Qué hacer antes de quedarme embarazada

Hoy quiero hablaros de algo que creo que es muy importante hoy en día con todos los conocimientos que se tienen y los avances que existen en cuanto a prevención se refiere.

En principio muchas parejas dejan de tomar medidas anticonceptivas y eso es lo único que hacen antes de pensar en tener un bebé, no toman más medidas hasta que confirman su embarazo.
Pero, ¿por qué hacemos esto al pensar en tener un hijo y en cambio para comprar una mascota nos informamos semanas o incluso meses?
La comparación puede ser exagerada pero es realmente así. Aún existe mucho desconocimiento sobre lo que se debe hacer antes de tener un hijo.
Lo primero está claro que es pensar en pareja sobre esta idea y tomar la decisión conjuntamente. Pensar en las consecuencias que tendrá en nuestra relación, la economía familiar, el espacio que debe tener en la casa, etc.
Desde luego que hablo siempre bajo mi punto de vista y sin juzgar al resto o imponer mi criterio.
El siguiente paso es que la mujer se realice un chequeo médico para ver en una analítica los siguientes valores:
– Hepatitis: para poder ver si se ha vacunado de todas las dosis o si hay que tratar antes del embarazo
– Toxoplasmosis: es una enfermedad infecciosa que si se ha pasado antes de quedar embarazada se podrá consumir cerdo o carne cruda (embutido) o verdura o fruta sin lavar en exceso durante el embarazo, sino estará prohibido los 9 meses de gestación.
Yo recomiendo que si en esta analítica antes del embarazo sale que no lo hemos pasado, dejemos de tomar inmediatamente los alimentos de cerdo crudos o carne roja cruda o poco hecha y verduras o frutas sin lavar, para prevenir el contagio.
Si se contrae en el embarazo y se contagia al feto podrán presentarse diferentes anomalías en éste.
– Citomegalovirus: es un virus que se contrae a través de la sangre, saliva u otras secreciones de una persona a otra. También pueden contagiarlo algunos animales como los perros. La persona que lo contrae no tiene por qué manifestar síntomas pero si la que lo contrae está embarazada, se lo transmitirá al feto y las consecuencias podrán variar mucho, pudiendo o no manifestarse en éste de un modo u otro y presentar el bebé diferentes anomalías dependiendo del caso. En algunas ocasiones el virus no afecta al feto.
Se puede evitar tratando de no exponerse a secreciones de forma directa, teniendo mucha higiene, lavándose las manos, evitando población contagiada…
Si la analítica da positivo, no quiere decir que estemos exentos de volverlo a pasar, pero sí que tenemos anticuerpos del virus en nuestro organismo y si lo pasamos en el embarazo será más débil que la primera vez.
Este virus es totalmente un desconocido del que no está informada la población y es tan importante o más que la toxoplasmosis.
– VIH: comprobar si estamos o no infectados y tomar medidas al respecto.
– Rubéola: comprobar si estamos vacunados y si tenemos anticuerpos.
Esta analítica tan completa me parece necesaria como manera preventiva antes de quedarnos embarazados, ya que seremos el cobijo del bebé durante nueve meses y buscamos que esté en un sitio saludable, con las condiciones perfectas para nacer sano.
También me parece correcta una analítica básica para el padre, donde poder ver si está sano.
También debemos acudir a un control ginecológico previo al embarazo, para asegurarnos de que todo está correctamente. Será una visita como la que se hace en cada revisión anual: ecografía vaginal, citología, palpación de mamas…
La visita anual al dentista es otra de mis recomendaciones. En muchos embarazos la falta de calcio hace que la dentadura se resienta y se hagan caries o sangren las encías. Por eso es mejor prevenir que curar y confirmar que todo anda bien.
Realizarnos todas las pruebas que tengamos pendientes de nuestras patologías previas, para evitar radiografías en el embarazo o cualquier otra prueba que pueda perjudicar al feto.
Tomar un complejo multivitamínico dos o tres meses antes de intentar quedarse embarazada, para asegurarnos de tener todos los nutrientes necesarios en el organismo en los valores adecuados.
No sólo tomar ácido fólico sino un complejo que tenga todas las vitaminas. Y sobre todo, no tomarlo desde que de positivo el embarazo sino desde que tengamos idea de tener un hijo, para que cuando esto suceda todo nuestro organismo esté sano y fuerte para este nuevo camino y para albergar y formar una nueva vida.
Espero que os sirva y se lo recomendéis a futuras mamás y papás.

Qué es lo que más os gusta de los peques

Hoy voy a hablar a título personal y no profesional. Cuando pienso qué es lo que más me gusta de mi bebé, aparte de mil y una cosas, lo que me hace sentir muy especial es el momento de dormirla en mis brazos tras mucho juego, el baño, haber comido, mucha actividad intensa y ver que no puede ni dormirse sola de lo «pasada de rosca» que está, porque se le ha pasado hasta la hora de dormirse, y es cuando llora, busca mi cuerpo para cubrirse de la luz, se restriega la cara contra mi ropa, se frota los ojos con las manos, busca su chupete con la boquita abierta como un pececito si se le escapa, y tras esta «pelea» de repente, llega una lucha con sus párpados, donde ellos quieren cerrarse y Ella quiere abrirlos para no perderse ni un segundo de la vida, porque la disfruta como nadie y es feliz con todo. Ahora no se pierde la oportunidad de realizar una carcajada ante nada. Pero finalmente tras mucha lucha consigo misma, sus párpados ganan la batalla y el peso de su cuerpo aumenta considerablemente y con ello se abren sus puños y las manos están plácidas, igual que el resto de su cuerpo. Y deja de succionar hasta el chupete incluso a veces se le cae. Y Su Suspiro final es quien me hace saber que ya está descansando, que por fin el sueño le ha ganado y consigue dormirse gracias a los brazos de su mamá, de las canciones que le canta inventadas, personalizadas, dependiendo de lo que haya pasado ese día. Gracias al baile que realizamos juntas. Ese Suspiro me hace sentirme feliz, satisfecha con mi labor de madre. Haber conseguido calmarla tras tanta intensidad es un placer. Se que he sabido transmitirle la seguridad, el amor, la tranquilidad y todo lo que Ella necesitaba en ese momento. Ahora que llega el finde que cada uno disfrute de lo que le guste de sus niños, de los peques de la casa.

Tolerancia ante las diferentes opciones

Últimamente leo mucho en grupos y foros de crianza, padres o profesionales de la infancia, comentarios bastante contundentes respecto a ciertos temas o métodos de crianza.
A veces creo que cada uno piensa que lo que él mismo hace es lo adecuado y lo que hace el resto no está tan bien.
Por ejemplo, los temas de lactancia materna, colecho y porteo están a la orden del día. Son temas muy de actualidad en los que la gente es muy tajante, es decir, el que lo hace lo expresa con orgullo y defiende a muerte esta teoría e incluso hace sentir mal al que publica un comentario explicando que no practica alguno de estos métodos.
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Estoy viendo a mucha gente que es fanática de la lactancia materna exclusiva hasta tal punto que no ven bien a aquellos que dan biberón e incluso se valora si se quiere o no a un niño por dar o no el pecho.
Respecto a estas tres decisiones en concreto (lactancia materna, colecho y porteo) creo que son opciones muy válidas pero no son las únicas y por eso debemos contemplarlas todas.
El que da lactancia materna exclusiva o está a favor de ella, cree que todo el que quiera puede realizarla si se lo propone, a no ser que haya un problema de salud por ejemplo, pero no todas las situaciones son esta. Y el problema es cuando se afirma que todos los males de la infancia se curan con lactancia materna, ya que muchas mamás que no han podido o no han tenido ayuda ante un contratiempo con la lactancia o no han querido dar pecho, se sienten ofendidas ante estas afirmaciones ya que parece que alimentar a sus hijos de otro modo supone menos afecto y cariño hacia ellos.
Creo que debemos ser coherentes, la lactancia materna es el alimento natural, el específico y único para tu bebé, lleno de cualidades y encima proporciona el contacto, afianza el vínculo y miles de ventajas más. Eso está claro y estamos de acuerdo en que es lo mejor para el niño. Pero ¿y si no se puede? ¿Es peor madre la que da biberones? Mucha gente cree que sí y esto es lo que me parece increíble cada vez que leo comentarios al respecto.
También sucede con el colecho o el porteo. Perdemos a veces la cabeza afirmando nuestra idea a cerca de dónde debe dormir el bebé o cómo debe portearse.
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Está claro que el recién nacido hasta cierta edad (la que cada uno plantee) necesita estar cerca de sus padres y el contacto físico es muy positivo para su desarrollo afectivo e incluso neurológico, según muchos estudios, pero ¿y si una familia decide que su bebé duerma en su cuna desde que nace? ¿Y si prefieren que vaya en el cochecito? Quizás estas familias tengan otros ideales, no tengan conocimiento sobre el porteo o el colecho o sigan las normas habituales dentro de su cultura o cualquier otra cosa.
Como profesional de la atención temprana, en muchos casos me he encontrado a familias que me han realizado preguntas sobre estos temas y cada día me doy más cuenta de que la respuesta no puede ser general sino específica para cada familia y sus necesidades, ya que habrá familias que tengan unas ideas y no quieran modificarlas y otras que acepten los consejos y prueben nuevos métodos. Y aún así la respuesta no será la misma para todos porque cada uno siente, vive, quiere o expresa de una forma distinta.
Con este largo comentario sólo quiero expresar mi malestar ante la intolerancia de unas familias hacia otras que en definitiva sólo quieren lo mismo, criar a sus hijos de la mejor manera posible.
El respeto y la tolerancia nos enriquecen y nos hacen ver más opciones y nutrirnos de ellas. La información nos hace más ricos y es lo que nos permite escoger nuestro mejor método.

Artículos de prensa

El saber no ocupa lugar y en mi caso me gusta documentar lo que cada día defiendo con teorías y con otros profesionales que defiendan mi ideología o la rebatan o complementen.
Para ello quiero dejaros varios artículos que han compartido conmigo otras personas o he encontrado a lo largo de la semana que me han resultado muy interesantes.
1) El primer artículo es sobre porteo y normas básicas de uso, ya que en España no existe normativa sobre ello.
2) El segundo también trata sobre porteo y la razón de no llevar a los niños mirando hacia adelante.
3) El último habla sobre la comida y la importancia real que tiene a la hora de introducirse, más que en cantidad en calidad.
Espero que os hagan reflexionar y os inviten a crear o confirmar vuestra propia opinión.
Espero vuestros comentarios!

Quemando etapas

A diario en mi trabajo me enfrento a las dudas, a las situaciones y a los miedos de cada familia con la que trabajo. Me doy cuenta de que cada uno tiene su manera de ver a su hijo y de asimilar sus circunstancias.
Mi tarea es proponer unos objetivos a corto y/o a largo plazo e ir trabajándolos conjuntamente con el niño y la familia para alcanzarlos, o al menos intentarlo, en el tiempo que el pequeño vaya marcando.
A veces estos objetivos se consiguen rápidamente y se planifican otros nuevos de tal modo que vamos haciendo una programación del tratamiento individual y específica, sólo para ese niño.
Otras veces los objetivos son complicados de alcanzar para el peque y se proponen otros medios para trabajarlos o para potenciar otros nuevos que resulten más sencillos o de un área diferente.
Es decir, el trabajo de los profesionales de mi campo es continuo y varía según la evolución del tratamiento y de la respuesta directa del niño. Todo se puede modificar sobre la marcha y potenciar de un modo diferente al establecido al inicio.
Esto fomenta que los objetivos puedan alcanzarse más rápidamente, ya que no se insiste con métodos inadecuados para ese niño, sino que se modifican para ser más prácticos y efectivos para cada caso.
Según se van observando pequeños avances o incluso la consecución del objetivo pautado, las familias van marcándose sus propias expectativas, algo totalmente lógico y comprensible.
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Pero yo pienso ¿es una carrera sin meta?, ¿a dónde pensamos llegar?, ¿cuál es el objetivo final?, ¿alcanzaremos la satisfacción ante un objetivo logrado?
Mi sensación general ante la educación de un niño es que una vez alcanzado un objetivo en lugar de celebrarlo y estar muy satisfechos ante tal acontecimiento, proponemos de inmediato otro sin dar tiempo al festejo y la asimilación del anterior. Parece que a veces nunca es suficiente.
Desde que un bebé nace vamos marcándole objetivos: que se coja al pecho, que se calme al cogerle, que me mire, que coja una cosita, que se de la vuelta, que gatee, que camine, que hable, que … Y así hasta que un día el bebé tiene la misma estatura que nosotros y no nos hemos parado a disfrutar prácticamente de los logros, sino que nos hemos ido poniendo metas y más metas que nos hacen sentirnos como el eterno insatisfecho.
Es muy bueno marcarse metas y ser trabajador y exigente con uno mismo, pero siempre y cuando no perdamos de vista el lado emocional y la sensación real que debe estar viviendo el niño.
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A veces en mis reuniones con las familias les planteo algo que a mí misma me hace reflexionar mucho: «¿Qué recuerdas tu de tu infancia?» Y ante esta pregunta la respuesta siempre es parecida: «Me acuerdo cuando mis padres me llevaban a tal o cual sitio, cuando íbamos de viaje, jugar con mis amigos, etc.» En definitiva recordamos aquello que nos gustaba con mucho cariño y tratamos de borrar aquello que nos ha hecho daño o no nos gustaba tanto. Por eso mismo, ¿qué queremos que recuerden nuestros hijos? Yo pienso que querremos que recuerden lo orgullosos que estuvimos de ellos al alcanzar algo o simplemente al intentarlo, de lo que jugamos con ellos cada día, de lo que disfrutamos del parque o del paseo de fin de semana, de los ratos de lectura antes de dormir, de la seguridad que les dimos para intentar algo nuevo, del ánimo y la ayuda y, por supuesto, de la exigencia y perseverancia para alcanzar sus sueños agarrados siempre de nuestra mano.
Por todo ello, no quememos etapas, disfrutemos de cada una el tiempo que el niño nos marque. Cada uno es único y diferente y tiene un ritmo individual donde necesita pasar más o menos tiempo por cada una de ellas, pero este tiempo será establecido por ellos y por las necesidades que tengan y no porque deben llevar un ritmo por encima de sí mismos.
La vida es muy larga y cada etapa tiene una esencia única y maravillosa y más dentro de la Infancia.