Respuesta al llanto

Hoy quiero hablaros sobre algo que se plantea en mi día a día, tanto a nivel profesional como personal.
Hay varias corrientes que hablan sobre cómo hacer que el niño deje de llorar y se calme solo, y explican que la mejor solución es ir dejando al niño cada día períodos de tiempo más largos cuando llore, es decir, si le dejamos en la cuna y llora, esperar el primer día unos minutos y luego ya acudir a su llamada e ir dejando cada vez más tiempo paulatinamente hasta que acabe calmándose un día por sí mismo.
Otras líneas van por el lado más extremista y hablan de dejar al niño llorar hasta que se calme por sí mismo sin acudir a su llamada, ya que esto hará que deje de llorar a los pocos días porque no recibe respuesta alguna al llanto.
Por último, comentar que hay otra vertiente que explica que el llanto del niño debe ser atendido cada vez que existe, ya que es su forma de comunicarse con el entorno y los niños no lloran porque sí, sino como llamada al adulto, para recibir cariño, contacto, alimento o calma.
Los niños no nacen teniendo las herramientas adecuadas para ser autosuficientes y necesitan de sus padres para calmarse, aprender a dormir, comer, sentir calor, sentirse limpios, etc.
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La primera corriente que os he comentado, es intermedia a mi manera de entender, ya que no consiste en no atender al llanto sino en ir dejando que el niño vaya aprendiendo a calmarse solo. En mi opinión no es la manera de hacerlo, ya que el peque deja de llorar porque no le atienden y se cansa, porque es pequeño y acaba durmiéndose a falta de atención.
El segundo método me parece inadecuado en todos los casos, ya que dejar llorar a un bebé para que aprenda desde que nace a no llorar, resulta egoísta por parte del adulto. Simplemente para que el pequeño no moleste, le dejamos berrear unos días y cuando sienta que su llanto no va a ser atendido bajo ninguna circunstancia, dejará de hacerlo. Pero es lógico, ¿quién seguiría llamando a alguien de mil formas si jamás es atendido? Imaginaros estar llamando a vuestra pareja: «Juan, Juan, cariño, Juan, ¡oye!, ¡Juaaaaaannnn!, ¡Juanitooooooo! ¿Me oyeeeesss? …» Si os pasa esto tres días seguidos o mucho menos tiempo, lógicamente pensaréis que estáis perdiendo el tiempo llamando a vuestra pareja, porque de ninguna manera os hace caso y parece que ni os escucha.
Lo mismo le sucede a los niños. Su herramienta primaria de comunicación es el llanto. Si no atendemos a las señales previas a éste ni al llanto en sí, deja de realizarlo porque no es útil ni funcional para comunicarse con su entorno.
Después de tantas teorías, cada uno debe escoger la suya propia y defenderla si está seguro de la decisión que toma.
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Lo que yo tengo claro es que la última teoría es la que yo escojo con los niños con los que realizo terapia y con mis propios hijos, ya que el llanto para mi es su modo de expresarme que algo no va bien, que no están cómodos, que tienen sueño, hambre o se sienten sucios o simplemente que necesitan cariño y estar en brazos.
Hay gente que denomina a esto consentir al niño, no ponerle límites y seguir las reglas que él decide. Yo, por el contrario, creo que es esencial atender a las demandas del bebé para que poco a poco sienta seguridad y confianza en sus padres y se vaya él solo separando de ellos sin imponerle ser maduro desde que nace.
Ningún mamífero deja llorar a sus crías para ver si así maduran antes y se hacen autónomas e independientes y dejan de molestar con el llanto lo antes posible.
Creo que como profesional yo escogí esta carrera y esta práctica y eso incluía sonrisas por parte de los niños y llantos que hay que atender. Sino podría haber escogido otra profesión.
Lo mismo me sucede pensando en la maternidad. Si pensé en ser madre y ahora lo soy, sabía que tendría que atender a mis hijos a cualquier hora y en cualquier circunstancia, y sería muy egoísta pensar que el sacrificio debe hacerlo el bebé en lugar del padre, porque yo no esté dispuesta a estar con el bebé a todas horas.
Es decir, para que yo no aprenda a calmar el llanto del bebé y no me moleste, debe molestarse el bebé y aprender él solito a calmarse con tan solo días. Muy lógico a mi no me parece y ¿vosotros que pensáis?

La importancia de la despedida

Ya sabemos que a ninguno le suele gustar despedirse de alguien al que quiere. En alguna ocasión ya he comentado algo sobre este tema pero hoy me gustaría profundizar más.

Cuando tenemos que despedirnos de nuestro bebé o nuestro niño o niña para ir a trabajar o para separarnos un rato por el motivo que sea, a veces se hace costoso, ya porque le cueste a los padres o porque el niño ya sea consciente de lo que esto supone y lo sufra y muestre o porque les cueste a ambos.

En muchas ocasiones las familias esperan a que los niños estén dormidos o despistados para dejarles con el cuidador, el familiar o en la guardería y así poder irse sin vivir esa experiencia de separación tan difícil y costosa. Desde mi conocimiento y experiencia profesional aconsejo que esto no se haga, ya que los niños en ese momento preciso no sufren por la despedida ya que no son conscientes de la separación que se está dando pero al despertarse o situarse estarán confusos, desorientados y sin saber dónde están sus padres, los que le dejaron durmiendo o jugando un rato.

Su sentimiento es el de angustia, miedo, engaño o enfado, y aunque no veamos lo que sienten, lo sufren igual pero no estamos con ellos para explicarles lo sucedido, darles consuelo y acompañar su emoción.temp Seguir leyendo

Familia

El tema de la familia me hace reflexionar mucho porque es un tema del día a día, que sale en periódicos, televisiones, que está en la calle, a tu lado y en todas partes, hasta en ti mismo.
Esto viene a cuento de lo importante que es para mi la base afectiva que se forme para criar a un niño.
En cuanto a opinión personal no tengo ninguna idea fija sobre el ideal de familia. El cariño, el afecto, el respeto y el amor me parecen la base fundamental de la familia, sin especificar sexo, número, edad…
¿Y todo esto a qué viene? pues a todos los programas que veo en televisión sobre reencuentros entre familiares que nunca se conocieron y parecen esenciales para la supervivencia de los que los buscan.
De repente una persona que no conocían se convierte en su ilusión. Y entiendo que haya gente que necesite saber quiénes fueron sus padres, o si tienen o no hermanos, pero para mi misma, mis padres o mis hermanos son los que están siempre ahí, no aquellos de sangre que son desconocidos.
La misma opinión tengo sobre otros familiares u otros rangos afectivos, que para mi misma no se adquieren por ser esto o lo otro sino por el contacto y el cuidado diario de las relaciones.
Y yo pienso ¿y si ahora los que yo creo que son mis padres no fueran los que me parieron, sino unos que me acogieron? Pues la verdad es que a mi no me importaría y no creo que buscara a mi familia biológica porque ellos son para mi mi familia, son los que me han dado amor, respeto, cariño y afecto a todas horas, sin pedir jamás nada a cambio. Y aún más valor tendría que lo hayan hecho tan bien sin haberme parido.
Y lo mismo me sucede con amistades o conocidos, que los besos no se piden o el cariño no se impone, se forma y cría desde que uno nace y se va haciendo más fuerte según crecemos. De un día para otro no podemos imponernos amor hacia un desconocido. ¿Dónde queda la importancia del vínculo afectivo?
Y ahora que soy madre lo pienso muchas veces. Yo quiero darle eso a mi hija, que no le falte de nada aunque su familia no sea un modelo clásico o no sea perfecta, pero sí es la que más la va a querer y proteger siempre, pase lo que pase, para que sienta amor, seguridad, tenga valores positivos y todo lo que se merece.
La familia es la que está ahí cada día, la que te apoya, te anima y te da todo sin pedirte nada a cambio. La familia es todo para mi, la base de la educación, de los valores, del respeto y del Amor.

Nuevas tecnologías

Está claro que los juegos para niños han evolucionado muchísimo, no cabe duda de que ahora mismo son pocas las familias que no incluyen entre sus entretenimientos alguno tecnológico tipo tableta, consola u ordenador. Desde bien pequeños podemos ver a muchos niños cómo manejan mejor que los adultos todos estos aparatos tecnológicos y se entretienen durante tiempos largos sin perder atención. Seguro que hay quienes defienden todo lo que se puede potenciar con ellos pero yo soy más partidaria del juego tradicional y de aprender conceptos a través de la realidad, de los objetos, de los juegos físicos, de la calle o el parque y las nuevas tecnologías en niños como complemento. Está claro que mi opinión al respecto no es tajante y no es un «no» rotundo al uso de las nuevas tecnologías, sino un uso adecuado y respetando la edad de cada niño. Creo que la idea de que esto es el futuro es un poco exagerada. Está claro que hay muchos avances y se van perdiendo métodos de enseñanza-aprendizaje porque caen en desuso pero de ahí a que todo en el futuro se vaya a adquirir de este modo, me cuesta creerlo. Las nuevas tecnologías tampoco deben prohibirse sino marcar los tiempos de uso y las edades adecuadas en cada caso. El otro día leí en «Salud total- Médicos y medicinas»: «Altos directivos de empresas tecnológicas multinacionales del Silicon Valley mandan a sus hijos a colegios que se promocionan como ser centros donde no se utiliza la tecnología en sus aulas. Según ellos, el ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la inter- acción humana y acorta el tiempo de atención los alumnos. Uno de los padres, el señor Eagle, graduado en tecnología y alto mando en Google, dice: “Mi hija de quinto de primaria no sabe cómo usar Google y mi hijo de tercero de secundaria está empezando a aprender. La tecnología tiene su tiempo y su lugar (…). Es súper fácil. Es como aprender a usar pasta de dientes. En Google y en todos estos sitios, hacemos la tecnología tan fácil que lo puede usar cualquier persona. No hay razón por la que los niños no puedan aprenderlo cuando sean más mayores. (…) La idea de que una app en una tablet puede enseñar mejor a leer a mis hijos, eso es ridículo.»» Esto me hace reflexionar aún más sobre mi teoría. Creo que emplear aplicaciones en teléfonos o tablets para aprender a adquirir colores, letras o números, hacer puzles o rompecabezas no es la idea que yo tengo de aprendizaje. La riqueza de la interacción entre varias personas para adquirir conocimientos se pierde, ya que uno mismo puede aprender solo a través de una máquina o el pensamiento creativo o imaginativo, dejan de ser necesarios ya que la tableta no es igual que un padre o una madre o un hermano que te hace aprender a través del juego, el movimiento o la imaginación… Ahora mismo observo a mucho niños que juegan con los móviles o con las tablets de los padres mientras ellos realizan otras tareas. El problema no es este sino lo pequeños que son esos niños. Muchos no superan los tres años y ya están pegados al aparatito viendo unos dibujos o dándole al botón, inmersos en esa actividad y evadidos del resto del mundo real, donde poder aprende muchas cosas probando y explorando su entorno. Quizás todo tenga su lado positivo y las nuevas tecnologías o internet sirvan para otras cosas que yo no soy capaz de valorar pero para mi no son esenciales para aprender nuevos conceptos que se pueden aprender de otros modos más tradicionales.

Fred el granjero

Hoy os voy a enseñar un muñeco muy original, que aparte de ser un peluche que puede hacer las funciones propias, sirve para muchas más cosas. Lo primero de todo decir que es una vaca vestida de granjero. Que está ideada para potenciar las habilidades de motricidad fina y de autonomía en el vestido y desvestido. Me parece muy interesante para trabajar con ella con niños desde el año y medio o dos años, ya que hay habilidades más sencillas y otras más complejas dentro del mismo juguete. Incluye en su vestimenta todo tipo de materiales y cerraduras que se pueden encontrar en la ropa, de este modo el niño podrá aprender a desabrochar y abrochar velcro en el tirante izquierdo de la vaca, poner y quitar botones en el tirante derecho, atar cordones en el zapato izquierdo, quitar y poner hebillas en el zapato derecho, abrir y cerrar cremalleras en el bolsillo frontal y todo esto con una vaca blandita y suave que cuesta unos 20€. Es de la marca Lamaze que tanto me gusta y se puede conseguir buscándola en internet o en grandes almacenes por este nombre: muñeco Fred, el granjero para bebés.