Caries de biberón

Hoy quiero hablaros de la caries de biberón o caries de primera infancia o caries del lactante.
Es una afección en los dientes debido al contacto de azúcares de forma prolongada en la boca al usar el biberón para dar zumos, refrescos con azúcar, infusiones u otros azúcares, como al untar el chupete en miel u otros.
Esta continua exposición de los dientes o las encías con el azúcar provocan que al estar el líquido en contacto con éstas durante tiempos prolongados, haga que las bacterias habituales en la boca conviertan el azúcar en ácido y éste disuelva el esmalte paulatinamente hasta formar la caries.
Normalmente se observan primero afectados los incisivos superiores con unas pequeñas manchitas blancas hasta que más tarde se observa la caries y se puede llegar a afectar el resto de la boca.
Para prevenir este problema, es esencial tener en cuenta unas pautas sencillas:
– Los zumos u otros líquidos que contienen gran cantidad de azúcares deben darse con cuchara y no en biberón, para prevenir el contacto continuo de éstos con la boca. Así evitaremos que el líquido azucarado permanezca durante tiempos prolongados en contacto con las encías o los dientes.
– Debemos dar el biberón con leche durante un rato, controlando los tiempos, sin dejarle al niño con el biberón como si fuera un juguete. Ya que la leche también contiene muchos azúcares y los niños que van continuamente agarrados a un biberón se exponen más al problema y tienen más probabilidades de padecerlo.

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Respetar el contacto

Que importante es para el adulto complacer sus necesidades sin darse cuenta de cuáles son las del niño.
Cuando un bebé nace y tiene tan solo horas recibe muchas visitas de familiares y amigos de la familia. Hay algunos más cercanos y otros que acuden por compromiso. Ahí cada uno debe medir la cantidad de gente que quiere que acuda al hospital y quiénes deben ir allí o a casa cuando ya hayan pasado unos días, dependiendo del grado de cercanía y la relación.
En casi todos los casos hay gente que tiene la necesidad de coger al niño sin pensar en cuáles son las necesidades reales del bebé y de la mamá.
Es difícil poner límites a aquellos que se lanzan a coger al peque pero es importante dejar claro cuáles son las necesidades del recién nacido en este momento tan importante.
A veces hay que ser claros y explicar que no es momento de complacer a los adultos sino al recién llegado al mundo.
Lo mismo va sucediendo según éste va creciendo. Son muchos los que piden coger, besar, abrazar al niño en los encuentros. Está claro que es importante medir quiénes son los que lo demandan, ya que abuelos, tíos o amigos muy cercanos tienen ganas de demostrar el afecto al niño de este modo y sienten gran ilusión por besar y tocar al bebé, como es lógico y comprensible.
Otros sin tanta cercanía tienen su propia necesidad y no respetan la del niño. Y esto incomoda mucho al peque ya que se enfada, extraña y se ve separado de su madre sin comprender nada de lo que está pasando.
Pedir permiso al niño a través de la lectura de las señales que nos emite a la hora de acercarnos a él es lo que mejor nos va a aclarar cuál es el momento adecuado para este contacto.
Respetar cada momento del niño y de la mamá es esencial para elegir el momento correcto para ofrecer cariño al bebé, ya que a la hora de mamar no es adecuado acariciar o besar a un niño que no es el nuestro, por ejemplo. Simplemente siguiendo normas básicas y siendo cautelosos aprenderemos a respetar los tiempos del niño y a conocer cuál es el momento para cada cosa.

Elección

A la hora de buscar a alguien para que se ocupe de algún aspecto de nuestros hijos buscamos a un verdadero profesional, con vocación, dedicación y además cariñoso y que haga sentir a nuestro peque y a nosotros a gusto.
Esto se convierte a veces en una difícil tarea, ya que el niño se mueve por diferentes entornos y no es sencillo acertar en todas las parcelas que se va a desenvolver.
Lo primero suele ser buscar un buen pediatra, que nos hable con claridad, tenga empatía y paciencia y sea cariñoso con nuestros hijos y buen profesional.
Yo no pido que me den la razón o me dediquen mucho tiempo, simplemente que les guste su profesión y así lo demuestren.
Me parece esencial estar contento con el pediatra ya que es un sitio donde tendrás que acudir si tu hijo está malito o le ha pasado algo y, en esos momentos, no puedes estar a la defensiva porque el pediatra no sea de tu agrado.
A mi particularmente me gustan los profesionales empáticos, que no me juzguen sino que me ayuden y den consejo, que entiendan lo que les comento y no regañen, sino que apoyen.
En segundo lugar y no menos importante es necesario escoger un buen centro infantil para nuestro hijo, si hemos decidido que acudirá a uno de ellos unas horas al día.
En mi opinión deben ser centros que respeten las necesidades del niño, que den flexibilidad en el horario, que permitan la entrada libre de los padres en el proceso de adaptación y si el niño pasa una etapa rara o con otras necesidades.
Para mi es esencial que respeten los tiempos y horarios del peque, dejándole dormir cuando lo necesite, fomentando esencialmente el juego y respetando cada etapa del niño. Ya habrá tiempo para comenzar con conceptos como los colores, los números o el inglés más adelante.
Me parece ilógico tener a niños de un año sentados en corro repitiendo lo que dice el adulto para así aprender nuevo vocabulario. El juego ofrece eso y mucho más y aporta todo lo necesario a un niño.
Cada uno tiene sus ideales y su forma de ver la crianza de sus hijos y cómo quiere llevarla a cabo, por eso cada uno debe buscar lo que para sí mismo le de seguridad y tranquilidad a la hora de que estén con sus hijos.
¿Cuál es vuestra opinión?

Capacidad de elección

Siempre escuchamos hablar de las rutinas, la necesidad de organización, de escogerlo todo y dárselo por hecho al niño para que no se descoloque y no tenga opción de pensar algo diferente a lo propuesto por el adulto… Y yo me planteo si esto es lo mejor para todos y si es necesario para la educación de un niño, ya que la espontaneidad, la improvisación y la capacidad de elección por parte del niño, quedan en un segundo plano o llegan a ser incluso inexistentes.
¿Es esto lo que queremos? ¿Así vamos a enseñar a nuestros hijos a decidir lo que es lo mejor para ellos? ¿Están obedeciendo o aprendiendo a escoger por sí mismos? ¿Qué queremos enseñarles con todo esto?
Yo creo que hay ciertas pautas, normas u horarios que deben seguirse y establecerse por los adultos, ya que los niños no son capaces de valorar lo adecuado o inadecuado para ellos a su temprana edad. Pero también hay ciertos aspectos que debemos dar a escoger, solicitar opinión, fomentar su elección propia para propiciar un crecimiento intelectual y madurativo.
Al inicio podemos proponer una selección previa cerrada para que escojan entre esta, es decir, en casos cotidianos podemos dejarles escoger según su criterio cuando lo deseemos como, por ejemplo, ofreciéndoles cuatro camisetas y que elijan la que más les guste para vestirse. Lo mismo se puede hacer cuando llegue la hora de la merienda donde les podemos ofrecer bocadillo de diferentes cosas o frutas distintas, una selección que escojamos anteriormente y de ahí que ellos mismos seleccionen lo que más les guste. O a la hora del postre. Y también podemos hacerlo cuando llegue el momento de jugar, que escojan los juguetes que quieren para cada tarde, o con los que van a bañarse…
Si ofrecemos una selección previa muy amplia quizás no sepan qué deben hacer o cuáles son las decisiones adecuadas, pero con un filtro previo por parte del adulto donde tengan tres o cuatro opciones, aprenderán a escoger por sí mismos poco a poco.
De la mano del adulto les será sencillo y se irán sintiendo más seguros y capaces de realizar tareas por sí mismos.
Es esencial inculcar este tipo de aprendizajes a nuestros hijos o alumnos para que vayan haciéndose responsables de sus elecciones y actos, para que comprendan las consecuencias tras una elección, sean más responsables, autónomos y maduros pero siempre acompañados del adulto, de su referente y modelo.
Así observaremos que paulatinamente el pequeño es capaz de escoger lo correcto y lo que le gusta, sin necesidad de ayuda, generando su propia personalidad, sus gustos, formando su esencia y sin ser guiado para todo, sino con decisión propia y en definitiva, con capacidad de decisión, razonamiento y elección personal.

Kiconico

Hace unos días llegó un nuevo amigo a nuestras vidas. Llevábamos varias semanas enamorados de él cada vez que íbamos a Imaginarium, pero no habíamos dado el paso de llevárnoslo a casa.
Pero por fin un día vino con nosotros en forma de regalo y mi bebita se enamoró rápidamente de él.
Y no me extraña, porque aparte de ser precioso y tener un color que nos encanta (lo hay en cuatro colores: marrón, blanco, azul, rosa), es muy tierno, tiene una carita dulce de bebé y me encantan sus orejas, una más grande que la otra.
Cabe decir que es un peluche súper suave por todas partes, al que a mi pequeña le encanta chupar y morder.
Tiene el tamaño perfecto para ser su compañero en el día a día, ya que con tan sólo seis meses ya lo agarra adecuadamente con sus dos manos.
Sirve de almohada en sus siestas y descansos y para acurrucárselo en la cara cuando tiene sueño y quiere taparse la luz.
Es entero de peluche, sin costuras ni piezas pequeñas, así que puede usarse desde el nacimiento.
Kiconico nos ha dejado a todos enamorados en casa y a mi pequeña la tiene encantada.
El nuestro es el marrón y quiero compartirlo con vosotros en el día de mi cumple!
Lo podéis encontrar en vuestra tienda Imaginarium en todos los colores y en varios tamaños.