Grupo de crianza

Desde hace unas semanas estamos acudiendo al grupo de crianza del centro ADIN de Getafe una vez a la semana mi peque y yo.

Este grupo pretende crear un espacio para la mamá y su hijo, donde poder compartir un rato de juego, adecuado a la edad del niño y además un espacio donde poder compartir las vivencias de la maternidad, nuestras dudas, inquietudes, conflictos… A su vez fomenta la crianza en grupo, adaptándonos al ritmo de cada peque y pudiendo compartir conversaciones con otras madres en nuestra misma situación o descubriendo como vive cada uno la maternidad.
Este grupo lo lleva mi amiga María, quien me propuso participar desde que comenzó el curso en septiembre.
Es un grupo de crianza respetuosa, donde cada uno vive la maternidad como puede, sabe o quiere y nadie es juzgado por ello, sino escuchado y comprendido.
Esto también sucede con los peques que acuden al grupo. Cada uno lleva su ritmo y aunque la temática de cada sesión está planeada y pensada por María, la mañana transcurre según los niños quieren y van escogiendo, sin haber unas pautas cerradas ni estar presente el juicio del bien y el mal.
Me gustaría contaros algunas de las cosas que hemos realizado en las sesiones como idea para realizar en casa con vuestros peques, ya que todas las ideas han sido geniales.

En la primera sesión descubrimos la importancia del balanceo en los niños, donde entre todos fuimos dándonos cuenta de lo presente que está este movimiento en la maternidad, ya que desde que un bebé va en el vientre de su madre, está en continuo balanceo a través del movimiento diario que realiza su madre.
Junto con los estudios que hay respecto a este tema y con nuestra propia experiencia, nos damos cuenta de que a todos los bebés les gusta que les mezan y es casi innato ese movimiento de balanceo cuando cogemos a un bebé inquieto, que llora o que busca consuelo.

Los peques pudieron disfrutar de ser balanceados en una tela, a la vez que cantábamos y respetábamos el ritmo de cada uno y sus gustos.

Pudimos charlar de la maternidad en diferentes momentos, ya que acudieron peques desde pocos meses de vida hasta niños de dos años.

También hablamos sobre porteo y e por qué la mayoría de los peques y madres o padres disfrutan de ello, ya que ese balanceo recuerda mucho al vivido en el útero materno.

En la segunda sesión descubrimos el cesto de los tesoros. Como ya os he hablado alguna que otra vez, se trata de crear un  cesto con objetos cotidianos y del entorno del niño, con los que pueda potenciar su imaginación, el juego simbólico y funcional, crear nuevas funciones para un objeto, experimentar con sus sentidos y no tener un juego guiado y procesado.

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Este es uno de mis juegos preferidos con mi peque, ya que a pesar de tener mil y un juguetes, siempre recurre a lo más básico o a lo menos parecido a un juguete que esté a su alcance. Ella prefiere jugar con una cuchara y un bote antes que con un juego lleno de sonidos y botones.

Esto fomenta la creatividad y la resolución de conflictos por parte del niño. Haciéndole parte activa de su juego, creando un juego único y enseñándonos todo lo que es capaz de ser un objeto que nosotros no pensábamos que fuera más que la función común que le asignamos.

En la tercera sesión estuvimos haciendo plastilina casera. Primero colaboramos todos en hacer a masa, que se componía de harina, sal y colorante alimentario. Después cada uno creó su masa homogénea, y más tarde hicimos formas, disfrutando de la experiencia sensorial que ésta nos daba. La realidad es que los peques no estuvieron tan participativos como nosotras, que disfrutamos manchándonos las manos y amasando, algo que parece que necesitábamos, como si una pelota de relax se tratara.IMG_9413

Los peques disfrutaron conociendo más la sala, explorando el espacio y conociéndose un poquito más. Terminamos la sesión con algo que todos disfrutaron mucho, con el columpio redondo, donde cada uno pudo disfrutar de un rato de balanceo, de una experiencia sensorial que estimula el sistema vestibular (del equilibrio).

Son sensaciones diferentes de las que disfrutan con su cuerpo y sus sentidos. Todo un éxito!

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Foto: Centro ADIN

En la cuarta sesión exploramos el espacio empleando la motricidad gruesa. La propuesta de este día fue jugar con la piscina de bolas. En la sala hay una piscina formada por módulos de colchoneta y llena de bolas de plástico, la cual es la atracción de la mayoría de los peques.

Cuando la destapamos, la curiosidad de todos no tardó en llegar. Estaban deseosos de entrar y descubrir la experiencia sensorial y motora que ésta les brindaba.

Los peques disfrutaron de saltos, gateos, evitación de obstáculos… Además compartiendo espacio, jugando a lanzar y recoger bolas, jugar en grupo, imprevistos del juego en grupo como golpes, la tarea de compartir cuando no se quiere, aprender a pedir perdón o a esperar… Todo ello en un espacio seguro ya que están acompañados por sus madres.

El final de cada sesión se realiza cantando en corro y despidiéndonos hasta la semana siguiente, lo cual a todos los peques les cuesta ya que disfrutan y se lo pasan genial.

Os seguiré contando las siguientes sesiones en más posts.

Gracias María por compartir este espacio con nosotros y por tener esa mirada empática hacia la infancia y la maternidad.

Si quieres compartir tu opinión, dudas o experiencia, deja un comentario en este entrada o no dudes en compartir si te ha gustado! Gracias!!!

El aburrimiento es esencial en el desarrollo de los niños

Un mes más llega mi colaboración con Tutete, donde esta vez os cuento las ventajas que tiene el aburrimiento en los niños, ya que todos hemos crecido con momentos en los que no teníamos con qué entretenernos y eso nos ha dado herramientas para crear, imaginar e inventar desde nosotros mismos, nuevos juegos, distracciones y emociones.

Os invito a que compartáis vuestra experiencia personal y nos contéis cómo potenciáis el juego libre en casa, sin necesidad de tanto juguete o accesorio para ello.

Feliz jueves y os dejo con el POST!

http://chupetespersonalizados.com/2015/08/juegos-para-potenciar-la-imaginacion-y-la-exploracion-del-nino-el-aburrimiento-es-bueno-y-enriquece/

¿Jugamos juntos?

Desde que comienza el periodo del juego en un niño hacia los 6 meses de vida, hasta que se desarrolla en la primera infancia, ocurren muchas fases y todas muy distintas y necesarias.

En el inicio el juego es algo básico, donde el pequeño interactúa con el entorno más próximo, y esta interacción con el medio es lo único que busca.
Se trata de un periodo donde hacer mover sonajeros, explora con la boca todo lo que está a su alcance, mirar, juega al cucú-tras por imitación, etc.
Es una fase muy básica donde el adulto es esencial para crear juego. El niño por sí mismo no juega, explora y conoce pero no está jugando. Disfruta de la atención del resto y de lo que los demás le aportan, con sonidos, sonrisas, miradas, caricias…

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Más tarde aparece el periodo de juego conjunto donde el niño juega con el adulto a dar y recibir, sacar o meter, tirar y recoger, buscando la interacción con el otro, que el adulto esté pendiente de él. Busca la causa-efecto dentro de la relación.
Esta fase comienza hacia los nueve o diez meses y se desarrolla durante varios meses más, evolucionando paulatinamente.
Aquí empezamos a observar que el pequeño es capaz de estar unos segundos jugando con lo mismo él solo, sin necesidad de una continua atención por parte del adulto. Es capaz de entretenerse unos minutos sin continua interacción, aunque la supervisión es necesaria en todo momento.
Está conociendo su entorno, los juguetes, los materiales y todo le llama la atención y le hace sentirse curioso.
Los niños continúan llevándose todo a la boca y es su manera fundamental de explorar y conocer su entorno. Debemos permitirle al niño esta etapa donde conoce todo a través de la boca.

El juego motor es la base de la siguiente etapa. Los niños exploran con su cuerpo el espacio, gatean, se ponen de rodillas, de pie, miran el espacio recorriéndolo, caminan, sortean obstáculos, trepan, tratan de alcanzar cualquier cosa que les guste…
Esta etapa es dura para el adulto porque el niño no para y necesita mucha supervisión y atención. Y seguirá realizándose durante mucho tiempo, de forma conjunta con los siguientes tipos de juego.

Poco a poco comenzará a realizar juego pre-simbólico, imitando a sus padres cuando hablan por teléfono, haciendo que se peina o da de comer a una muñeca…
En cuanto a mi opinión, es en este periodo, hacia los dos años, es cuando los niños deben empezar a jugar solos en cortos periodos de tiempo. Siempre controlando el entorno y con supervisión pero sin necesidad continúa de la interacción con el otro.
Es esencial que los niños jueguen con los demás, pero también que sepan elaborar su juego y entretenerse un rato solos.

En muchas ocasiones esto se confunde y tendemos a generalizar este consejo y dejamos a los niños frente a la televisión solos pensando que es esto lo que nos han dicho que hagamos. Y no. No se trata de que empiecen a estar solos en cualquier ambiente, sino en la elaboración de su juego. Que no estén siempre guiados y con un modelo del adulto o de otros niños, sino que imaginen y creen por sí mismos.
Es muy positivo que el pequeño se relacione con otros niños de su edad y que observemos su juego. En torno a los dos años son pocos los niños que necesitan de otros iguales para jugar. Más adelante comienzan a jugar juntos pero a su modo, quitándose las cosas, demandando los mismos juguetes, observando o imitando conductas… Pero no tienden a relacionarse jugando conjuntamente.

El juego compartido y de socialización se da más adelante. Los niños tienen que comenzar a respetar turnos, comprender a no invadir el espacio del otro, participar en grupo, y no ser siempre el centro de atención.
Cuando tienen bien elaborado su juego propio, donde su está desarrollando la imaginación, la capacidad de resolución de conflictos, es donde el niño interactúa de forma social con sus iguales, es decir, con otros niños.
De igual manera es esencial el juego individual a ratos, donde no siempre el pequeño debe estar con otros para jugar o divertirse.

¿Cuál es vuestra experiencia? ¿En qué fase se encuentran vuestros hijos? ¿Qué observáis que les gusta más a vuestros hijos?

El juego y sus tipos

Hoy me gustaría hablaros de los diferentes tipos de juego.
Aunque esta catalogación varía según el autor, yo voy a dividirlo de este modo para explicar de una forma rápida y sencilla los distintos juegos.
1) Juego funcional o de ejercicio:
Se trata de juegos de motricidad gruesa, en los que la base es el movimiento, el ejercicio físico y la libertad del cuerpo a la hora de desplazarse y jugar.
Se pueden crear circuitos, donde se potencien las habilidades motoras, como saltar obstáculos, caminar por bordillos, subir y bajar rampas o escalones…
También se incluyen en este apartado los juegos de pelota, como lanzar, botar, coger al vuelo, rodar a una meta, encestar, chutar…
Sirven para desarrollar la musculatura, la fuerza, la coordinación, las habilidades de motricidad gruesa en sí.
Este grupo de actividades comienzan a desarrollarse desde que el niño comienza a moverse por sí mismo con el gateo y la bipedestación en torno a los 8- 12 meses y se llevan a cabo durante toda la infancia.
El juego motor es fundamental.
2) Juego simbólico:
Se trata de los juegos que ponen al niño en el lugar de un papel, es decir, representación de funciones, capacidad de empatizar y meterse en el papel del otro.
Los juegos que implican el desarrollo de una profesión, como al jugar a policías, dependientes, médicos, cocineros, bebés y papás, a los animales, a los coches, a las peluquerías…
En estos juegos el niño interpreta un papel donde se implica su lado emocional, la capacidad de representación, cambios de tonos de voz, actuar como si fuera «tal o cual».
Este juego es esencial para desarrollar la parte emocional del niño. Es importante favorecerlo a lo largo de la infancia, con materiales que le inviten a ello, juguetes de representación, muñecos, etc.
En muchos casos se dividen estos juegos por sexos, algo que veo inadecuado e inapropiado. Tanto niños como niñas deben tener la oportunidad de jugar tanto con muñecas y cocinitas como con pistolas y pelotas.
En cuanto al inicio del juego simbólico son muchas las opiniones a cerca de la edad con la que se comienza, según los distintos autores.
En mi caso, comienzo a dar instrumentos cotidianos al niño desde los 8-12 meses (peines, cucharas, muñecas, etc.) y así potenciamos el inicio del juego simbólico lo antes posible.
Veremos cómo lo realizan durante toda la infancia.
3) Juego de reglas:
Estos juegos se llevan a cabo en una edad más tardía, cuando el niño tiene más capacidad de comprensión y entendimiento de las pautas que se le ordenan.
Hay juegos que implican seguir una sóla norma y eso puede realizarse por un niño de dos años. Pero cuando las normas aumentan y se juega en grupo en lugar de por parejas, la edad para comprenderlas aumenta.
Por lo tanto, los juegos que implican normas incluyen un razonamiento y un proceso congnitivo más complejo por parte del niño.
Cada peque es un mundo y eso es lo que no dejará ver la edad adecuada para cada juego, ya sea un juego de mesa o en grupo y de carrera, pero siempre bajo unas normas.
También incluyo aquí los juegos por turnos, ya que seguir y respetar turnos ya es una regla dentro de un juego.
Fomentar la espera y la paciencia en los niños desde que comienzan a jugar con los demás, es esencial para todos los aprendizajes de la vida en sociedad.
4) Juego de construcción:
En este grupo se incluyen todos los juegos que solicitan al niño un proceso cognitivo de razonamiento viso-espacial y abstracto.
Por ejemplo la construcción de puzles, rompecabezas, apilables, unión de piezas, encajes, etc.
Yo comienzo a realizarlos a partir del año y poco con encajes de madera sencillos, con o sin clavija para agarrarlos y sacarlos, los de formas geométricas básicas suelen ser fáciles y ayudar en el proceso de aprendizaje inicial.
Luego seguir con puzles de madera de dos piezas, de madera porque son más gruesos que de otros materiales, e ir aumentando con más piezas y luego pasar a los de plástico y por último a los de cartón.
Yo también saco fotos del ordenador de animales o dibujos y las plastifico y corto por la mitad, para que el niño las una entre sí, es una forma barata de hacer puzles que no necesitan encajarse, sino sólo unirse. Y se puede incrementar la dificultad cortando el dibujo en más piezas.
Los juegos de apilar, con piezas de madera de construcción, también pueden servir para que el pequeño las apile por sí mismo o imite construcciones que nosotros hagamos.
Espero que os haya servido para conocer la gran variedad de juegos que existe y las posibilidades que os doy en cada apartado para realizar según la edad del niño.
Cada uno puede realizarse en grupo o solo, aunque de esto ya os hablaré en otro Post.

Momentos de calidad

En este mundo de ajetreo nos cuesta encontrar un momento para cada cosa y acabamos haciéndolo todo a destiempo y rápido, o a la vez y con poco detalle, sin dedicar el tiempo necesario a cada cuestión. Si hay una cosa que he aprendido, es que en todas las relaciones personales más vale calidad que cantidad. Es decir, es preferible encontrar solamente cinco minutos al día para hablar con la pareja, llamar a un amigo una vez a la semana, tomar un café con tu hermana los lunes…, pero que ese ratito sea únicamente de la persona con la estás, olvidándote del resto del mundo. A todos nos gusta sentirnos escuchados y atendidos por los seres que nos importan. Lo mismo les sucede a los niños. Ellos reclaman nuestra atención constantemente. Somos su referente, su ayuda, su modelo, su manera de alimentarse, entretenerse, aserse, su forma de descubrirlo todo… Ellos necesitan tiempo nuestro, pero sobre todo, tiempo de calidad. Ratos en los que ellos sean nuestros protagonistas, donde no tengan que competir con las tareas de casa, con los hermanos, con nuestra pareja, con la televisión… Momentos donde sus padres estén en cuerpo y alma para ellos y de forma individual. Esos ratos pueden ser pocos pero deben respetarse a diario en su rutina. Algunos momentos de calidad que podemos encontrar son: 1) El rato del baño: podemos ir nombrando las partes de cuerpo según las enjabonamos, preguntándole que tal el cole, jugando un rato en la bañera con él… 2) El masaje tras el baño: podemos masajear con aceite las extremidades, el tronco, la cara, nombrar las partes del cuerpo, cantarle una canción… 3) Leerle un cuento antes de acostarse: el pequeño puede escogerlo y debemos respetar su decisión aunque sea siempre la misma durante varios días, es su rato con el adulto y puede escoger qué libro quiere. Podemos mirarle a los ojos, meterle en la historia del cuento como un personaje más… 4) Jugar a algo que escoja el niño el tiempo que estipuléis: debemos marcar el tiempo antes de comenzar el juego para que luego no haya disputas por tener que finalizarlo. Hay que dejar que escoja libremente el juego que más le guste de los que pueda realizar en el espacio que os encontréis. A veces es buen momento para recordarle lo bien que hace las cosas, lo mayor que es, lo que ha mejorado… Hacer protagonista al niño. 5) Cantar canciones juntos 6) Hacer cosquillas… E infinidad de ejemplos que podéis pensar en hacer con vuestros pequeños y compartirlos con nosotros.