ello es un proceso gradual que los niños inician cuando están interesados y maduros para ello, y no deben ser presionados a ello, ya que hasta los seis años es habitual que muchos no se vean preparados o interesados en comenzar este aprendizaje.

Igualmente veremos que es fundamental una correcta prensión del lápiz, hecho que puede empezar a trabajarse a partir de los tres años, pero igualmente sin forzar al peque.

Según vayamos viendo que mejora dicha prensión, mejorará la calidad del trazo y la precisión de éste, siendo paulatinamente más adecuado y conciso, con una fuerza adecuada.

Para ello, hoy os quiero enseñar una herramienta que puede ser de gran utilidad a partir de los 3-4 años de edad, según el interés y madurez del peque. Es «Yo aprendo a escribir»un material muy útil para comenzar a copiar trazos y realizar formas concretas.
Se trata de un pupitre con varias plantillas plastificadas, un rotulador y un borrador.
Las plantillas son de dos categorías distintas: dibujar trazos o escribir.
Las plantillas para dibujar se pueden ofrecer a partir de los 3 años, a niños que tengan interés por copiar imágenes o seguir líneas de puntos.
Más adelante, en torno a los 4-5 años, podemos ofrecer las plantillas que tienen letras y palabras.

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El pupitre tiene una base con luz que hace que al colocar la plantilla encima de ésta se observen los trazos a seguir para formar líneas como el dibujo indica. La luz hace que se refleje lo que el niño debe completar. Para emplear correctamente esta herramienta, debemos tener menor luz en el ambiente, para de este modo observar correctamente el reflejo que emite la lámpara de la base.

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Al comenzar a usar este pupitre debemos poner la luz y que así el niño pueda ver los trazos adecuados que debe seguir en el dibujo, para más adelante poder retirar la luz y dejar que el peque realice la plantilla por sí mismo, sin necesidad de seguir una guía reflejada y simplemente emplear el método de observación y copia del modelo que da la platilla.

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Este pupitre es muy buena herramienta para el comienzo del seguimiento de trazos, la realización de formas y letras y la adquisición del abecedario.
Además algo muy positivo es que puede realizarse todas las veces que queramos, borrándolo después con el rotulador, esto hace que sea un material duradero y que puede emplearse en sesiones de tratamiento, ya que pueden emplearlo varios niños siendo el mismo material siempre, sin necesidad de comprar más material o fichas nuevas cada vez que se van realizando.

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Para una correcta adquisición de la escritura, debemos emplearlo junto a otras herramientas, como el dibujo libre, la unión de puntos, el coloreado y otros ejercicios que gusten y llamen la atención del niño, ya que estamos hablando de una etapa muy importante y sensible en el niño, en la que debe sentirse motivado a iniciar un proceso que empleará el resto de su vida.

Y tu ¿cómo fomentas el interés por la escritura? ¿Qué herramientas empleas para mejorar la prensión del lápiz? ¿Tienes algún material que guste mucho a tus peques?

* Si os gusta «Yo aprendo a escribir» podéis conseguirlo en la web de Dideco, y podéis obtener un 10% de descuento al utilizar el código ATTEMPRANA. Recordad que este código os sirve para comprar en toda la web.

Aprendiendo los colores

Aprender a discriminar colores es una tarea que vista desde nuestros ojos de adulto parece realmente sencilla. Pero cuando son los peques quienes tienen que aprender a hacerlo, a veces nos encontramos con una tarea compleja de enseñar.

Hay niños que aprenden de manera sencilla y casi sin darnos cuenta, tanto colores como otras habilidades o conocimientos, y otros, que por el contrario, necesitan un proceso detallado y de acompañamiento para aprender ciertos conocimientos que serán básicos y muy útiles en su día a día. 

Los colores son uno de esos aprendizajes que pueden enseñarse poco a poco con herramientas del entorno y sin necesidad de emplear un material específico o costoso. 

Es un conocimiento que puede empezarse a realizar a partir de los dos años, aunque esta edad es simplemente orientativa.

Para empezar a enseñar los colores a un peque sería ideal encontrar 4 objetos iguales de estos colores: rojo, amarillo, azul y verde. 
Partiendo de este material, que podemos encontrar en casa, (por ejemplo, cuatro vasos de los cuatro colores, cuatro fichas, cuatro botes, cuatro botones, cuatro coches…), realizaremos el aprendizaje de este conocimiento.

  
Empezaremos con dos únicos colores, el rojo y el azul, que son muy distintos entre sí y difíciles de confundir.

Ambos contrastan mucho el uno sobre el otro y podemos encontrarlos en muchos elementos de nuestro entorno.

Cogeremos los dos objetos que hayamos separado de ese color y los pondremos uno a un lado y otro al contrario.

Tendremos cada uno a un lado y buscaremos junto con el peque objetos del entorno que sean de cada color, para que aprenda a colocarlos sobre el color adecuado.

Trabajaremos varios días sobre los dos mismos colores. A veces empleando uno únicamente en un juego (por ejemplo: jugamos con la pelota roja) y otro día jugando con ambos colores de nuevo (rojo y azul).

Cuando vayamos viendo que el niño, se familiariza con los dos colores y los distingue adecuadamente, introduciremos el tercer color (mejor el amarillo, ya que contrasta muy bien con el rojo y el azul).

  
Seguiremos realizando los mismos juegos:

– Agrupar objetos por colores

– Colorear del tono que nombremos 

– Buscar objetos de ese color por la calle, mientras paseamos o en la ropa, en los coches…

– Jugar sólo con objetos de un color

– Nombrar comidas de un color 

– Poner gomets del mismo color a la silueta que dibujemos 

– Decir objetos que no sean de un sólo color 

– Y un largo etcétera que se nos ocurra en torno a este tema

Y cuando finalmente tenga adquiridos los tres primeros colores introduciremos el verde. 
Y observaremos como poco a poco va integrando el resto de colores de forma fácil y sencilla, siempre ayudando al peque si tiene dificultad en la adquisición de algún color en concreto.

  
Con estos juegos todos los niños pueden aprender los colores de una manera lúdica y dinámica, acompañados y ayudados del adulto. 
Y vosotros ¿como enseñáis los colores a vuestros peques? ¿Es algo que han aprendido fácilmente o con ayuda? Cuéntamelo en los comentarios!