Mordedores de colores!

Hoy buscando algo para calmar la boca de Martina, que le molesta mucho, hemos encontrado un sonajero con diferentes texturas de Sassy, en Dideco cerca del pediatra. Nos lo hemos llevado porque los colores y sus contrastes nos han encantado, las anillas se pueden sacar, meter y unir unas a otras. Puedes dejar sólo una o poner todas, o hacer un gusanito enlazándolas. Es fácil de agarrar con una o dos manos, tiene diferentes relieves en cada una de ellas y además es muy económico, menos de cinco euros! Vamos, que me ha encantado! Y de esta misma marca, nos regalaron un mordedor sonajero que es una mariposa y lo puedes enfriar en el frigorífico y es fácil de agarrar y llevar a la boca. Sus colores estimulan la vista y los relieves calman las encías del bebé al llevárselo a la boca y tratar de morderlo. Os dejo aquí las fotos de los dos juguetes que tanto me han gustado por si queréis buscarlos!

El cesto de los tesoros

En muchos centros infantiles de todo tipo están recomendando a los padres que realicen una actividad en casa: el cesto de los tesoros.

Consiste en meter dentro de una caja, cesta o barreño objetos de la vida cotidiana para facilitarle el contacto y conocimiento a nuestro hijo de su entorno.
Proponen introducir en la caja todo tipo de materiales comunes del día a día: telas, lazos, lápices, cubiertos de madera o plástico, botes, tapas, un plato de plástico, un peine, un gorro, cascabeles, esponja, etc. 
En definitiva, objetos que le sirvan al niño para desarrollar su imaginación y sus sentidos, su conocimiento del entorno próximo, explorar los objetos que ve a diario sin peligro ni restricción,jugar con objetos del día a día sin tener que ser necesariamente juguetes.
El objetivo es enriquecer al niño a través de lo sencillo sin tener que ofrecerle juguetes repletos de estímulos. Favorece la representación y el juego simbólico, donde el niño disfruta manipulando, tocando, observando, experimentando texturas, probando, oliendo, tapando, haciendo sonar, llevándose a la boca, etc., cada utensilio que le hemos añadido a su caja de tesoros.
Además la caja puede variar en contenido cuantas veces queramos. 
Según el pequeño va creciendo, podemos variar y modificar su contenido.
Debe empezar a realizarse a partir de que el niño pueda sentarse solo y manipular con sus manos sin caerse.
Siempre hay que ofrecer objetos que sean sólo para él y que no impliquen ningún riesgo como, por ejemplo, de ser tragados.
Esta es mi propuesta de fin de semana! A disfrutar con la familia y los amigos! 

Los cinco sentidos

Siempre al tratar de estimular a un bebé jugamos mucho con dos sentidos, el oído y la vista, tratamos de enseñarles objetos, hacerlos sonar, moverlos delante de sus ojos, buscar luces y ponerlas frente a ellos, agitar cascabeles, cantar, hablar, etc. Tras esto, probamos con el tacto, tocando al bebé, haciendo que toque lo que le ofrecemos, dándole objetos de diferentes materiales o texturas, dejándoles tocar todo para hacer que acaben cogiendo lo que le estamos enseñando. Después aparece el gusto; hasta los seis meses solamente experimenta el gusto con la leche (materna o de fórmula), y con alguna medicina si es que la necesita y poco más… Y tras esto se le ofrecen papillas o alimentos paulatinamente, así que se irá estimulando este sentido muy poco a poco. ¿Y el olfato? Quién se acuerda de él cuando es tan importante para el recién nacido. El olfato es el sentido que orienta al bebé desde que nace, junto con el resto de sentidos, pero le ayuda a saber quién es su mamá por su olor habitual, le hace conocer lo más cercano a sí mismo y lo que le da seguridad. Desde pequeños debemos favorecer este sentido tan poco desarrollado por el ser humano. En mi caso, le ofrezco a mi hija olores cada día, le acerco a la nariz todo aquello que puede oler sin peligro, como frutas, verduras, comidas, ropa recién lavada, una camiseta de papá o de mamá… Y con sólo tres meses pone atención en lo que le ofrezco, lo mira, lo toca y lo huele. Y su gesto cambia según lo que le ofrezco. Se observa que ante ciertos alimentos saca incluso la lengua… Este primer contacto con nuevos alimentos, olores, perfumes, etc., le enriquece y favorece, dándole un abanico muy rico de estímulos de todo tipo. Y muy importante, tiene en su cuna un doudou de Imaginarium que me regaló una gran amiga, con mi colonia para que me sienta con ella al dormir aunque yo esté en la cama de al lado y así le de seguridad. Os enseño la foto del doudou que tanto usamos y que le sirve de compañía cada noche.

Contrastes de color para la vista

Al nacer lo más llamativo para un bebé es su mamá, su papá y todo lo que ellos puedan ofrecerle. El niño se fijará poco a poco en sus caras, en sus miradas, sus voces y olres, … Y esto será lo más importante de su vida durante mucho tiempo.

Poco a poco empezará a mostrar más interés por el entorno y por otras personas como sus hermanos u otros familiares, de los que ya conoce su voz y su cara o su olor.
Los bebés empiezan a mostrar interés por el entorno y sus objetos paulatinamente desde que nacen. Se puede observar el comienzo hacia los dos meses.
Empiezan a tener más interés por las luces, los objetos sonoros, comienzan a mover sus manitas y tocar aquello que está pegado a ellos, luego extienden más sus extremidades y tocan lo que está cerca, etc.
Los niños tienden a mirar aquello que ofrece un contraste significativo, es decir, luces, colores llamativos como el negro, el rojo o el blanco, estampados coloridos…
Si ofrecemos juguetes de este tipo el niño se sentirá más atraído y su atención será mayor y más temprana que si ofrecemos objetos inadecuados o no adaptados a sus necesidades.
Los juguetes con anillas, con lazos, fáciles de tocar y agarrar serán más sencillos que aquellos grandes o pesados y difíciles de coger.
Debemos ofrecer los primeros objetos por los laterales del bebé, para una vez alcanzado ese objetivo, ir ofreciéndolos en la línea media y sobre el pecho del niño para que lo coja con ambas manos a la vez. Seguir leyendo

Lo hago por tu bien

Cuántas veces empleamos esta frase para hacer algo que nos parece lo mejor para nosotros y en realidad no es lo mejor para el que decimos estar haciéndolo.

La verdad es que despertar a un bebé cuando duerme de día para que pueda dormir mejor de noche, o despertarle para bañarle, darle de comer o suministrarle una medicina, no es lo mejor para su bien sino para el nuestro. El bebé está eligiendo dormir porque es lo que necesita y ese es su bien y debemos respetarlo ( todo sin ir al extremo, pensando en unos márgenes de tiempo razonables).
El sueño es tanto o más importante que el alimento.
Un niño que duerme y descansa bien es un niño sano, feliz y tranquilo.
Alterar el sueño de un niño no es positivo, ya que rompe su descanso y sus ciclos normales y rutinarios.
Igualmente se puede aplicar esto a muchos otros aspectos como, por ejemplo, la alimentación.
Se suele tratar de hacer comer a los niños por obligación, sin observar sus necesidades o sus gustos, imponiendo cantidades, horarios y alimentos a todos por igual.
¿Realmente se está haciendo por su bien o por el nuestro?
¿Se piensa en su bienestar o en nuestra comodidad y practicidad?
Os invito a esta reflexión que hace pensar dos veces antes de decir la típica frase de «lo siento, lo estoy haciendo por tu bien».